CÓMIC PARA TODOS

‘Nathan Never. Agente Especial Alfa’, de Antonio Serra y Claudio Castellini

nathan-never-agente-especial-alfaEditorial: Aleta.

Guión: Antonio Serra.

Dibujo: Claudio Castellini.

Páginas: 112.

Precio: 19,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Julio 2016.

Es inevitable. Cuando un personaje tiene ya algunas décadas a sus espaldas, leer sus primeras aventuras es algo que nos encanta. Nos fascina porque la nostalgia es hoy en día un elemento tremendamente poderoso de la ficción popular. Puede que en su momento no nos gustara tanto, pero con una etiqueta de aniversario la cosa mejora mucho. Es, probablemente, el peaje que pagamos en nuestros tiempos, en los que el remake, el homenaje y hasta la recuperación de obras clásicas ha igualado e incluso superado a la creación original. Pero Nathan Never ya era buena en su momento, así que la recuperación de la primera aventura del personaje, Agente Especial Alfa, con motivo de su 25º aniversario, es una gozada en sí misma que, para colmo, se beneficia de ese inevitable ejercicio de nostalgia. Por si faltaba algún elemento, Claudio Castellini aporta una nueva portada para esta edición de este primer cómic del personaje, el primer enmarcado en la ciencia ficción que publicó Bonelli en Italia. La historia de Antonio Serra juega con conceptos muy habituales del género, pero el acertadísimo diseño del mundo en el que se mueven tanto el escritor como el dibujante y el ritmo trepidante que tiene el relato se bastan y se sobran para que la lectura siga siendo hoy, dos décadas y media después de su publicación original, un entretenimiento de primer nivel.

Para aceptar el universo de Nathan Never no hay más que ver su primera página. No ya por el espléndido dibujo de Castellini, en el que ahora nos detendremos, sino porque es el perfecto resumen de lo que pide Serra para adentrarse en este mundo con la curiosa mirada del lector neófito: absolutamente nada. Un pasillo, una figura que camina por ella hasta que se ve su escafandra, y el reflejo de otro hombre al otro lado del pasillo visible cuando el primero se acerca lo suficiente. Serra no se pierde en detalles y pasa a la acción, de forma trepidante y escribiendo personajes carismáticos. No hay duda de que el escritor conoce los arquetipos más funcionales y efectivos del género, y Nathan Never no se escapa a ellos. Héroe pero melancólico, y rodeado de secundarios que le estimulan desde aspectos muy diferentes, desde el intelectual hasta el cómico, pasando por la autoridad de sus superiores e incluso la sexualidad muy soterrada pero latente de su compañera. Y todo ello tratando un tema más que clásico de la ciencia ficción, la humanidad del robot, que tan magistralmente definió Isaac Asimov para que cualquier escritor del género lo desarrollara a su antojo. Serra lo hace desde una vertiente aparentemente palomitera pero que no esconde unas ciertas pretensiones de trascender. Por eso Nathan Never sigue siendo hoy un personaje atractivo de leer.

Si las pretensiones de la historia de Serra pueden saber a poco para los lectores que busquen una ciencia ficción más sesuda, el dibujo de Castellini compensa cualquier carencia que puedan encontrar en el tebeo. Como Serra, Castellini sabe buscar entre la ciencia ficción que mejor funciona, y son evidentes y reconocidas las influencias del agente Deckard que inmortalizaron Ridley Scott y Harrison Ford en Blade Runner. Pero aprovechar no es calcar. Ni mucho menos plagiar, y uno de los grandes aciertos de Nathan Never es tener una personalidad propia, ya desde esa primera página antes comentada y magistralmente ejecutada por Castellini. En eso el ilustrador se luce viñeta a viñeta, en el carisma que es capaz de dar a todos los personajes, en los formidables fondos futuristas que dibuja, en las muy logradas coreografías de combate que plasma y hasta en la elección del lugar desde el que plasma cada dibujo, como evidencian esa misma primera página y la última, dos auténticas piezas de colección. Pero Castellini no es, ni mucho menos, un dibujante de foto fija, sino un muy buen narrador que comprende todos los objetivos de lo que le escribe Serra y les da una credibilidad asombrosa con sus ilustraciones, incluso respetando y honrando los códigos del género. Y así, Nathan Never. Agente Especial Alfa no parece haber envejecido ni un solo día.

Bonelli publicó el primer álbum de Nathan Never en junio de 1991. El contenido extra es un portafolio comentado de ilustraciones de Claudio Castellini con motivo del 25º aniversario del personaje.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 7 diciembre, 2016 por en Aleta, Antonio Serra, Bonelli, Cómic, Claudio Castellini y etiquetada con , , , .

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