Cómic para todos

‘Los ratones templarios. Destino, primera parte’, de Bryan J. L. Glass, Michael Avon Oeming y Víctor Santos

Ratones-templarios-2-portadaEditorial: Dolmen.

Guión: Bryan J. L. Glass.

Dibujo: Michael Avon Oeming y Víctor Santos.

Páginas: 208.

Precio: 24,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Noviembre 2013.

La primera entrega de Los ratones templarios, La profecía, ya mostró un mundo inmensamente rico e imaginativo, convirtiéndose en una de esas odiseas fantásticas que entran con una facilidad pasmosa y una de esas obras que lleva a pensar que hacer cómics tiene que ser condenadamente fácil. No lo es. Es, simplemente, que aquí hay mucha genialidad. Y cuando llegamos al segundo volumen de la obra, la primera parte de Destino, tenemos además un giro básico en el equipo creativo. Víctor Santos releva a Michael Avon Oeming. Es verdad que estamos ante dos autores que comparten muchas sensibilidades visuales y que tienen un cierto parecido en su trazo, pero estar a la altura de lo que hizo Oeming en el arranque de la serie no es tarea fácil. Pero Santos lo logra y fascina con la misma eficacia que el cocreador de Los ratones templarios. Y como hay tanto talento sobre la mesa, de repente nos damos cuenta de que estamos ante uno de esos títulos que sólo tiene un peor: no haber nacido en los años 80. Porque de ser así, ahora mismo ya tendría la categoría de clásico instantáneo. Con los años es bastante probable que la tenga. Por ahora, es un cómic a leer, devorar y volver a repasar una y mil veces hasta coger todos los detalles de una historia fascinante y que convence en cada pequeño paso que da.

Se podría decir que Bryan J. L. Glass y Oeming hicieron lo fácil en el primer volumen, crear un universo de fantasía. Eso, hoy en día, está al alcance de muchos. También es verdad que lo hiucieron con genialidad. Pero lo difícil, lo verdaderamente complicado, es lo que acometen en esta primera mitad de Destino: desarrollar ese universo. Darle vida. Complicarlo. Conseguir que sus personajes entren en los diferentes escenarios y mezclar el pasado con el presente. Las incontables referencias mitológicas, y además de procedencias muy distintas, se van fusionando con estos animales antropomórficos y su odisea con una naturalidad que asombra. Glass, de hecho, logra algo que siempre parece casi imposible, que es encontrar el equilibrio exacto entre una gran cantidad de información que permite la inmersión absoluta en este mundo con bastantes secuencias de acción, que son las que dan al tebeo un ritmo considerable. El escritor consigue que ambos tonos funcionen tanto por separado como juntos. Y como los personajes, por arquetípicos que pueda llegar a ser alguno, son tan carismáticos, el trabajo ya está hecho. Todo es tan acertado que incluso se puede llegar a leer Destino sin haber pasado antes por La profecía y las sensaciones de Karic, Casio y los demás personajes se van a entender con la misma facilidad.

Hemos comenzado estas líneas indicando que el gran reto que acomete Los ratones templarios en esta segunda entrega, al menos el que más visible resulta, es su cambio de ilustrador. Si ese es el reto, el éxito final demuestra que estamos ante un tebeo con mayúsculas. Víctor Santos es un autor que puede llegar a engañar. Su trazo, reconocible, no es del todo sencillo para quien esté acostumbrado a un estilo más clásico. Pero es uno de esos dibujantes que, viñeta a viñeta, va ganando al lector hasta provocarle un entusiasmo sin límite. Por eso es siempre una gozada revisar el trabajo de Santos, porque es uno de esos tipos que te da la certeza de que siempre vas a encontrar algo nuevo en sus dibujos. Destino no es ninguna excepción en esa forma de entender de los cómics, y esto que puede parecer una forma mignolesca de interpretar a Oeming pasa a ser, casi sin quererlo, una obra tremendamente personal que se incrusta en un concepto ajeno. Doble mérito por tanto el de Santos, que se hace fuerte artísticamente con una serie que no era suya, prolongando el disfrute desde la imaginación hasta la vista. Los ratones templarios. Destino llega así a un final abierto que despierta ansias de más y más, síntoma inequívoco de que la cosa funciona de manera sobresaliente y capaz de alcanzar a lectores de muy diferentes sensibilidades.

El volumen incluye los cinco primeros números de Mice Templar: Destiny, publicados originalmente por Image Comics entre julio y diciembre de 2009. El contenido extra lo forman las portadas de Michael Avon Oeming, un prólogo de Gail Simone, un epílogo de Víctor Santos y artículos sobre los componentes legendarios y mitológicos de la serie a cargo de Rod Hannah.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 230 seguidores

Archivos

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: