CÓMIC PARA TODOS

‘Iron Man. El demonio en una botella’, de David Michelinie, Bob Layton y John Romita Jr.

image_gallery (1)Editorial: Panini.

Guión: David Michelinie y Bob Layton.

Dibujo: John Romita Jr. y Carmine Infantino.

Páginas: 176.

Precio: 15,50 euros.

Presentación: Rústica con solapas.

Publicación: Junio 2016

Cuando ya en pleno siglo XXI Marvel hizo de Iron Man el centro espiritual de su universo cinematográfico, aunque fuera por la casualidad con la que esta se convirtió en su película inaugural, no todo el mundo tenía claro que fuera el personaje indicado para esa misión. La carismática interpretación de Robert Downey Jr. hizo mucho, pero el cómic, incluso desde una segunda fila que no amenazaba el reinado de Spiderman o los mutantes, ya había dado muestras de que se estaba jugando con un personaje excepcional. El demonio en una botella es, en ese sentido, un relato clave. David Michelinie y Bob Layton convirtieron a Tony Stark en un alcohólico, sembrando de negras sombras el presente del superhéroe de una manera en la que no se había hecho hasta ese momento en el cómic del género. Era un descenso a los infiernos en el que sólo podía encajar un personaje como Stark, multimillonario, con grandes cambios en su forma de ser desde la traumática experiencia que le acabó convirtiendo en Iron Man y sumido en presiones de las altas esferas y de las circunstancias derivadas de su identidad secreta. Todo ello se convierte en un cóctel muy entretenido y más profundo de lo que quizá pretendían sus autores que es, al mismo tiempo, un relato cien por cien Marvel y uno que marca para siempre la esencia de su protagonista.

Desde tramas sencillas, Michelinie y Layton construyen un relato importante. En un principio, todo parece un Iron Man contra el malo de turno. Entretenimiento puro y sencillo. Pero detalle a detalle, la historia va creciendo, incluso ya desde esa primera escena en la que Tony Stark pide nada menos que un cuarto Martini que justifica de la siguiente manera: “al fin y al cabo, bebo por dos”, él mismo y Iron Man. Ahí, casi sin darnos cuenta, es como ya estamos metidos en ese infierno del alcoholismo que da pie a esta memorable historia. Memorable por pionera pero también por lo bien escrita que acaba estando. Hasta los enfrentamientos superheroicos que más rutinarios puedan parecer tienen su razón de ser para ir haciendo que Stark y Iron Man se derrumben de la mano. Con un enemigo en la sombra que se desvela sin demasiado misterio, pero también por las propias decisiones que toma el héroe, esta vez más que nunca un hombre falible. Este magnífico retrato de Tony Stark se configura también a través de quienes lo rodean, incluso aunque pueda parecer algo sin importancia. El episodio con Jarvis, el mayordomo de los Vengadores, es probablemente el más significativo, pero no hay que desdeñar el papel que juega Beth Cabe, guardaespaldas y una mujer muy importante para Stark. Quizá con menos elipsis el relato habría sido aún más trascendente de lo que es.

Con la incursión de Carmine Infantino, que se ocupa de redibujar el origen de Iron Man (nunca parece casualidad que se opte por un recordatorio de este tipo cuando se está redefiniendo a un personaje), el encargado de dar vida a El demonio en una botella es John Romita Jr. En esta época todavía no había definido el estilo más personal y aún tenía mucha influencia de la genialidad de su padre, pero incluso así no se puede negar lo atractivo que es su trabajo. Divertimento en estado puro, una comprensión bastante notable de cómo funciona Iron Man, y sobre todo una muy lograda expresividad en las caras de todos sus protagonistas, lo que resulta algo imprescindible si la historia que se está contando no es sólo el choque entre héroes y villanos sino también un enfrentamiento interno, el de Tony Stark contra él mismo. Puede no ser el mejor trabajo de Romita Jr., pero ese apellido siempre ha sido sinónimo de éxito y acierto. Y tener la firma en Iron Man. El demonio en una botella es una muestra más de que Romita Jr. también supo estar donde merecía la pena. Y es que estamos hablando de, probablemente, la historia más definitoria del Vengador dorado, una que marcó tendencia, que se recuperó en incontables ocasiones y que sirvió para colocar al personaje en un primer plano del que su éxito cinematográfico ya no le va a permitir bajar.

El volumen incluye los números 120 a 128 de The Invincible Iron Man, publicados originalmente por Marvel Comics entre marzo y noviembre de 1979. El contenido extra del libro lo forman las portadas de Bob Layton, Dave Cockrum y John Romita Jr., una introducción de Raimon Fonseca y un portafolio de ilustraciones de Bob Layton y Dave Slim.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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