Cómic para todos

‘Flash. Ignición’, de Geoff Johns, Alberto Dose y Howard Porter

flash_geoffjohns1_ignicionEditorial: ECC.

Guión: Geoff Johns.

Dibujo: Alberto Dose y Howard Porter.

Páginas: 272.

Precio: 27 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Julio 2016.

Es ya algo habitual en el mundo de los superhéroes que los eventos más cataclísmicos a nivel personal casi siempre se acaben revirtiendo. La clave es la forma en que se hace. Si para borrar años de relación y un matrimonio como el de Spiderman y Mary Jane hay que recurrir a un Mefistazo, es que algo no se ha hecho bien. Sin embargo, si se trata de que Wally West recupere la memoria y su identidad de Flash después de que el Espectro, en realidad Hal Jordan, haya borrado de su propia memoria y de la de todo el mundo ese hecho para borrar el dolor de una terrible pérdida, estamos ante una oportunidad espléndida para redefinir el personaje. Con sus peros, que los tiene, Geoff Johns aprovecha la oportunidad en Ignición para poner en valor al velocista escarlata y, de paso, a buena parte del universo DC. Johns siempre ha sido un tipo tremendamente hábil para hacerse cargo de tareas de esta índole, que en manos de otros habrían devenido en historias resultonas e incluso simples y que bajo su mando se convierten en lecturas interesantes. Flash regresa y eso tiene unas consecuencias a todos los niveles que el escritor explora con mucho acierto, bordeando con astucia elementos propios de las historias de origen y aprovechando todo el bagaje anterior para que contribuya al relato y al drama sin perder por ello al lector que no tenga ese conocimiento.

Aunque el superhéroe nació como una figura luminosa y de esperanza, lo cierto es que con los años su aura se ha ido oscureciendo. Johns es de los pocos autores que es capaz de conjugar ambas concepciones sin perturbar el necesario sentido del entretenimiento inherente a este género. Lo que hace con Flash ya lo ha hecho con otros personajes, como con Green Lantern, y eso que no es nada fácil convertir el nacimiento de un superhéroe, o como en este caso un resurgir, en un momento traumático y doloroso a la vez que algo gozoso y aventurero. Flash es un superhéroe querido. No anida en las sombras como Batman, no es reservado como el Detective Marciano. Flash tiene un museo, la adoración de sus conciudadanos y el resto de las fuerzas del orden. Por eso hay que ser muy hábil para contar una historia en la que todo eso tenga un lado negativo, uno personal, íntimo y desconocido para buena parte del universo. Johns lo cuenta como quien da un paseo por el campo, con la misma tranquilidad y confianza. Y por eso se atreve a meter instantes que glorifican con la misma intensidad que a Flash a otros personajes como Batman, el mejor detective del mundo, o Superman, reeditando ese momento mítico que quiere dilucidar quién es el hombre más rápido del mundo, si el propio Hombre de Acero o Flash, pero dándole un sentido dramático a ese evento.

El grueso de este renacimiento de Flash lo dibuja Alberto Dose. Su estilo es algo chocante al principio, buscando sombras de una manera que casi puede parecer una versión contenida del trazo de Eduardo Risso pero al mismo tiempo buscando el espectáculo de contar con un velocista como Flash. Sus páginas son mucho mejores cuando se trata de buscar la mejor ambientación para el relato que cuando la acción superheroica se desata, y eso, además, se constata con facilidad cuando la serie pasa a manos de Howard Porter, un ilustrador mucho más diestro a la hora de dibujar las escenas más dinámicas. Por eso se agradece que la aparición de Batman acontezca con los lápices de Dose y la de Superman con los de Porter, porque así el choque de estilos tiene también una razón argumental de peso. Y aunque sea más fácil admirar el trabajo de Porter, lo cierto es que ambos autores tienen sus momentos destacados para que Flash. Ignición sea una buena lectura. Johns no suele fallar cuando se trata de redefinir personajes y adaptarlos a nuevas situaciones, y en este caso podemos contarlo como otro buen acierto. No tan notable como los que acumuló en Green Lantern, pero lo suficientemente atractivo como para satisfacer a quienes anhelaban que Wally West recobrar su memoria y a quienes ni siquiera llegaron a leer dichos acontecimientos previos.

El volumen incluye los números 201 a 211 de The Flash, publicados originalmente por DC Comics entre agosto de 2003 y junio de 2004. El contenido extra lo forman una introducción de Fran San Rafael y las portadas de Alberto Dose y Michael Turner.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 15 noviembre, 2016 por en Alberto Dose, Cómic, DC, ECC, Geoff Johns, Howard Porter y etiquetada con , , , .

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