CÓMIC PARA TODOS

‘Grandes autores de Vertigo. Brian Azzarello’

GAV_azzarelloEditorial: ECC.

Guión: Brian Azzarello.

Dibujo: James Romberger, Tim Bradstreet, Danijel Zezelj, Javier Pulido y Esad Ribic.

Páginas: 64.

Precio: 8,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Mayo 2016.

Vertigo logró un hueco importante en el cómic independiente norteamericano, curiosamente desde la base de una de las grandes editoriales, gracias a un puñado de series que alcanzaron una popularidad inmensa. 100 balas (aquí, reseñas de sus diez volúmenes), de Brian Azzarello y Eduardo Risso, fue una de ellas. Y Azzarello, hoy convertido en uno de los grandes autores del plantel de DC, fue en su momento un emblema de Vertigo. Aunque aquella fue su gran contribución al sello, el escritor también hizo un pequeño puñado de historias cortas, apenas seis y de menos de diez páginas todas ellas, pero que ayudan a entender el lado más turbio del creador, el que se asoma a los aspectos más truculentos y violentos de la sociedad humana. Algunas de esas historias incluso beben directamente, sin mención alguna por supuesto, del tono de 100 balas, y bien podrían haberse colado con algún retoque entre los relatos autoconclusivos que el autor gustaba de incluir entre las tramas más largas de aquella serie. De hecho, los primeros relatos incluidos en este volumen llegaron a publicarse antes de que 100 balas viera la luz, lo que invita a pensar en que estamos ante la gestación del Azzarello más propio de Vertigo, algo que sin duda hará las delicias de los seguidores del escritor, en esta vertiente suya antes de lanzarse al mundo del superhéroe de una forma más evidente.

Las temáticas y los escenarios son tan diversos, y Azzarello tan versátil, que cada lector tendrá sus historias favoritas entre estas seis que incluye el libro, pero da la impresión de que hay dos que destacan sobre el resto, Al otro lado del pueblo y El hueco. En ambas se exploran dos formas muy diferentes de afrontar un crimen, pero en las dos hay una tensión bestial. Azzarrelo siempre ha manejado de una manera espectacular ese aspecto de la narrativa, y tanto le da que sea desde la tranquilidad de la América profunda personificada en un sheriff de pueblo tranquilo y hasta agotado como desde dos chavales que disfrutan jugando con petardos y animales vivos. Lo curioso es que ambas, desde perspectivas muy alejadas, juegan en la frontera del bien y del mal, dejando brillantes análisis de lo que está bien y lo que está mal, y con conclusiones muy sorprendentes, sobre todo en la primera historia. Tim Bradstreet dibuja la primera de esas dos historias desde un tono realista fascinante, jugando además con una paleta de color impresionante y que sitúa al lector en el escenario de una manera absoluta. La segunda es obra de Javier Pulido, firmando aquí uno de sus primeros trabajos en Estados Unidos y todavía experimentando con un estilo de dibujo sensiblemente diferente al que le ha hecho triunfar en los últimos años pero igualmente atractivo.

Ares es, probablemente, el más extraño de todos los relatos del libro, pero una buena muestra de la imaginación de Azzarello. En el relato más propio de 100 balas que hay en el volumen, al menos en su arranque, acaba con un clímax sorprendente que James Romberger dibuja con mucho acierto. La mayor rareza, y al mismo tiempo una historia que fácilmente se podría haber colado entre las dos mejores del libro, es Última llamada. De base aparentemente cotidiana, encuentra un rincón sórdido como pocos en la trayectoria de Azzarello, y eso que estamos hablando de un autor capaz de encontrar lugares muy escondidos del alma humana. Quizá no alcanza ese nivel porque el dibujo de Danijel Zezelj no termina de sacar todas las posibilidades de la historia, a pesar del muy atractivo color de Lee Loughridge. Casa limpia, también espléndidamente dibujada por Tim Bradstreet, y sobre todo Lengua nativa, en manos del dilutrador Esad Ribic, son quizá los relato que menos destacan, aunque ambos, y sobre todo el primero, tienen una premisa bastante interesante. El trabajo de Ribic en el segundo, en todo caso, justifica con creces su presencia en esta antología. Azzarello es, desde luego, uno de los grandes autores de Vertigo y este volumen, al margen de su mayor contribución, es una buena muestra para todos sus seguidores y completistas.

El volumen incluye material del primer número de Weird War Tales y Gangland, los 10 y 13 de Flinch, el 4 de Strange Adventures y el 2 de Heartthrobs, publicados originalmente por DC Comics a través de su sello Vertigo entre  junio de 1997 y julio de 2000. El único contenido extra son las portadas originales de Glenn Fabry, Tim Bradstreet, Edvin Biukovic, Rick Berry y Esad Ribic.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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