Cómic para todos

‘Ciencia oscura’ 3, de Rick Remender y Matteo Scalera

01313560301_gEditorial: Norma.

Guión: Rick Remender.

Dibujo: Matteo Scalera.

Páginas: 136.

Precio: 17 euros.

Presentación: Rústica.

Publicación: Julio 2016.

Casi desde el principio quedó claro que Ciencia oscura iba a ser una dramática imagen invertida de lo que la ciencia ficción fue a mediados del siglo XX. Perdidos en el espacio pero sin límites, llevando a una familia al centro de una exploración interdimensional terriblemente imaginativa pero usando para ello a una familia completamente disfuncional, lejos de cualquier arquetipo feliz. Rick Remender no es un autor optimista. Quiere serlo. O, mejor aún, aspira a ser, lucha consigo mismo para encontrar motivaciones positivas para sus personajes, pero les da un barniz de triste realidad que sólo se puede calificar de brillante, entre otras cosas porque está ahí, es parte integral de la historia, pero no interfiere en la formidable odisea de ciencia ficción que plantea la serie. En este tercer volumen, Ciencia oscura vuelve a poner un salvaje punto y aparte, cierra una trama de forma aparente sólo para abrir el universo de una manera bestial y confirma que estamos ante una de las series de ciencia ficción del momento. Quizá con menos brillo mediático, por ejemplo, que Saga (aquí, reseña de su primer volumen) pero con tanto talento como aquella, no sólo por los guiones de Remender sino también por el dibujo de un Matteo Scalera que adapta su caricatura de manera sensacional al género.

Y eso que a veces no tendría que ser tan fácil seguir a Remender. Las ganas que tiene de explorar a la familia protagonista desde puntos de vista tan diferentes, los de esos mismos personajes pero de diferentes dimensiones, hace que sus experiencias y sensaciones no sean las mismas. Pero, y ahí es donde está la genialidad de Ciencia oscura, se entiende todo a la perfección sin necesidad de muchas explicaciones. Y, ojo, que esto además lo consigue Remender sin restringir demasiado el elenco protagonista. La solución fácil habría sido la de contar la historia únicamente desde el punto de vista de Grant McKay, el científico que abre portales entre diferentes dimensiones con una familia a la que adora pero a la que no ha sabido cuidar, ni a su esposa ni a sus hijos. Pero es que todos ellos tienen un papel. Y aún más. Su amante, su ayudante, personajes puntuales de esos mundos que visitan. No hay nada accesorio o gratuito en Ciencia oscura, y por eso la historia es tan buena. Por eso el caos se convierte en armonía y la acción no frena el éxito de la caracterización sino que lo amplía. Remender, aunque eso es algo que ya ha demostrado en otras series de ciencia ficción como Fear Agent (aquí, reseña de su primer volumen) o Low (aquí, reseña de su primer volumen), sabe crear un marco de género alucinante. Pero es que sus trabajos nunca se quedan ahí.

Por eso, mientras sus personajes convencen, deja que sean sus dibujantes los que emocionen desde lo visual. Y es que la elección de sus ilustradores también es una contribución decisiva para que estas series entusiasmen. El de Matteo Scalera es un trabajo espléndido porque no sólo entiende el tono de la historia, sombrío y adulto, perfectamente adecuado a su trazo sucio que Moreno Dinisio colorea con tanto acierto, sino que además proporciona un ritmo y una velocidad más que notables. Su caricatura encuentra acomodo en esta drama que pergeña Remender sin que eso merme lo más mínimo el alcance de una labor previa de diseño que resulta fascinante, deudora quizá de épocas pretéritas que en realidad no se corresponden con su forma de dibujar pero que al mismo tiempo ofrecen una mezcla entre el pulp y la ciencia ficción más clásicos y el cómic más moderno y actual. Ciencia oscura siempre da la sensación de estar creciendo. En ritmo, en escala, en personajes. Siempre da la sensación de no estar ofreciendo respiro alguno, pero sin impedir que el lector respire. Y termina un nuevo volumen, ya el tercero, y el ansia por ver el cuarto no sólo no disminuye sino que además aumenta. Si eso no es garantía de que estamos ante una pedazo de serie que merece todos los elogios posibles, ¿qué otra cosa podría serlo?

El volumen incluye los números 12 a 16 de Black Science, publicados originalmente por Image entre marzo y julio de 2015. El contenido extra lo forman las portadas de Matteo Scalera y Sean Murphy y un portafolio de bocetos y diseños.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 20 septiembre, 2016 por en Cómic, Image, Matteo Scalera, Norma, Rick Remender y etiquetada con , , .

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