CÓMIC PARA TODOS

‘Solos’ 4, de Fabien Vehlmann y Bruno Gazzotti

portada_solos4_0Editorial: Dibbuks.

Guión: Fabien Vehlmann.

Dibujo: Bruno Gazzotti.

Páginas: 112.

Precio: 18,50 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Octubre 2016.

Desde el principio, Solos ha sido por encima de todo, incluso de sus nociones de fantasía juvenil, una historia de misterio. Da igual la fuerza que tuvieran las referencias que podía tener el lector, referencias que Fabien Vehlmann ha sabido ir mezclando para que el universo en el que mueve a sus protagonistas infantiles fuera siempre fascinante y original, porque el misterio ha sido siempre lo esencial. Lo sigue siendo, pero es indudable que en este cuarto volumen, que contiene los álbumes originales octavo y noveno, El coliseo y Antes del Niño Medianoche, se produce un cambio de tercio. Si sirve de indicativo, Solos es ahora mucho más Los juegos del hambre o El corredor del laberinto que El señor de las moscas o Perdidos. Y de esa manera, algo se queda por el camino. Quizá sea por esa razón, y por el hecho de que el gran misterio con el que arrancó la serie ya está desvelado (pero no resuelto, en este volumen seguimos asistiendo a muchas teorías sobre dónde, cómo y por qué han ido a parar estos muchachos sin adultos), que Vehlmann se esfuerza, especialmente en la parte final de este libro, por cultivar nuevas incógnitas. Eso hace que algunos personajes sean más objetos que sujetos, pero Solos, en cualquier caso y aunque por sí sola esta no parezca la mejor entrega, sigue siendo la serie vigorosa y atractiva que viene siendo desde que aterrizó en España.

Aunque en esta ocasión haya más acción que reflexión, y eso no es necesariamente malo sino simplemente diferente, a Vehlmann no se le ha olvidado que la fuerza de Solos radica en lo extraordinario de la situación, en contar con niños que tienen que hacer frente a situaciones verdaderamente adultas sin dejar de ser niños. Eso sigue muy presente en estas páginas, aunque al mismo tiempo hay alguna introducción sorprendente que da la impresión de perder esa noción juvenil que tan necesaria es para que Solos no caiga en el mismo saco de otras historias que juegan con escenarios parecidos pero con adultos como protagonistas. Pero si nos seguimos fijando en Celia, personaje clave desde el principio pero que en estas páginas alcanza un papel culminante, la esencia de Solos sigue muy, muy presente. Y si para colmo Vehlman nos despide en este volumen con un “ahora es cuando esto se pone interesante” es que, efectivamente, aún nos falta mucho por ver. Porque Solos va también de ir plantando semillas para que la atracción que el lector pueda seguir por la serie no sólo se perpetúe sino que también se renueve. Y por eso es fascinante ver que estamos ante un cómic que ha vivido una permanente evolución, incluso sin que lo parezca. Y eso es una genialidad. Puede gustar más este punto o, con más lógica, el arranque. Pero en todo hay brillantez e inteligencia.

Vehlmann, además, cuenta con una baza infalible: Bruno Gazzotti. El suyo sigue siendo un dibujo espectacular, que capta por igual la inocencia juvenil de sus personajes como la locura de diseño que implica el vestuario y los escenarios en los que esta fase de Solos se está desarrollando. Y, desde luego, desde sus propuestas arquetípicas que le permiten manejar un reparto tan amplio de personajes sin que haya riesgo alguno de confusión es capaz de moverse a un universo realista de violencia bastante más explícita de lo que realmente parece sin que parezca que haya un gran esfuerzo en ese trabajo. Y el caso es que lo hay, no es nada fácil lo que consigue Gazzotti, pero cuando lo complejo parece tan sencillo es que obviamente estamos ante un artista tremendamente brillante. Solos es, en ese sentido, una obra completísima, que además consigue una espectacularidad increíble sin romper el veto tácito del cómic francobelga a las viñetas de gran tamaño o a las splash pages. Y como Vehlmann siempre le da a Gazzotti escenarios nuevos en los que trabajar, Neosalem en El coliseo o el campo nevado en Antes del Niño Medianoche, Solos mantiene después de dos ciclos y más de 500 páginas una sensación de frescura que para sí quisieran otras series. Y los misterios perduran, con lo que las ganas de seguir adelante se renuevan y casi aumentan.

El volumen incluye los álbumes octavo y noveno de Seuls, Les Arènes y Avant l’Enfant-Minuit, publicados originalmente por Dupuis en noviembre de 2013 y octubre de 2015. El contenido extra es un pequeño portafolio de bocetos de Bruno Gazzotti.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 17 noviembre, 2016 por en Bruno Gazzotti, Cómic, Dibbuks, Dupuis, Fabien Vehlmann y etiquetada con , , .

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