Cómic para todos

‘Colder 3. La última cena’, de Paul Tobin y Juan Ferreyra

colder3Editorial: Medusa.

Guión: Paul Tobin.

Dibujo: Juan Ferreyra.

Páginas: 152.

Precio: 15,95 euros.

Presentación: Rústica.

Publicación: Octubre 2016.

Ya había quedado más claro en los dos primeros volúmenes de Colder (aquí y aquí, sus reseñas) que Paul Tobin y Juan Ferreyra habían logrado dar con un escenario de terror fascinante, en el que el escritor era capaz de crear un relato de pesadilla, desasosegante y turbio, y en el que el escritor era capaz de darle una forma que contribuye mucho más a que esa sensación terrorífica que dejan las buenas historias del género quede instalada en el cuerpo del lector más allá incluso del momento en el que se cierra la última página. El final de la trilogía, La última cena, está a la altura de lo esperado. Porque Colder asusta. Asusta porque tiene una base tremendamente real, porque parte de lo más cercano y cotidiano, una historia de amor, para que los aspectos más aterradores y fantásticos del relato funcionen a las mil maravillas. Tobin ha encontrado en la locura la base perfecta para que Colder se desarrolle de una manera sorprendente hasta llegar a su brillante final, del que por supuesto no vamos a adelantar absolutamente nada y que, reflexionando sobre él, parece ser el único posible aunque antes de llegar a él pareciera imposible predecirlo. Y Ferreyra ha encontrado lo mejor de sí mismo para que el relato sea una formidable pieza de género capaz de sorprender cuando ya parecía que lo habíamos visto todo dentro de los parámetros del terror.

Puede que a Colder le falte algo más de recorrido para convertirse en una serie abiertamente memorable, que Nimble Jack necesite un número mayor de páginas para pasar a ser una leyenda del género de terror cuyo regreso haga temblar al más intrépido de los lectores, pero no se puede negar que Tobin ha hecho un trabajo espléndido en esta trilogía. Su mundo funciona. Sus personajes, también. La base psicológica es perfecta. Y los elementos de terror que introduce son, como tienen que ser, aterradores. La última cena no se aleja en nada de las espléndidas sensaciones de los dos primeros libros de la serie y eso es algo sobresaliente, sobre todo teniendo en cuenta precisamente el corto recorrido de la misma y por tanto el poco tiempo que ha tenido para arraigar en el inconsciente del lector la amenaza que supone el villano central de la misma. Tobin no se ha limitado a juntar sustos o escenas desagradables, que los hay y con una imaginación tan truculenta como podía esperarse después de lo que ya habíamos visto previamente. De hecho, puede que la parte más difícil de su trabajo sea la de hacer creíble en ese escenario la historia de amor entre Declan y Reece, que es lo que da fuerza al enfrentamiento climático con Nimble Jack… y también al sorprendente final de la historia, que bien podría ser el de un episodio de En los límites de la realidad.

Siendo Colder como es un relato esencialmente pesadillesco, sobra decir que el trabajo del dibujante es esencial para que la historia sea creíble. Como ya se pudo decir de las dos primeras entregas de la serie, el trabajo de Ferreyra en ese sentido es antológico. El mundo de la locura al que da forma con sus lápices y también con el color es asombroso, con un diseño excepcional de criaturas terribles, de monstruos que bien podrían salir de la imaginación más enfermiza y con un uso muy imaginativo de todas las herramientas que se pueden usar en un cómic. No hay instante en el que Nimble Jack esté presente en el que no se sienta un escalofrío, por el mismo diseño del personaje pero también por lo que Ferreyra le hace ejecutar, acciones perversas, insanas en ocasiones, y ante las que, por paradójico que parezca, no se puede retirar la vista. También en el aspecto gráfico estamos ante un tebeo completamente impredecible y eso es una genialidad, dado que el terror es un género que descansa tanto en el impacto visual. La última cena cierra así Colder con brillantez, acentuando el terror inherente al relato y proporcionando un final a la altura, tan inteligente como lo ha sido toda la serie de Tobin y Ferreyra, una cabecera a la que siempre se podrá volver con el agrado culpable y aterrador que siempre proporciona el género.

El volumen incluye los cinco números de Colder: Toss The Bones, publicados originalmente por Dark Horse Comics entre septiembre de 2015 y enero de 2016. El contenido extra lo forman las portadas originales de Juan Ferreyra, un portafolio con notas del propio ilustrador y un relato en prosa de Paul Tobin.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 12 diciembre, 2016 por en Cómic, Dark Horse, Juan Ferreyra, Medusa, Paul Tobin y etiquetada con , , .

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