CÓMIC PARA TODOS

‘Sesión de tarde’, de Jonathan Lara y Stephen Hausdorff

5f7681ee-547d-4cd8-b632-6f8a99ffae93Editorial: La Cúpula.

Guión: Jonathan Lara.

Dibujo: Stephen Hausdorff.

Páginas: 148.

Precio: 14 euros.

Presentación: Rústica con solapas.

Publicación: Septiembre 2016.

A pesar de que vivimos en un mundo descreído y desencantado, las historias optimistas siempre suelen abrirse camino a poco que sepan encontrar en escenario que permita extraer lo mejor de sí mismas. Sesión de tarde deja fluir ese optimismo desde un punto de partida que no lo es en absoluto y con una excusa que fácilmente llegará a muchos lectores, la del cine. En las navidades de 1982, Isaías es un proyeccionista que viaja de pueblo en pueblo, con su vieja furgoneta y un no menos desgastado proyector para llevar el cine a los pueblos pequeños. Esto, que durante muchos años era la manera de que el séptimo arte llegara a lugares inaccesibles, era ya una práctica en desuso en esa época. Esa nostalgia es precisamente la mejor arma para que Jonathan Lara y Stephen Hausdorff construyan una historia que más, que de cine, que es la excusa, o de la transición política en España, que es el marco escogido, habla de la familia. No deja de ser curioso que para hacer eso se escoja como protagonista a un tipo que tiene tantos rasgos solitarios, empezando por la misma profesión que le atribuye el escritor, pero los objetivos quedan más que cubiertos cuando los flashbacks van aportando toda la información necesaria para que la historia, aún con algún altibajo, convenza y emocione.

Lara distribuye Sesión de tarde en seis capítulos con los que pretende homenajear a seis películas diferentes, títulos que van desde L’Atalante, de Jean Vigo, a La novia de Frankenstein, de James Whale, pasando por Centauros del desierto, de John Ford. El único problema que tiene en este sentido el cómic es que la elección de estos títulos, con la excepción de Amanecer, de F. W. Murnau, no termina de jugar un papel narrativo efectivo. Ese es el único detalle que no satisface plenamente de Sesión de tarde, que Lara no haya conseguido encontrar películas que signifiquen algo emocionalmente en la historia. Lo que importa es la familia y el marco en el que se construye la historia. Ahí sí que funciona todo como un reloj. Isaías es un personaje emocionalmente rico y con el que, incluso desde su sencillez, es bastante fácil identificarse, pero sucede lo mismo con el resto de personas con la que este se va encontrando en su viaje de pueblo a pueblo y, por supuesto, con su abuela, personaje clave y objeto auténtico del homenaje que en el fondo está rindiendo Lara. Toda esa descripción familiar, por problemática que pueda parecer, se va asimilando con una sonrisa en la cara, es ahí donde se va entendiendo ese optimismo que emana de la historia, y que se ve bien complementando por unas pinceladas sobre la transición política española.

En cuanto al dibujo, Stephen Hausdorff tiene una influencia meridianamente clara: Bryan Lee O’Malley. El estilo es muy cercano al del autor de Scott Pilgrim y Seconds (aquí, su reseña), con un gusto por lo cartoon, por personajes con ojos muy grandes y expresivos, y, precisamente por eso, una conexión clara y directa con el lector. Por eso Sesión de tarde se puede permitir tantos momentos sin diálogo y que, además, son los que emocionalmente más parecen significar para Isaías porque son los que proceden de sus recuerdos. Funciona también muy bien el bitono de la historia, cambiando los tonos azulados del presente con los rojizos del pasado para que el lector identifique claramente de qué tiempo estamos hablando. Hausdorff también sabe leer muy bien la ambientación que necesita la historia, y aunque el vestuario de los personajes no le sirva especialmente para identificar la época en la que acontece, sí que se mueve muy bien entre las viejas películas de celuloide, el proyector lleno de suciedad, la furgoneta desastrada o incluso el ambiente rural que necesita el tebeo. Sin demasiadas pretensiones aparentes, Sesión de tarde engancha por sus personajes, porque la de Lara es una historia humana y cercana, hasta navideña si se quiere tanto por el tono como por el escenario, pero sobre todo, tal y como se destaca en la misma novela gráfica, optimista.

El volumen no tiene contenido extra.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 13 octubre, 2016 por en Cómic, Jonathan Lara, La Cúpula, Stephen Hausdorff y etiquetada con , , .

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