CÓMIC PARA TODOS

‘Metabarón 1. Wilhem-100, el Tecnoalmirante’, de Jerry Frissen y Valentin Sécher

Metabaron-ALTAEditorial: Yermo.

Guión: Jerry Frissen.

Dibujo: Valentin Fécher.

Páginas: 56.

Precio: 16 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Junio 2016.

Jugar con juguetes ajenos es algo que el cómic americano ha hecho siempre y que a día de hoy es algo totalmente establecido. El europeo lo ha aceptado hacer en ocasiones muy concretas, y por eso cuando sucede es noticia. Lo es cuando Astérix cuenta con nuevos creadores y también ha de serlo cuando una creación de Alejandro Jodorowsky cambia de manos. Y dado que estamos hablando de Jodorowsky, uno de los autores más entregados a la ciencia ficción más dura, estamos hablando de una tarea muy complicada. Para entender lo que sucede en este primer volumen de Metabarón, titulado Wilhelm-100, el Tecnoalmirante, es más que conveniente estar muy familiarizado con el universo de La casta de los Metabarones. Eso hará que la lectura de Wilhem-100 sea mucho más satisfactoria. En realidad, Jerry Frissen hace un buen trabajo para que la inmersión en este mundo sea relativamente sencilla, aunque el lenguaje propio de la mitología de los Metabarones es la gran prueba de fuego. Si se siente que ralentiza la historia, y en ocasiones lo hace, es más complicado entrar en el juego. La forma de compensar es el dibujo de Valentin Sécher, que ya deslumbró con su trabajo para Khaal. Crónicas de un emperador galáctico (aquí, su reseña), en la que demostró que es un dibujante idóneo para la ciencia ficción más realista.

La apuesta de Frissen es la realista. Y cruda a la vez. Es la mejor manera de hablar de poderes galácticos que no tienen nada que envidiar a las grandes tiranías de la historia de la humanidad. De hecho, si hay algo que engancha con mucha facilidad en Wilhem-100 es la dicotomía que se establece entre el tirano y el aparente salvador. Pero lo que deja algo más frío es que, en realidad, parece que estemos asistiendo a un largo preparativo, a un primer plato sin que en realidad se termine de atisbar cuándo llegará el segundo (y eso que estamos hablando de una historia de sólo dos partes) y a qué va a saber realmente. Hay muchas pinceladas interesantes, pero se echa en falta un foco más concreto. Es decir, que hay bastantes ideas que dan para historias incluso más largas que esta, pero a falta de su conclusión no es nada fácil ver la cohesión entre ellas. Dado que, en cualquier caso, cada página engancha, es más que probable que la segunda mitad de este cuadro haga que este primer número mejore. Esa es la sensación que deja, y por eso es fácil ser optimista. Pero a falta de esta segunda entrega, lo mejor es dejarse llevar por lo que cuenta Metabarón, disfrutar con unos diálogos espléndidos y con unos personajes con los que es fácil entablar vínculos emocionales, ya sean de aprecio o de odio, y esperar a lo que está por venir.

Porque mientras tanto, como ya se ha comentado, basta con dejarse extasiar con las ilustraciones de Sécher. Lo que hizo en Khaal, que ya era impresionante por ser su primer trabajo en el mundo del cómic, lo supera en Metabarón. Su forma de entender la ciencia ficción, siempre desde una paleta de colores muy oscura, siniestra e incluso deprimente y ominosa, es sencillamente fascinante. Puede ser que no sea excesivamente rompedor en cuanto a sus diseños, y que sea fácil encontrar referencias que van desde la ciencia ficción del cómic europeo a la del cine norteamericano, pero eso no resta un ápice de mérito a su trabajo, que embellece el resultado final del cómic de una forma palpable. Sécher no se detiene además en la creación de vehículos y escenarios futuristas y tecnológicos, sino que su acierto en las arquitecturas está precisamente en su parte realista, e incluso sus personajes alcanzan un nivel parecido. Por eso es tan fácil conectar con héroe y villano, no sólo por lo bien que los construye Frissen, sino también por el aspecto que les da Sécher. Metabarón, como obra inconclusa que todavía es, queda pendiente de un juicio más definitivo. Por ahora engancha, aunque sabiendo que falta mucho por conocer… o incluso por haber conocido como saber previo necesario para disfrutar de este díptico al máximo.

Les Humanoïdes Associés publicó originalmente el primer álbum de Meta-Barón, Wilhelm-100, le techno-amiral, en agosto de 2015. El volumen no tiene contenido extra.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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