Cómic para todos

‘Batman y Robin eternos’ 2 y 3

batman-y-robin-eternosEditorial: ECC.

Guión: Genevieve Valentine, James Tynion IV, Kyle Higgins, Scott Snyder, Steve Orlando, Collin Kelley, Ed Brisson, Jackson Lanzing y Tom King.

Dibujo: Álvaro Martínez, Doug Mahnke, Ronan Cliquet, Scot Eaton, Steve Pugh, Tony S. Daniel,  Christian Duce, Fernando Blanco, Geraldo Borges, Goran Sudžuka, Javier Pina, Roge Antonio, Stephen Mooney.

Páginas: 104 cada uno.

Precio: 9,95 euros cada uno.

Presentación: Rústica.

Publicación: Mayo / Junio 2016.

Poca gente discrepará si se dice que Dick Grayson es el Robin perfecto. Se ganó ese título no sólo por la enorme cantidad de años que estuvo desempeñando ese rol, muchos más de los que tuvieron Jason Todd, Tim Drake o Damian Wayne para ganarse la confianza de los lectores más allá de las viñetas y de Batman dentro de este mundo de ficción. Por eso no resulta sorprendente que DC siga intentando dar a Dick un protagonismo importante en el mundo del Caballero Oscuro, aunque ya no vista disfraz alguno. Batman y Robin eternos es uno de esos intentos. Eso ya quedó claro en el primer número de la serie (aquí, su reseña), pero se afianza en las dos siguientes entregas de este título, que en Estados Unidos vio la luz, hay que recordarlo, con periodicidad semanal. Lo que plantean James Tynion IV y Scott Snyder sigue siendo un relato doble, en el pasado, con Batman y Robin en acción, con las dudas del primero sobre el segundo, y en el presente, sin Batman, con toda la Batfamilia en marcha y cambiando las dudas de dueño, pues ahí es Dick quien no acaba de entender las acciones de Bruce Wayne. Eso es lo más atractivo del planteamiento, aunque peque, como suele suceder en demasiadas historias, de tratar de encontrar un villano definitivo, un malo, en este caso mala, Madre, que es capaz de derrumbar los cimientos del trabajo del protector de Gotham y sus aliados.

No se puede negar que hay mucho de fascinante en Madre, rival absoluta del carisma de Dick Grayson en esta serie. Y que hay mucho de atractivo en el siniestro planteamiento que cobra forma en estos números y que no vamos a desvelar en estas líneas para no arruinar a nadie los giros del relato. Pero al mismo tiempo es obligado decir que, probablemente, se desbordan algunas fronteras complicadas. Durante años se han buscado las fisuras de Batman. Las ha habido muy bien desarrolladas, como en Torre de Babel, la historia en la que quedaban al descubierto sus informes sobre sus compañeros de la Liga de la Justicia, o con las consecuencias de la muerte de Jason Todd. Pero en general se trata de encontrar un villano que explote esas flaquezas, y de tanto buscarlas, sobre todo en los Nuevos 52, se corre el riesgo de llegar a un agotamiento. Obviamente, hay que buscar retos para Batman. Pero sin Batman, como sucede en esta historia, quizá esa frontera no sea tan adecuada. Eso no quita para que mucho de lo que cuentan los guionistas que recogen el argumento de Tynion IV y Snyder tenga mucho interés. Lo hay. Lo tiene. Y la dinámica entre los diferentes Robins o demás protegidos de Batman se basta y sobra para mantener la diversión. Pero hace falta que la historia dé algo más para no quedarse en un mero producto de marketing.

Si procedía recordar que estamos ante una serie semanal era, sobre todo, porque eso impide que haya un único dibujante que se ocupe de Batman y Robin eternos. Es más, en los ocho números que contienen estas dos entregas de la edición española hay nada menos que once. La buena noticia es que, incluso habiendo nombres de un estilo muy marcado como Steve Pugh, Fernando Blanco o Tony S. Daniel, no se aprecian demasiadas rupturas. La apuesta es por el espectáculo, y espectáculo es lo que se obtiene, independientemente de qué personaje le haya tocado en suerte a cada uno de los ilustradores para ofrecerlo. No se trata de una serie que busque la autoría, sino que se pide funcionalidad y acción. Y todos los que colaboran en ella parecen tener claro el mensaje. Queremos ver en acción a Batman y a Robin por un lado, y a Red Robin, Capucha Roja o Bluebird por otro, sin que haya preguntas sobre la continuidad o diseños demasiados radicales. Y eso sí lo ofrece con bastante solvencia la serie. Batman y Robin eternos no será el tebeo definitivo que quiere insinuar el pomposo título, pero sí que cumple con lo que promete. O, al menos, lo está haciendo. Sin alardes, con más complicaciones que soluciones, pero manteniendo los misterios, desvelando la información a buen ritmo y ofreciendo una buena acción.

Los números 2 y 3 de la serie contienen los números 5 a 12 de Batman and Robin Eternals, publicados originalmente por DC Comics entre noviembre y diciembre de 2015. El único contenido extra son las cubiertas originales de .

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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