CÓMIC PARA TODOS

‘Dororo’, de Osamu Tezuka

p334648Editorial: Penguin Random House / DeBolsillo.

Guión: Osamu Tezuka.

Dibujo: Osamu Tezuka.

Páginas: 848.

Precio: 24,95 euros.

Presentación: Rústica.

Publicación: Octubre 2016.

Hay nombres que lo dicen todo. En el mundo del manga, el de Osamu Tezuka es el nombre por excelencia. No haría falta saber mucho más, ver ese nombre en la portada de un libro es razón más que suficiente para confiar en su contenido. Dororo, además, es mucho más que el nombre de su creador en la cubierta. Es un relato fascinante, profundo, complejo en lo que lo más sorprendente es precisamente su título, porque Dororo es sólo uno de los dos personajes protagonistas y no precisamente el que conocemos en primer lugar ni tampoco el que puede adoptar el papel más principal. Ese es Hyakkimaru, un niño deforme, al que le faltaban 48 partes del cuerpo que su padre entregó a otros tantos demonios con el único propósito de convertirse en el hombre más poderoso del Japón de los samuráis. En su búsqueda de esos demonios, Hyakkimaru se cruza con Dororo, que comienza a acompañarle con el propósito de robarle una katana y acaban compartiendo viaje y aventuras. Tezuka, siempre un maestro a la hora de tratar temas y personajes realmente turbios desde su dibujo de aspecto jovial y casi infantil, logra en Dororo una obra magnética y fascinante, por momentos un bestiario de terror absolutamente increíble, por momentos un viaje iniciático asombroso, y por momentos un relato a caballo entre lo histórico y lo fantástico vibrante y de gran ritmo.

A Tezuka siempre le gustaron las historias enrevesadas, sin un final claro y de larga extensión para poder dar por el camino mil y una vueltas que sorprendan al lector. Dororo no sólo no es una excepción sino que puede ser uno de los ejemplos más brillantes, porque ni siquiera el hecho de que haya un número predeterminado de situaciones posibles a narrar, las de los 48 demonios, supone una limitación al relato. Es más, aparte de que eso le sirve a Tezuka para desplegar lo más salvaje de su imaginación, casi parece un mcguffin que no llega a concretarse ni a finalizarse más que en la trama familiar de venganza, y se queda en la excusa brillante para contar el viaje de Hyakkimaru y Dororo. Que Tezuka le diera el título de la obra al segunda casi parece una demostración de que el foco está puesto en las aventuras conjuntas, en la relación que se va entablando entre ambos, que pasa de la conveniencia al más puro afecto de una manera fluida y natural. Que una obra de más de 800 páginas se lea como un tiro da una idea de lo bien que escribía Tezuka, de lo fácil que era conectar con sus personajes y del espléndido espectáculo que proporciona al lector, entendiendo a la perfección y dentro de una misma obra género y situaciones muy dispares sin cansar, sin despistar del fondo del relato e incluso introduciendo secundarios maravillloso.

Analizar una obra de Tezuka da para tratados más que para simples críticas por la gran cantidad de temas que trata. Y la forma en la que aborda esos temas desde perspectivas increíblemente adultas pero con un dibujo de apariencia casi infantil es algo que merece un capítulo propio. Porque Dororo es violenta, como atestiguan los grandes combates, las torturas y la maldad de algunos personajes y, por ejemplo, el pasado de Dororo, contado en un magnífico flashback. También es turbia, y no hay más que ver el mismo tormento que sufre Hyakkimaru al nacer, la forma en la que se ve obligado a crecer. Y que Tezuka fuera capaz de mostrar todo eso con sus animadas y joviales figuras es un mérito añadido a la genialidad narrativa del conocido como dios del manga. En Dororo, Tezuka muestra un manejo sensacional del diseño de criaturas y del uso de las sombras, y lo hace además con un gran muestrario de viñetas de reducido tamaño donde, probablemente, muchos autores habrían buscado grandes ilustraciones que potenciaran la espectacularidad. Pero Tezuka, antes que un dibujante, es un narrador. Y por eso sus obras son tan geniales. Dororo lo es. Parece mentira que esta genialidad haya estado inédita en España hasta ahora, cuando estamos ante una obra cumbre de la carrera de un autor incomparable. Pero igual así se disfruta el doble. O el triple.

Dororo se publicó originalmente en la revista Weekly Shonen Sunday entre agosto de 1967 y julio de 1968. El volumen no tiene contenido extra.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 22 noviembre, 2016 por en Manga, Osamu Tezuka, Randon House Mondadori y etiquetada con , .

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