CÓMIC PARA TODOS

‘Tex. La colina de la muerte’, de Claudio Nizzi y Víctor de la Fuente

tex-17-la-colina-de-la-muerteEditorial: Aleta.

Guión: Claudio Nizzi.

Dibujo: Víctor de la Fuente.

Páginas: 224.

Precio: 15,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Febrero 2016

No son muchos los reductos que le quedan al western de toda la vida. La ficción contemporánea gusta de actualizar, de modernizar, de revisar todos los géneros, y este, en realidad, no lo necesita. Lo que funcionaba hace décadas lo sigue haciendo ahora. Y por eso, si nos ceñimos al cómic, Tex sigue funcionando hoy tan bien como hace décadas, porque sus relatos son carismáticos, entretenidos y dinámicos sin necesidad de perderse en artificios extraños o que se salten las normas de siempre. La colina de la muerte es, además, una historia que demuestra la enorme versatilidad que hay dentro del género, lo bien que se manejan Claudio Nizzi y Víctor de la Fuente entre sus fronteras y lo fácil que es entrar en una aventura de este tipo incluso sin conocer sus códigos o incluso al personaje. Tex Willer tiene bagaje suficiente como para saber de él, pero para atrapar a nuevos lectores Nizzi acierta de pleno al plantear en primer lugar una historia atractiva y después situar en ella a su protagonista, al que no se menciona hasta la cuarta página y al que no vemos hasta la décima. ¿Se resiente la historia por ello? En absoluto, al contrario, todo funciona como un reloj para que una misión muy concreta sirva para echar un vistazo a todo el mundo de Tex, al del personaje y también a la sociedad histórica en la que está enmarcado.

Ese detalle es lo que hace de La colina de la muerte algo más que una simple historia de Tex. Debajo de un envoltorio de entretenimiento puro, eso es la misión de Tex de guiar a los jefes de varias tribus indias hasta Washington, Nizzi desliza un análisis bastante interesante y completo de la situación de esos indios en un país norteamericano que empezaba a arrinconarlos con sus leyes y su burocracia, también con un evidente odio que se ve incluso en los gestos más mundanos. Esa contraposición entre la vida del indio y la del hombre blanco, sin ser lo esencial de La colina de la muerte, funciona muy bien. La corrupción en la política en Washington, también. Y junto a todo eso está Tex, su camaradería con Carson, su peculiar manera de entender la justicia, enfrentamientos con pistola en escenarios muy diversos, cargas de indios, cuatreros enmascarados y el viaje en tren que siendo el mayor cliché que puede haber en el género siempre parece funcionar adecuadamente. Nizzi se mueve muy a gusto en el género y acaba firmando una historia muy completa, con acción más que notable y temas subyacentes que le aportan muchísimo más que una nota exótica o diferenciadora de otros títulos de Tex. Sin aparentes pretensiones, el guionista logra eso que parece tan complicado, hacer que su trabajo entretenga por méritos propios.

Para méritos, eso sí, los de Víctor de la Fuente. Él es uno de los muchos ilustradores españoles que tuvieron que buscarse la vida lejos de nuestras fronteras, y por eso cualquier reconocimiento se antoja escaso. Su dibujo en La colina de la muerte es francamente bueno. Decididamente clásico, como tiene que ser dentro de los parámetros en los que se mueve Tex. Y sabiendo aprovechar con todo lujo de detalles esa versatilidad que tiene esta historia en concreto. De la Fuente sabe sacar todo el partido a los diferentes escenarios y protagonistas de la historia, domino a vaqueros e indios, las inagotables llanuras rocosas del salvaje oeste y las pretendidamente civilizadas ciudades que van asumiendo todo el poder en el país, las escenas en las que son muchos los personajes que pueblan la viñeta y las que únicamente muestran a Tex o a cualquier otro de los actores que configuran este relato. Quizá el único problema que tenga La colina de la muerte está en su título, que puede evocar una escena muy concreta de esta aventura para que no resume para nada lo que ocurre en el interior del libro. Pero quitando ese pequeño detalle, estamos ante un muy buen trabajo dentro de la tradición de Tex y ante un western que hará las delicias de los más clásicos seguidores tanto del personaje como del género.

El volumen incluye los números 471 y 472 de Tex, publicados originalmente por Bonelli en enero y febrero de 2000. El único contenido extra es la portada original del primero de esos número realizada por Claudio Villa.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 26 agosto, 2016 por en Aleta, Bonelli, Cómic, Claudio Nizzi, Víctor de la Fuente y etiquetada con , , .

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