CÓMIC PARA TODOS

‘Área D’ 8, de Kyouchi Nanatsuki y Yang Kyung-Il

978846792388901_gEditorial: Norma.

Guión: Kyouchi Nanatsuki.

Dibujo: Yang Kyung-Il.

Páginas: 184.

Precio: 8 euros.

Presentación: Rústica con sobrecubierta.

Publicación: Julio 2016.

El octavo volumen de Área D es una nueva demostración de lo fácil que cambia de escenario Kyouichi Nanatsuki. Y en este, a diferencia de lo que sucedió con el giro radical de la séptima entrega (aquí, su reseña), el acierto es grande. Era algo previsible lo que iba a suceder para que se llegara a este punto, como se ve en los primeros episodios de este volumen, pero a partir de ahí, y manteniendo esa capacidad camaleónica que Área D viene mostrando casi desde el principio, las alianzas cambian. Ya teníamos marcado desde el primer volumen un héroe trágico, Jin Kazaragi. Desde hace ya unas cuantas páginas, había un claro enemigo, el Comité de los Superhombres de Owl Eye. Pero el resto de las alianzas es una continua sorpresa. Nanatsuki ha hecho de esos vaivenes un elemento central de esta serie. Eso también hace que vayan cayendo, quizá algo más de premura de la deseada, algunos personajes que podrían tener un recorrido más amplio y un papel más trascendente en la historia, pero al mismo tiempo significa un agradecido cambio de protagonismo que aporta frescura al mosaico final. ¿La mejor noticia? Que sigue siendo un manga bastante entretenido y que Nanatsuki mantiene la intriga por saber hacia dónde se va a dirigir la historia. Y de paso van cayendo algunas escenas de combate espectaculares para amenizar el viaje.

Lo mejor de esta octava entrega de Área D está, precisamente, en lo que no se debe revelar, en el giro fundamental que se produce al final del capítulo número 71 y que promete un cambio radical de ahora en adelante. Eso y el fascinante final de este volumen, que cambia por completo y de forma bastante inesperada las reglas del juego, son los grandes aciertos de Nanatsuki. Eso sí, algunos de los defectos ya conocidos en la serie también están presentes en este fragmento, como la innecesaria sexualización de algunos elementos (y que aquí, por ejemplo, sirven para poner un final algo tosco a uno de los enfrentamientos más originales que se habían visto en la serie) o la estructura sencilla de videojuego de plataformas que ha adaptado para el manga. La conclusión es evidente, y es que Área D sigue manteniendo una gozosa irregularidad a partir de grandes ideas y de resoluciones no siempre igual de brillantes. Lo que está fuera de toda duda es la capacidad de Nanatsuki para ir incorporando nuevos personajes que sirvan para expandir este universo de una forma entretenida, coherente y muy imaginativa. Pocas veces, ni siquiera en el cómic de superhéroes, se da una sucesión tan divertida de poderes y habilidades que encuentre un camino lógico dentro de la historia. Si rematara mejor esas introducciones, el trabajo del autor sería irreprochable.

Yang Kyung-Il, por su parte, sigue manteniendo unas buenas constantes en su dibujo. A estas alturas parece evidente que su mayor diversión está en la diversidad de enfrentamientos que hay en la historia, especialmente cuando supone una confrontación de poderes o cuando permite la introducción de elementos nuevos, como el úlimo gran segmento de acción que hay en este tomo con protagonismo para una moto. Y por eso mismo, viendo el resultado, parece claro que Kyung-Il agradece que Nanatsuki le da en ese sentido una diversidad que, por momentos, había perdido en alguna entrega anterior. Los flashbacks también ayudan bastante al trabajo del ilustrador, porque forman parte de las escenas mejor dibujadas. Y ahora sí parece que hay un acierto más completo en el diseño de los personajes que cobran protagonismo, sobre todo en las incorporaciones que hay en la segunda mitad de este libro. Lo curioso es que, llegados ya nada menos que a un octavo volumen, Área D sigue pareciendo una obra en construcción, de la que no se atisba un final claro y que, sin embargo, sigue entreteniendo casi como al principio. Con sus virtudes y con sus defectos, pero con un ritmo endiablado que se basta y se sobra para convencer en la lectura de casi todos los episodios que hemos visto hasta ahora.

Area D: Inou Ryoiki comenzó a publicarse en la revista Shounen Sunday en marzo de 2012, y el octavo volumen recopilatorio, con los episodios 68 a 77 lo publicó Shogakukan en agosto de 2014. El volumen no tiene contenido extra.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 24 noviembre, 2016 por en Kyouichi Nanatsuki, Manga, Norma, Yang Kyung-Il y etiquetada con , , .

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