Cómic para todos

‘Pobre cabrón’, de Joe Matt

p-pobre-cabronEditorial: La Cúpula.

Guión: Joe Matt.

Dibujo: Joe Matt.

Páginas: 180.

Precio: 16,50 euros.

Presentación: Rústica con solapas.

Publicación: Julio 2016.

Hay que ser muy, muy osado o muy loco para hacer que Pobre cabrón sea el titulo un cómic autobiográfico. Y Joe Matt probablemente es las dos cosas. Con esa delirante mezcla, el invento podría haber salido de cualquiera manera, pero ha resultado ser divertidísimo. Sin corazas, sin vergüenzas y quién sabe si con un retrato fidedigno o exagerando la realidad como el mismo autor protagonista llega a decir en una de sus escenas para defenderse cuando se le hostiga por la forma en la que trata a la gente, Pobre cabrón no para de aproximarse a un precipicio psicológico de enorme calado pero siempre manteniendo un equilibrio que parece del todo imposible. Y es que el pobre carbón del título es Matt. El autor no tiene piedad de su sosias dibujado porque busca que el título tenga todo el sentido del mundo. Y así, seguimos la vida de un tipo miserable, con una nula autoestima, con unas deficiencias afectivas de manual y que siempre acaba tomando la decisión equivocada, la que le convierte en un ser despreciable y rastrero. Sin conocer personalmente a Matt es imposible decir si esto no es más que el tronchante retrato de un personaje ideal para el cómic independiente norteamericano o si estamos ante uno de los mejores ejercicios catárticos que un hombre puede realizar. En ambos casos, la lectura es tan genial que no importa demasiado si tiene más o menos ficción.

Pobre cabrón comienza con Matt mastubándose en medio de una fantasía sexual en la que se encuentra con tres mujeres en la cama y finaliza comienzo delante de la televisión viendo una película porno en un vídeo VHS prestado. ¿Hace falta decir algo más para entender el patetismo del que hace gala el protagonista? Probablemente no, pero hay mucho más. Matt se ríe de sí mismo con una fuerza que a veces no alcanza ni siquiera la sátira más mordaz sobre los demás, lo que añade un punto de inteligente y divertido masoquismo a lo que, en realidad, busca ser en muchas ocasiones una historia de amor. Matt confiesa en muchas viñetas que busca una relación seria. El drama emocional que se solapa con una comedia que mezcla lo realista y lo absurdo es que no es capaz de mantenerla ni tampoco de buscarla. Si el autor es mordaz consigo mismo, la forma en la que va creando secundarios es brillante. Por supuesto, es esencial detenerse en cada uno de los personajes femeninos, objetos del deseo, la aversión, las dudas o incluso la falta de respeto del protagonista. Cada una de ellas parece ir llenando el hueco perfecto para que Pobre cabrón sea así de desternillante. Pero no desdeñemos a sus amigos o a sus caseros, fauna extraña de un mundo singular. Todos contribuyen a crear un microcosmos en el que Matt es tan centro del universo como objeto de sus golpes y vaivenes.

No es difícil ver el dibujo de Joe Matt como deudor del de otros grandes nombres del cómic independiente norteamericano, con una apuesta que calca la de esos autores, un dibujo sencillo que quede bien en blanco y negro, claramente caricaturesco pero en el que se intuyen siempre rasgos realistas. Es muy divertido ver como partiendo desde esa consigue que los personajes desplieguen una gran cantidad de registros emocionales, y especialmente él mismo, lo que tiene mucho más mérito con la presencia en casi todas las viñetas de sus gafas. También es una delicia ver cómo las obsesiones sexuales y acerca del físico de la mujer están tan bien dibujadas a pesar de que no se pierda nunca esa sencillez. Es esencial para la historia percibir a las mujeres de la misma manera que lo hace el protagonista y eso lo borda. Pobre cabrón es, por tanto, uno de esos tebeos sin complejos, dispuestos a arrancar más carcajadas que sonrisas con situaciones que tocan lo cotidiano pero que se asoman a un comportamiento humano deleznable. Y sí, eso acaba resultando divertido. En la vida real no lo sería, porque realmente pensaríamos que el dueño de una forma de pensar tan rastrera sería un tipo a evitar, pero en un cómic como este es de quitarse el sombrero por la valentía y el cínico humor que desborda.

Poor Bastard se publicó originalmente en los seis primeros números de Peepshow, entre febrero de 1992 y abril de 1994, después recopilados en un libro en 1996. No tiene contenido extra.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 4 octubre, 2016 por en Cómic, Joe Matt, La Cúpula y etiquetada con , , .

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