Cómic para todos

‘Jóvenes Vengadores. La cruzada de los niños’, de Allan Heinberg y Jim Cheung

image_gallery3Editorial: Panini.

Guión: Allan Heinberg.

Dibujo: Jim Cheung, Olivier Coipel y Alan Davis.

Páginas: 256.

Precio: 23,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Septiembre 2016.

Los hijos de la Bruja Escarlata y la Visión han sido un tema apasionante dentro de la historia de Marvel, uno de los motores de ese enorme culebrón que en realidad es este universo superheroico, y ha dado lugar a algunos relatos bastante trascendentes, generalmente además de tono sombrío. En Jóvenes Vengadores. La cruzada de los niños, Allan Heinberg regresa sobre esa cuestión pero de una manera novedosa, interesante e inteligente. ¿Son Wiccan y Veloz esos hijos perdidos de Wanda Maximoff? ¿Y serán estos capaces de lograr lo que ni los Vengadores ni los X-Men han logrado, encontrar a su madre perdida tras ser la causante de que millones de mutantes perdieran sus poderes? Estas son preguntas con mucha miga y que permiten desarrollar una historia dramática y emotiva, no deja de ser la odisea de dos chavales buscando a una madre que busca redención por encima de todo, pero sin dejar de lado el gran espectáculo que se necesita cuando se junta a tres supergrupos y a dos de los mayores villanos de Marvel, Magneto (que, ahondando en ese culebrón, es el pretendido abuelo de los muchachos) y el Doctor Muerte. Y ahí el culpable es el dibujo de un Jin Cheung extraordinario. Con alguna que otra flaqueza relacionada más bien con la continuidad, La cruzada de los niños es una lectura apasionante por el fondo y por la forma.

Es verdad que Heinberg pasa por algunos lugares comunes, siendo el más llamativo de todos la reedición del Doctor Muerte que vimos al final de las Secret Wars originales. Es verdad que parte de los debates que plantea ya se han tratado en muchas ocasiones y que la actitud de algunos personajes no es la que probablemente debiera ser cuando se habla de una reinserción de la asesina Bruja Escarlata. Pero a Heinberg hay que reconocerle que mantiene francamente bien las posiciones de todos sus actores, que les dota de un carisma especial, que sabe jugar con todas las piezas que coloca sobre el talero y que, aunque en realidad sea un regreso al punto de partida previo a la locura de Wanda, lo que vemos en una historia trascendente y emocionante. La Bruja Escarlata, a pesar de que Marvel decidiera lanzarla a una vorágine de caos (y lo hizo con acierto, ojo), es un personaje querido y adorable, que se ha enfrentado a todos los estigmas posibles. Hija de un genocida, mutante que inició su carrera de enmascarada como villana, esposa de un sintezoide y madre de unos hijos que muchos creyeron imaginarios. Pero Wanda es una mujer de carne y hueso. Heinberg la trata como tal. Y es algo notable hacer eso, llevar a ese terreno también a otros personajes (¿puede el Doctor Muerte enamorarse de verdad?), también a sus hijos, y en medio de un gran espectáculo.

De esa parte se encarga Cheung con enorme brillantez. Y ojo, porque en este mismo volumen hay dos episodios dibujados nada menos que por Olivier Coipel y por Alan Davis, con lo que la comparación es peligrosa. Pero Cheung brilla a la hora de mostrar tanto las grandes batallas superheroicas como cuando lo que toca es expresar sentimientos y emociones. En ambos casos el triunfo es sobresaliente, sea para ver la historia de la Bruja Escarlata en un holograma de Iron Man, para contemplar las batallas que enzarzan a Vengadores, X-Men, tropas del Doctor Muerte y a los Jóvenes Vengadores, o para comprender lo que le pasa por la cabeza a los enamorados Wiccan y Hulkling, a la arrepentida Bruja Escarlata o al Lobezno más sediento de sangre. Son tantos los personajes que tienen un papel importante en La cruzada de los niños que casi parece mentira que el ilustrador principal de la historia acierte con todos ellos. Coipel y sobre todo Davis son la guinda, pero el verdadero mérito de que estemos ante un tebeo que se devore visualmente es de Cheung. El relato tiene el problema de su difícil encaje en una continuidad que no terminó de respetar, pero leído de forma suelta es, sobre todo, un cómic apasionante capaz de mezclar sectores muy diferentes del universo Marvel de una manera a la vez clásica y actual.

El volumen incluye los números 526 de Uncanny X-Men, los nueve números de Avengers: The Children’s Crusade y el especial Avengers: The Children’s Crusade: Young Avengers, publicados originalmente por Marvel entre septiembre de 2010 y mayo de 2012. El contenido extra lo forman una introducción de Iñigo de Prada y las portadas de Jim Cheung, Alan Davis, Jelena Djurdjevic, Travis Charest y Arthur Adams.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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