CÓMIC PARA TODOS

‘Liga de la Justicia. Torre de Babel’, de Mark Waid, Howard Porter y Bryan Hitch

galdlj_waidEditorial: ECC.

Guión: Mark Waid.

Dibujo: Howard Porter, Bryan Hitch, J. H. Williams III y Javier Saltares.

Páginas: 176.

Precio: 17,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Agosto 2016.

Lo bueno del cómic de superhéroes es que de vez en cuando deja algunas ideas descabelladas que tienen todo el sentido del mundo. Mark Waid dio con una de ellas en Torre de Babel, la historia central de este volumen de Grandes autores de Liga de la Justicia. ¿Quién es el héroe más paranoico, frío y calculador de este grupo? No hay duda, Batman. ¿Quién se atrevería a tener planes de contingencia para el caso de que sus compañeros fueran controlados y usados para algún propósito villanesco? Batman, desde luego. ¿Y qué pasaría si el más grande enemigo del Caballero Oscuro, Ra’s Al Ghul, uno que siempre ha tenido un acceso privilegiado a la Batcueva, se hiciera con esos informes y atacara a la Liga desde dentro? Pues que resultaría lo que resulta, una genialidad de historia, una que dando a Batman un papel terriblemente ingrato no se sale en realidad ni un ápice de lo que cabría esperar del protector de Gotham. Waid maneja excepcionalmente bien a todos los personajes, héroes y villanos, y pisa todas las sombras que pueden afectar a la relación entre Batman y sus compañeros de la Liga, pero también es capaz de añadir un nuevo brillante episodio a la leyenda de Ra’s, aunque al final sea casi más un motor de la historia, casi un mcguffin, que un villano real, porque la verdadera batalla, en realidad, es la interna.

Un héroe se define por muchas cosas. Una de ellas es su debilidad. Y cualquiera de nosotros puede asumir que si hay un personaje que conoce las debilidades de todo el mundo, ese es Batman. Waid no sólo juega con esa idea, sino que se permite un lujo extraordinario al final de la historia: juzgar su comportamiento por boca de los demás integrantes de la Liga de la Justicia. Y cada argumento es fascinante. Es verdad que antes de llegar a ese punto hay un torrente de acción, personal para que cada uno de estos héroes se enfrente a sus propios demonios y grupal cuando la Liga se une para hacer frente a Ra’s Al Ghul, y que es ahí donde el dibujo de Howard Porter alcanza su máxima expresión, pero lo que acaba dando a Torre de Babel la consideración de clásico es el epílogo, el final, cinco páginas memorables en las que se debate el futuro de Batman en la Liga. Todo es consecuencia de lo anterior, porque Waid es un tipo que escribe francamente bien. Quizá le falte algo más de fondo, algo de contexto sobre el verdadero peligro que corre el mundo, pero en lo que atañe a la Liga todo el desarrollo es fantástico. No es fácil dar forma a una historia en la que hay que explicar una forma individual de matar a cada miembro de la Liga y que eso tenga una coherencia tan hermosa. Y Waid lo hace con una soltura impresionante.

El segundo relato del libro, una historia en tres partes con quien parece ser la madrastra de Blancanieves como rival, es bastante menos trascendente, más basada en el espectáculo y en el divertimento más casual, pero no se puede negar que funciona francamente bien. Casi da la impresión de que es una especie de mezcla entre Fábulas y Liga de la Justicia, y el dibujo de Bryan Hitch (¡qué lástima que no pudiera dibujar todo el arco y que tanto J. H. Williams III y Javier Saltares tuvieran que completar los dos últimos números!) ayuda a que el resultado sea de lo más apetecible. Es verdad que con el precedente de Torre de Babel esta historia pueda parecer menos de lo que es, pero es un gusto leerla, también porque Waid se permite el lujo de dar a Batman una aparición estelar tan breve como decisiva, necesario epílogo al enfrentamiento con el que acaba Torre de Babel y a la vez nuevo trampolín para seguir definiendo a los integrantes de la Liga. Porque, al final, de eso se trata siempre, de dejar claro que no estamos ante superhéroes intercambiables. Y en eso Waid se defiende con una soltura maravillosa. Si además cuenta con Hitch para dar forma a tantas locuras de cuento como incluye, es imposible no disfrutar también con esta parte del libro, por mucho que tenga mucha menos ambición que los primeros episodios.

El volumen incluye los números 43 a 49 de JLA, publicados originalmente por DC Comics entre julio de 2000 y diciembre de 2001. El contenido extra son las portadas originales de Howard Porter y Bryan Hitch y un artículo final de Jorge García.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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