CÓMIC PARA TODOS

‘Animal Man 3. Deus ex Machina’, de Grant Morrison, Chaz Truog y Paris Cullins

animal_man_3Editorial: ECC.

Guión: Grant Morrison.

Dibujo: Chaz Truog y Paris Cullins.

Páginas: 240.

Precio: 23 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Agosto 2016.

Sabiendo que Grant Morrison no tenía planes para una etapa tan larga en Animal Man cuando le tocó redefinir al personaje, el final de esta travesía es todavía más delicioso. Porque lo que acaba pareciendo un plan increíblemente detallado y preciso es algo que surgió de la necesidad y que acabó marcando en buena medida el devenir de Morrison en DC. Animal Man le permitió juguetear por primera vez con el concepto del Multiverso, con la cuarta pared, con el hecho de que creadores y lectores de cómics formaban parte de las vidas de los coloristas personajes de las viñetas. Deus ex Machina es un cierre brillante que desafía toda lógica y que, allá por 1990, cuando se publicaron originalmente estas páginas, tenían un concepto rompedor muy por encima del alcance previsto para un personaje hasta ese momento bastante secundario del universo DC. Y desde esa posición, que en realidad nunca ha llegado a abandonar, nos queda ese brillante paréntesis en su devenir. Animal Man ya es para siempre la etapa de Morrison y recuperarla en estos tres volúmenes (aquí y aquí, reseñas de los dos primeros) es una de esas delicias que cualquier aficionado al Morrison actual tendría que darse. Aquí, de hecho, hay muchas claves para entender algunas de las inquietudes que le han perseguido en obras posteriores, muy concretamente en El Multiverso.

Es verdad que algunos números intermedios de la etapa no son tan brillantes como sí se recuerda todo el conjunto del Animal Man de Morrison, y esos coletazos se ven todavía en este tomo final, con la peripecia en la que Buddy Baker intenta entender sus poderes, pero en cuanto regresamos a las implicaciones en su vida personal y familiar, y sobre todo cuando adquiere el tono metatextual que tanto le gusta al autor, la historia vuelve a cobrar un ritmo y una fuerza impresionantes, hasta el punto de que los últimos números de la serie escritos por Morrison son una auténtica montaña rusa en la que puede suceder, literalmente, cualquier cosa, porque el escritor escocés no duda en mezclar mundos, romper sus barreras y hacer del mismo ejercicio del cómic algo mucho más complejo de lo que el género del superhéroe había permitido hasta entonces. No es que sea una obra rompedora por el qué, porque John Byrne por ejemplo ya se había saltado años atrás alguna de las barreras que ahora no importunan a Morrison, pero sí por el cómic. Por la hábil mezcla de elementos. Por cómo es capaz de remover los cimientos de un personaje como Animal Man para después regalarle a quien siguiera sus aventuras el caramelo más preciado de todos, una hoja en blanco desde la que empezar desde cero pero pudiendo aprovechar todos sus hallazgos.

La genialidad de Morrison en la serie, que en muchos aspectos parece adelantada a su tiempo, no tiene un reflejo tan marcado en su dibujo. No es que sea malo, no lo es, pero sí es claramente un producto de su época. Los mejores números del Animal Man de Morrison fueron claramente los de Tom Grummett, aunque Chaz Truog siempre fue el dibujante principal de la serie. Su trazo es menos limpio, sus figuras son menos realistas, pero es un cómic correcto en su apartado visual, también cuando el dibujo pasa a las manos de Paris Cullins. En realidad, como el guion de Morrison propone en su tramo final una ideas tan arriesgadas y endiabladamente salvajes, cualquier problema que pueda tener el dibujo se pasa por alto con bastante facilidad, aunque el hecho de que el portadista de la serie sea Brian Bolland es también un enemigo muy claro de Truog y Cullins, porque es ahí, en las cubiertas, donde se encuentra la mejor versión del personaje. Animal Man, en todo caso, es una obra de referencia en la trayectoria de Morrison y que descubre lo que se puede hacer con un personaje ninguneable si hay talento en el equipo creativo. Así, desde luego, da gusto acercarse a cualquier personaje, porque estamos ante una brillantísima etapa cerrada de enorme calado y que se lee con gusto incluso 26 años después de su gestación.

El volumen incluye los números 18 a 26 de Animal Man, publicados originalmente por DC Comics entre diciembre de 1989 y agosto de 1990. El único contenido extra son las portadas de Brian Bolland.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 2 diciembre, 2016 por en Cómic, Chaz Truog, DC, ECC, Grant Morrison, Paris Cullins y etiquetada con , , , .

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