Cómic para todos

‘Los escudos de Marte’, de Giles Chaillet y Christian Gine

escudos-de-marte-coverEditorial: Yermo.

Guión: Giles Chaillet.

Dibujo: Christian Gine.

Páginas: 174.

Precio: 36 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Febrero 2016.

El cine de romanos es cosa del pasado. Ya son muy pocas las películas que se hacen ambientadas en esa época histórica y quizá por ese motivo que lleguen alguna a los cines es casi siempre un acontecimiento, aunque luego decepcione más o menos. Pero en el cómic no sucede lo mismo. En las páginas impresas no hay que gastar inmensos presupuestos para lograr una ambientación precisa y espectacular, y por eso el cómic histórico tiene una cuota de mercado interesante, sobre todo en la BD europea. Quizá sea por eso que Los escudos de Marte no logre llegar tan lejos como le habría gustado. Es verdad que hay una labor interesante de documentación tanto en la labor del guionista, Gilles Chaillet, como en la del dibujante, Christian Gine, pero ni uno ni otro consiguen firmar un trabajo excelso y que destaque por encima de tantas y tantas obras de corte histórico como pueblan el mercado cado año. Y el caso es que la premisa es interesante, juega con la historia y con la superstición, con el choque cultural y con personajes aparentemente interesantes. Pero buena parte de lo que intriga al principio acaba convertido en desaprovechados mcguffins al final y nada de lo que aparece en los tres álbumes que forman el relato termina por emocionar más allá del simple avance natural de una historia simplemente correcta.

Puede que el gran problema de Los escudos de Marte esté, precisamente, en que los escudos de Marte a los que hacen referencia, no tienen la importancia que se apunta ya desde el título. Sí, están presentes, pero en realidad no cuentan. El foco de la historia acaba centrándose en un personaje muy concreto, el de Charax, que sigue un periplo que a veces parece inspirarse en el del Gladiator cinematográfico y que, siendo atractivo, no termina de llenar del todo. La cuestión es que Chaillet no consigue hacer emocionante el conflicto político que narra, y que de hecho resuelve casi sin mostrarlo al final del tercer álbum, pero también deja escapar algunas oportunidades para encontrar rincones poco explorados o, al menos, de interés diferente. Así, deja pasar la opción de que los personajes femeninos tengan un papel real en la historia, opta por soluciones extrañas y poco fluidas a tramas de antagonismos evidentes, y no termina de aportar todo el carisma que necesitaba su protagonista. Quizá Chaillet esté muy atado por la historia, por un intento documental que se siente y que, de hecho, es lo mejor que ofrece Los escudos de Marte, y no consigue que la historia se escapa de eso, de un texto que bien podría ser de estudio pero al que le falta entretenimiento para convencer. Se lee con facilidad pero no enamora.

Y lo mismo se puede decir del dibujo de Gine. Su trabajo de documentación es fantástico y la ambientación es modélica. Basta con ver cualquiera de los escenarios que dibuja, o los ropajes de personajes de distintas procedencias o estratos sociales con los que adorna cada viñeta para ver que ahí hay un espléndido trabajo. Pero cuando la acción toma protagonismo, cuando se trata de imaginar el movimiento entre las viñetas o a los personajes hablando, el resultado no es tan impresionante. Lo primero consigue enmascarar lo segundo y la fascinación que siempre ha provocado la Roma antigua, sus símbolos y su arquitectura son razones más que suficientes para perderse en la página. A ello también invita el hecho de que la historia flaquee, por lo que siempre es más fácil centrarse en lo visual, pero lo cierto es que Gine no consigue con los personajes el mismo efecto que con los fondos y el diseño, y eso hace que la lectura sea menos intensa y carismática de lo que habría sido necesario. Por todo ello, Los escudos de Marte se queda lejos de las pretensiones que efectivamente tenía, las de llevar a un cómic un hecho histórico que tenía toda la fuerza para marcar diferencias con respecto a otros tebeos similares. Es una lástima que no consiga hacerlo y que se quede simplemente en un correcto intento de recuperar un evento histórico en una historia ficcionada.

El volumen incluye los tres álbumes de Les boucliers de Mars, publicados originalmente por Glénat en marzo de 2011, el mismo mes de 2012 y septiembre de 2013. El contenido extra es un prefacio de Didier Conrad tanto para el primero como para el tercer episodio.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 7 octubre, 2016 por en Cómic, Christian Gine, Giles Chaillet, Glénat, Yermo y etiquetada con , , .

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