CÓMIC PARA TODOS

‘Robin, hijo de Batman’ 1, de Patrick Gleason

Robin_hijo_de_Batman_1Editorial: ECC.

Guión: Patrick Gleason.

Dibujo: Patrick Gleason.

Páginas: 160.

Precio: 14,95 euros.

Presentación: Rústica.

Publicación: Mayo 2016.

Hay veces que a los personajes les cuesta mucho salir de la zona de confort en la que fueron ideados. A Robin, a este Robin que creó Grant Morrison en su larga y compleja etapa al frente del universo de Batman, le pasa en alguna medida. Damian Wayne es un personaje algo complicado. Es un niño. Muy niño, más de lo que ningún Robin lo había sido. Pero al mismo tiempo ha sido criado como un asesino por su madre, Talia, y ha recibido un contrapeso importante desde que ella se lo confió a su padre, Batman. Es decir, que es un personaje con un escenario muy concreto e incluso cerrado en el que funcionar a las mil maravillas. Y eso que costó, que Morrison al principio tuvo que hacer frente a una audiencia dividida entre quienes admiraban la genialidad del movimiento y quienes añoraban un Robin al estilo de Dick Grayson o Tim Drake. En Robin. Hijo de Batman, Patrick Gleason se enfrenta a un reto nada fácil, sacar a Damian de ese escenario. Sí mantiene toda la pugna derivada de sus orígenes maternos, pero Batman y Gotham salen de la ecuación para dar paso a una historia de corte mucho más fantástico. Lo curioso es que cuando mejor funciona es cuando Gleason desarrolla la relación con Maya Ducard, la joven hija del Nadie original, Morgan Ducard, hijo a su vez de Henri Ducard, un personaje clave en la educación de Bruce Wayne.

El caso es que Robin funciona mucho mejor, sobre todo en esta serie, por lo que es antes que por lo que hace. El año de la sangre que forma parte de su iniciación es, al final, la excusa menos interesante para hablar de Damian Wayne. Con la relación que se establece con Maya se habla mucho más y mejor del personaje. Gleason desarrolla ahí elementos tan sencillos como funcionales. La broma sobre los dientes de leche, la contraposición de los deseos de venganza de Damian y Maya, el significado de la R que Robin lleva en el pecho. Son pequeños aspectos que sí permiten encontrar una vía hacia la psicología del protagonista. Pero viéndole montado en Goliath, un híbrido de dragón y murciélago que aporta a la serie un exagerado colorismo se logra mucho menos que con la fantástica irrupción de Deadshot, un personaje que parece funcionar mejor en pequeñas dosis como las que se ofrecen aquí. Gleason, en realidad, mezcla elementos tan dispares que es imposible no notar una irregularidad bastante grande en la serie, capaz de perder a cualquier que no haya seguido al detalle la historia de Damian Wayne, pero también enganchándole con los mejores momentos de este relato, que amplía el universo de Robin pero que está lejos de convertirse en el mejor lugar para desarrollar sus aventuras.

Con tanto vaivén, lo que sí hay que reconocerle a Gleason, autor completo de la serie, es que despliega buenas páginas como dibujante. Hay que insistir en que es necesario que el lector se acomode a un universo de color mucho más amplio de lo que la noche cerrada de Gotham suele permitir o incluso de lo que apunta el jovial disfraz de Robin, pero hecha esa concesión el autor sabe llevar el universo de fantasía que quiere mostrar. Algún enfrentamiento físico no está del todo logrado y cae en soluciones sencillas y poco espectaculares, pero en general el resultado es más que satisfactorio y, como en el guión, es la dinámica entre Damian y Maya lo que le permite llegar a los mejores momentos. Derivado de esa sensación, el papel de Deadshot, al que dibuja francamente bien, también se coloca entre lo mejor que ofrece este cómic. Es evidente que Robin tiene una historia en la que hay muchos huecos todavía que se pueden llenar con mucha creatividad, y parece lógico pensar que ese es el encargo que recibió Gleason. Robin. Hijo de Batman no termina de llenar al lector porque quizá hay demasiados huecos para lo que intenta abarcar la serie, pero en lo que destaca lo hace con mucha elegancia. Damian Wayne sigue siendo un personaje a seguir explorando y algunos de los caminos aquí esbozados pueden ser importantes en el futuro.

El volumen incluye los seis primeros números de Robin: Son of Batman, publicados originalmente por DC Comics entre junio y noviembre de 2015. El único contenido extra son las portadas originales de Patrick Gleason.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 5 septiembre, 2016 por en Cómic, DC, ECC, Patrick Gleason y etiquetada con , , , .

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