CÓMIC PARA TODOS

‘Mortadelo y Filemón. Sueldecitos más bien bajitos…’, de Francisco Ibáñez

frontal-magos-sueldecitosEditorial: Ediciones B.

Guión: Francisco Ibáñez.

Dibujo: Francisco Ibáñez.

Páginas: 48.

Precio: 12,90 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Octubre 2016.

Hace ya unos cuantos años que Francisco Ibáñez ha encontrado los temas de partida para sus álbumes de Mortadelo y Filemón en la situación social de España. Con el título del nuevo álbum, Sueldecitos más bien bajitos… no hay lugar a la duda. Lo que el genial artista quiere denunciar es la precariedad laboral en la que se ha instalado España detrás de unos grandilocuentes titulares de prensa en los que se canta el éxito de las políticas económicas que surgen de Moncloa o de Bruselas. No es que Mortadelo y Filemón sea un cómic esencialmente crítico, pero sí se agradece este apego a la realidad cuando estamos hablando de las alocadas historias de los agentes secretos más desternillantes del tebeo español. En realidad, para Ibáñez esa es la excusa para ofrecer un más de lo mismo pero igualmente divertido, es lo que le permite a Ibáñez llevar a Mortadelo y Filemón a las más ridículas, exageradas y tronchantes situaciones en las que dar rienda suelta a su mala leche, a su humor gráfico y de trompazos. Pero el hecho está ahí: Mortadelo y Filemón, como todos en la T.I.A., tienen que aceptar otros empleos pobremente remunerados porque su actividad en la agencia ya no les permite vivir en condiciones. Lástima que sólo sea un gancho para que sus personajes vivan sus locuras y que la situación no salga de sus vidas, pero ahí queda eso.

Porque el caso es que lo mejor de Sueldecitos más bien bajitos… no está en lo habitual en Mortadelo y Filemón, que son sus locas aventuras. Sin que sirva de precedente, esta vez cada reflexión amarga del Súper, cada trabajo denigrante de Ofelia y la misma desesperación de Mortadelo y Filemón para tener que aceptar un nuevo encargo es lo más divertido y donde se esconden las mejores reflexiones de Ibáñez. Lo demás, siendo tan efectivo como siempre, es precisamente eso, lo de siempre. Pero en esas escenas preparatorias, habitualmente meras transiciones para acomodar algún gag concreto, es donde está el lado más amargo de la situación que relata Ibáñez. Lo hace, no podía ser de otra manera, revestida con su habitual sentido del humor, que nadie piense en este álbum como una revolución en la trayectoria de Mortadelo y Filemón porque tampoco lo es, pero sí es verdad que hay algo del Ibáñez más incisivo, el más cínico y el más rebelde, el que también se ve cuando se acerca a la situación económica de la sanidad, al sensacionalismo ya instalado quién sabe si para siempre en los medios de comunicación o a la torpeza política que vivimos en nuestras carnes todos los días y que plasma en la última página del álbum. Esas pequeñas píldoras hacen aún más agradable el ya habitualmente loco viaje junto a estos dos agentes.

Porque, obviamente, el continuismo, sobre todo en lo visual, es esencial para disfrutar de Mortadelo y Filemón, e Ibáñez lo sabe. Por eso con su dibujo marca las pautas de siempre para que no haya decepción alguna a la hora de disfrutar el nuevo álbum. Si acaso hay algo de distancia entre Sueldecitos más bien bajitos y los anteriores títulos de la serie es porque hay menos disfraces de Mortadelo de lo que suele ser habitual. ¿Un rasgo de que quiere ser un álbum un poquito más pegado a la realidad, a la picaresca, a la precariedad y a la mediocridad social de España? Quién sabe cuánto de eso es buscado y cuánto casual, pero ahí está, combinado con el perpetuo estado de gracia en el que Ibáñez vive como dibujante, siempre capaz de insuflar la misma vida de siempre a sus personajes sin que en realidad se note para nada el paso de los años. Sueldecitos más bien bajitos… se convierte de esta manera en una incorporación tan agradecida como suele ser habitual al ya enorme listado de álbumes de Mortadelo y Filemón que añade una pizca de crítica social y un desarrollo con más secuencias de lo habitual como condimentos al desternillante humor que siempre ofrecen estas aventuras a cargo de un maestro que se resiste, y bien que nos alegramos, a abandonar la primera línea del cómic nacional.

El álbum no tiene contenido extra.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 29 noviembre, 2016 por en Cómic, Ediciones B, Francisco Ibáñez, Mortadelo y Filemón y etiquetada con , .

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