CÓMIC PARA TODOS

‘Polina’, de Bastien Vivès

polina_diabolo_2011Editorial: Diábolo.

Guión: Bastien Vivès.

Dibujo: Bastien Vivès.

Páginas: 206.

Precio: 21,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Octubre 2016.

“La flexibilidad y la gracia no se aprenden. Son un don”. Esa frase resuena desde la contraportada de Polina, destaca en la brillante escena en la que la incluye Bastien Vivès y provoca una reacción casi involuntaria en el lector, la de conectar de manera directa el ballet y el cómic. Pocos mundos habrá más distintos, pero Vivès los consigue unir con flexibilidad y con gracia. Da la impresión de que Bojinski, el duro profesor con el que se encuentra Polina al comienzo de su carrera, es casi un alter ego del propio Vivès. O de lo que Vivès sería si fuera un maestro. O quizá de algún maestro que el autor tuvo en su momento. Esa sensación autobiográfica, aunque no sea más que una sensación que no tenga nada que ver con la realidad, es la primera clave de lo extraordinariamente bien que funciona esta formidable historia, la de Polina, una joven rusa desde que siendo todavía niña accede a una escuela de ballet clásico y que va formándose al mismo tiempo en esa disciplina y en la vida. Vivès firma una obra de una sensibilidad exquisita que convence precisamente porque no está pensada para convencer a los amantes de este mundo concreto que retrata sino para contar una historia universal y fascinante, de crecimiento y de superación, que además se apoya en una sensacional plasmación gráfica, en la que importa tanto la sensibilidad como el movimiento.

En cierta medida y a simple vista, Polina puede considerarse como una obra fría. Lo es porque no se detiene en lo superfluo. Quiere contar una historia, esta historia, y no se aleja de la meta en ningún momento, aunque eso implique saltos en el tiempo formidables que no necesitan más explicación que el paso de una viñeta a otra y que sus mensajes descansen en miradas y en acciones mucho más que en palabras. Vivès es un guionista muy visual, que sabe expresar lo mismo con lo que planea dibujar que con lo que realmente escribe. Polina habla tanto con su boca como con su cuerpo o con su mirada. Y eso, para un guionista, es algo mágico. Mucho más si es autor completo, el dibujante que da forma a sus propias palabras, porque hay que tener mucha fe en uno mismo para escribirse secuencias de este calibre, que descubran sensibilidad por el ballet incluso entre quienes no hayan sido capaces de ver nunca un espectáculo de esta índole en sus vidas. Polina, de hecho, nunca supedita su triunfo a su tema, a su mundo, por mucho que Vivès muestre un conocimiento extraordinario del mismo. No es eso lo que engancha necesariamente. Y a la vez sí lo es. Es el ballet, pero es también la vida. Es el balet, pero es también el cómic. El arte y la vida de la mano. Y en eso, un autor tan polifacético como Vivès, es algo que ya no sorprende pero sigue entusiasmando.

Y si lo hace es precisamente porque, con un estilo claro y definido, Vivès es capaz de asaltar géneros y sensaciones incluso contrapuestos. En Polina es capaz de jugar hasta con el bitono para ir provocando emociones muy diferentes, para que el ballet sea capaz de ser algo más que un fondo para su historia, para que el movimiento que tan bien sabe plasmar en cada viñeta adquiera un significado y una emoción muy concreta en cada momento. La plasticidad con la que dibuja los cuerpos en movimiento es algo fascinante, y que además es capaz de conjugar con una expresividad increíble en los rostros de sus protagonistas. Con Pollina, a la que mira tan de cerca en todo momento, lo tenía algo más fácil, pero conseguir que el impertérrito rostros de Bojinski sea exactamente lo que ve su joven alumna sin apenas pasar de los trazos que configuran su barba y las gagas es algo extraordinario. Si Vivès es hoy uno de los maestros del movimiento en silencio no es sólo por la forma en la que dibuja los combates de Last Man (aquí, reseña de su primer número) o por cómo dio vida al agua en El gusto del cloro (aquí, su reseña), sino sobre todo por la manera en la que Polina cobró vida. Es una obra extraordinaria y el paso del tiempo no ha hecho más que confirmarlo. Con tanta genialidad, es posible adentrarse en cualquier mundo, por profano que sea el lector en la materia.

Casterman publicó originalmente Polina en marzo de 2011. El volumen no tiene contenido extra.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 9 noviembre, 2016 por en Bastien Vivès, Casterman, Cómic, Diábolo y etiquetada con , .

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