CÓMIC PARA TODOS

‘La guerra de los Robin’

laguerradelosrobinEditorial: ECC.

Guión: Tom King, Tim Seeley, Brenden Fletcher, Ray Fawkes, Scott Lobdell, Lee Bermejo, Patrick Gleason y Will Pfeifer.

Dibujo: Khary Randolph, Alain Mauricet, Jorge Corona, Andrés Guinaldo, Rob Haynes, Mikel Janín, Adam Archer, Steve Pugh, Javier Fernández, Carmine Di Giandomenico, Scott McDaniel, Miguel Mendonça y Álvaro Martínez.

Páginas: 232.

Precio: 20,50 euros.

Presentación: Rústica.

Publicación: Junio 2016.

Hace ya muchos años, Mike W. Barr escribió Fe, una historia en tres actos para la original Legends of the Dark Knght en la que un grupo de seguidores radicalizaban la acción del Caballero Oscuro basándose en su imagen. La guerra de los Robin viene a tener una premisa parecida. Pero lo que en manos de Barr era una historia contenida y cerrada, aquí, en el marco de un evento que abarca diferentes series, parece un intento de buenas intenciones pero resultado algo menos cohesionado de lo que debiera. El problema es que Robin no es un icono. No como lo es Batman. Es, evidentemente, un personaje con una tradición enorme y nombres ilustres que han vestido el disfraz, ¿pero eso invita a generar un movimiento adolescente de seguidores e imitadores? Da la impresión de que DC anda todavía un poco perdida con respecto a Robin. La revelación de la identidad de Dick Grayson en Maldad eterna (aquí, su reseña) y su vinculación con el Tribunal de los Búhos, la búsqueda de escenarios diferentes para Damian Wayne en Robin, hijo de Batman (aquí, reseña de su primer número) y el papel no demasiado estelar de Tim Drake y Jason Todd desde el inicio de los Nuevos 52 hacen que Robin siga pareciendo un concepto complicado de manejar. La guerra de los Robin, aún con ideas muy atractivas, no parece despejar demasiado las dudas.

El caso es que hay momentos brillantes. La dinámica entre los cuatro Robin diferentes que Batman ha adiestrado es muy atractiva. Es, de hecho, la base de todo este evento, y cuando no son ellos quienes llevan la voz cantante la cosa parce bajar bastantes enteros. Por eso, y eso es otro de los problemas de La guerra de los Robin, su mejor episodio es el segundo, que es donde se ofrece la sorpresa más imaginativa, el momento menos esperado y el desarrollo más acertado de toda la historia. Lo demás se queda en momentos inspirados que se quedan asilados. La prisión local a lo Guantánamo para Robins, el debate sobre la minoría de edad para luchar contra el crimen o la más que difusa presencia de Gordon enfundado en el traje de Batman no terminan de encontrar la fuerza que sí se desprende de la presencia y la acción de Dick, Jason, Tim y Damian. Incluso hay elementos que parecen sobrar en el conjunto, como los números de Gotham Academy (es obvio que es una de las series que se pretende impulsar con este evento) o la cabecera que Capucha Roja comparte con Arsenal, muestra de que hay más ganas de publicar un evento que de rematar una historia. Hay un esfuerzo al final de hacer que el empuje inicial reviva, pero el Tribunal de los Búhos empieza a parecer una insistencia de los Nuevos 52 que, en realidad, no parece tener mucho más recorrido.

Y otro problema, el habitual en este tipo de crossovers y eventos. No hay un dibujante fijo, y si un destile interminable de ilustradores. En este caso, nada menos que trece. Es ya un debate recurrente cada vez que surgen cabeceras como La guerra de los Robin y que, por supuesto, nunca se va a solucionar de manera satisfactoria porque las editoriales nunca van a dar a estos profesionales el tiempo suficiente como para que dejen su huella en una historia, como se ha venido haciendo siempre. La verdad es que todo parece más o menos bueno, cumpliendo con los estándares de espectáculo que exige DC, pero el hecho de tener que ir revisando número a número para ir viendo qué páginas dibuja cada uno de los ilustradores genera más pereza que ilusión. Y eso, aunque obviamente sea trabajo y currículum para cada uno de ellos, les hace por desgracia algo invisibles a los ojos del lector, que se tiene que agarrar a la historia para mantener el interés y no tanto al aspecto visual del tebeo. No estamos ya en la era del dibujante, eso parece obvio. La guerra de los Robin es la enésima confirmación de que prima la industria sobre el artista. No, hay que insistir en ello, porque el trabajo sea malo, sino porque las editoriales cuidan menos a este profesional. Y eso resulta curioso en un medio tan visual como el cómic.

El volumen incluye los dos números de Robin War, el 15 de Grayson, el 13 de Gotham Academy, el 47 de Detective Comics, el 7 de Red Hood /Arsenal, el 7 de We Are Robin, el 7 de Robin: Son of Batman y el 15 de Teen Titans, publicados originalmente por DC Comics entre diciembre de 2015 y enero de 2016. El único contenido extra son las portadas originales de Mikel Janín, Karl Kerschl, Andrew Robinson, Howard Porter, Jorge Corona, Patrick Gleason, Khary Randolph y Lee Bermejo.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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