Cómic para todos

‘Last Man’ 7, de Bastien Vivès, Balak y Mickaël Sanlaville

couv_252480Editorial: Diábolo.

Guión: Bastien Vivès, Mickaël Sanlaville y Balak.

Dibujo: Bastien Vivès, Mickaël Sanlaville y Balak.

Páginas: 216.

Precio: 14,95 euros.

Presentación: Rústica con sobrecubierta.

Publicación: Septiembre 2016.

El final del sexto volumen de Last Man (aquí, su reseña) fue algo así como el momento de la confesión de Darth Vader en El Imperio contraataca (aquí, su crítica) aplicado al universo de Bastien Vivès, Balak y Mickaël Sanlaville. Fue un shock en toda regla y el comienzo de un salto hacia adelante bestial en la serie. La séptima entrega es la que tiene que poner orden en el nuevo tiempo que nos van a contar a partir de ahora, y hay que caer rendidos ante el talento de los autores porque vuelven a hacer lo mismo que en la entrega precedente: cuando da la impresión de que no puede ser tan genial como lo que hemos leído hasta ahora, de que tiene que acabar llegando un momento en el que Last Man toque techo y pierda calidad, entonces lo hacen de nuevo, dan un golpe sobre la mesa, ofrecen algo bestial y así otra vez estamos todos babeando ante el espléndido trabajo que estamos leyendo. Es verdad que esa sensación sólo se ha producido en los dos últimos volúmenes y no había acontecido en los cinco primeros, pero remontarla también es cosa de genios. Y como estamos ante un escenario nuevo y diferente, esta vez no se puede hablar de agotamiento, sino de carisma. Eso es lo que falla al principio, cuando las menciones a Adrian o Michael Aldana generan más emoción que ver a los nuevos personajes. Pero la cosa va cambiando según avanzan las páginas.

Elorna es la clave de todas esas sensaciones. Arranca este séptimo volumen y el personaje intriga. Se intuye potencial en ella. Muchísimo. Pero aparece Aldana y pasa a un segundo plano. ¿Es la prueba de que el viejo Last Man es mejor que el nuevo? La duda es legítima, y más después de una primera escena que desconcierta. Pero seguimos leyendo y llegamos a la conclusión de que no hay dos Last Man. Elorna ha conseguido lo que al principio parecía imposible: unir esos dos extremos de la historia. Su viaje a otro mundo recuerda al de Marianne, aunque su conocimiento del mundo exterior sea muy distinto. Y su vida tiene también elementos en común. Son personajes que enganchan, y se agradece que Balak, Vivès y Sanlaville sean capaces de otorgar tanta fuerza a personajes femeninos. El de Elorna todavía está a medio cocinar y ya promete estar a la altura. En todo caso, los autores no olvidan que Last Man es el periplo de Aldana y esta parte de su viaje es igualmente fascinante, hasta el punto de protagonizar una última escena formidable que eleva a shock absoluto el arte del cliffhanger. Y tampoco olvidan que el escenario y los combates son parte esencial de la fascinación que provoca Last Man desde su primer número (aquí, su reseña). De hecho, es la primera escena de acción la que hace borrar cualquier duda sobre este punto de la serie.

Ahí es donde el estilo visual se acerca a lo que tanto entusiasmó en los primeros capítulos de Last Man. El movimiento, lo que en una pantalla de cine habrían sido unos efectos visuales bestiales, la sensación de que no hay nada imposible y la forma en la que Balak, Vivès y Sanlaville siguen rindiendo homenaje a los manga de lucha es algo que emociona aquí como la primera vez que se vio. Y con una frescura que ya quisieran tener otras series. Su dibujo sencillo, directo y en blanco y negro durante la mayor parte de las páginas del volumen convence en todo momento, y casi parece mentira que un cómic destinado a convencer desde las escenas de lucha consiga un nivel tan impresionante a la hora de mostrar las emociones de los personajes, no sólo sus habilidades de combate. Ojo, en ese sentido, a la última escena de este volumen, con un formidable déjà vu maravilloso en dos páginas, o incluso a las primeras escenas de Elorna, un personaje diseñado con mimo para que consiga toda la empatía que es capaz de generar esta nueva etapa. Last Man no se cerró con el impactante final del primer ciclo, sino que parece seguir en plena forma. Hay que acostumbrarse a las nuevas reglas del juego, pero eso es fácil. No hay más que dejarse llevar por este espectáculo de primerísimo nivel que es este juguete en manos de Balak, Vivès y Sanlaville

Casterman publicó originalmente el séptimo volumen de Lastman en mayo de 2015. El contenido extra lo forman las habituales pegatinas y el making off en viñetas que narran sus tres autores.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 25 octubre, 2016 por en Balak, Bastien Vivès, Casterman, Cómic, Diábolo, Michaël Sanlaville y etiquetada con , , , .

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