CÓMIC PARA TODOS

‘El Castigador. Nacimiento’, de Garth Ennis

image_gallery2Editorial: Panini.

Guión: Garth Ennis.

Dibujo: Darick Robertson, Lewis LaRosa y John Severin.

Páginas: 208.

Precio: 15 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Agosto 2016.

Olvidemos por un momento al Castigador que nació en las páginas de The Amazing Spider-Man a mediados de los años 70. Olvidemos a ese personaje que creíamos motivado únicamente por el asesinato de su familia. Ese no es el personaje que describe Garth Ennis, aunque, obviamente, su esencia está ahí. Pero este Castigador, mostrado antes y después de convertirse en una figura vengativa y violenta que conocemos en las tres historias que componen este volumen, es muy diferente. Nacimiento, La celda y El tigre son relatos de la línea Max, es decir, para adultos. No cómic de superhéroes para adultos, sino cómic para adultos. No hay mallas. No hay héroes. No hay, tampoco, villanos coloristas. Nacimiento es un cómic bélico de lo más turbio, de hecho un diálogo con la muerte absolutamente fascinante, envolvente y casi hipnótico. La celda es un thriller, tenso e intenso, muy bien construido, con una violencia tan salvaje como realista. Y El tigre es un intento de aportar algo más a esta revisión salvaje de Frank Castle que Ennis ya había forjado desde Nacimiento. Estamos ante un volumen imprescindible para lectores del Castigador, pero sobre todo para quienes piensen que puede ser ridículo que un tipo se pinte una calavera blanca en un jersey negro para asesinar criminales. No hay nada de ridículo en el personaje que se dibuja aquí.

Casi sobra decir que Nacimiento es la joya de este libro. Cómo bélico puro y duro, pero desde escrito desde las entrañas. Que nadie espere hazañas simpáticas como las de Doce del patíbulo. Esto es más Apocalypse Now. Pero un Apocalypse Now desde la turbia y salvaje mirada de Ennis. No hay perversión humana que no se atreva a tocar y, ojo porque ahí está la genialidad, nada parece romper la esencia del personaje. Y eso que estamos hablando de una revisión radical. Nada de un buen policía que busca venganza por la muerte de su familia. Frank Castle es ya un hombre tocado por la muerte que vive una experiencia abiertamente traumática de la que sólo él podría salir con vida, si es que lo que Castle tuvo alguna vez fue una vida. Porque Ennis destroza esos planteamientos con una brutalidad increíble. Darick Robertson, además, contribuye con mucho acierto a esta revisión del personaje. Siempre acierta con el punto de vista, siempre colabora a la narración que propone Ennis y hace que todos los personajes contribuyen a este festival de los horrores en que se convierte Nacimiento, una de esas lecturas que es imposible que dejen indiferente por todo lo que plantea y por la asombrosa conclusión que plantea, un nexo entre lo conocido previamente y lo que aquí se muestra que resulta desasosegante.

La celda es casi un divertimento culpable. Aquí ya estamos hablando del Castigador. Ya no es Frank Castle, aunque casi parece una continuación natural de la conclusión de Nacimiento. Aquí lo que vemos es una de esas historias que cabría esperar de un personaje como el Castigador y que la necesidad de acercar el cómic de superhéroes a lectores de todas las edades hace que no sean demasiado corrientes. Siniestra, violenta y hasta insana, porque lleva el concepto de la venganza prácticamente hasta sus últimas consecuencias. La oscuridad del corazón de los criminales y la de Castle llega aquí a niveles tan parejos que la historia provoca el terror que busca Ennis y que tan bien plasma Lewis LaRosa con un inteligente uso de las sombras, imprescindibles para que el relato funcione a la perfección. Quizá lo más discutible de la aportación de Ennis al Castigador esté en El tigre, porque quizá es algo que no sea necesario. O quizá sí para entender al Castle que muestra en Vietnam, pero no tanto para entender al Castigador. Aún así, el hecho de mostrar terrores y depredadores cotidianos, bien dibujados por John Severin y vinculados al muy utilizado poema de William Blake del que coge el título este one-shot, es más que suficiente como para que sea una forma espléndida de cerrar un volumen imprescindible para entender un personaje más que complejo.

El volumen incluye los cuatro números de Born, publicados originalmente por Marvel entre agosto y noviembre de 2003, Punisher: The Cell, de julio de 2005, y Punisher: The Tyger, de fenrero de 2006. El contenido extra lo forman una introducción de Julián M. Clemente y las portadas originales de Wieslaw Walkuski y Tim Bradstreet.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada en 21 octubre, 2016 por en Cómic, Darick Robertson, Garth Ennis, John Severin, Lewis LaRosa, Marvel, Panini y etiquetada con , , , , , .

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 245 seguidores

Archivos

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: