Cómic para todos

‘Natacha’ 5, de François Whaltéry

Portada-Natacha-5Editorial: Dolmen.

Guión: Raoul Cauvin, Mythic y Peyo.

Dibujo: François Whaltéry, Laudec y Mitteï.

Páginas: 160.

Precio: 29,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Mayo 2016.

Con las historias que engloba este quinto volumen integral, Natacha cumple veinte años y nada menos que quince álbumes diferentes, prueba de la camaleónica habilidad con la que François Walthéry trató a su personaje más emblemático. Y eso que las dos primeras, Los nómadas del cielo y El fabricante de espejismos, tienen bastantes elementos en común, no sólo el escenario de un avión, sino también el hecho de un secuestro como telón de fondo. Pero precisamente por eso, y para huir de la rutina, Walthéry cambia radicalmente de tercio en la tercera aventura del libro, El cinturón de Orión, apostando por la ciencia ficción y por poner en tierra los pies de la maravillosa azafata. Porque, no hay que olvidarlo, Natacha es una azafata de vuelo. Y detrás de un estereotipo tan manido y tan fácilmente agotable, volviendo de nuevo al comienzo de estas líneas, Walthéry fue capaz de construir un universo espléndido, inmenso y muy prolongado, en el que supo dejarse llevar por la imaginación de toda clase de escritores, incluyendo por ejemplo en El cinturón de Orion al gran Peyo, su mentor y creador de Los Pitufos y Johan y Pirluit (aquí, reseña de su primer volumen), para que su coqueto y muy atractivo estilo como ilustrador hiciera el resto. Por Natacha no pasaban los años y su frescura permanecía intacta. Casi nada.

Y eso que, claro está, no todas sus aventuras llegan al mismo nivel. En Los nómadas del cielo cuesta entrar porque tiene un larguísimo prólogo que, en realidad, no tiene mucho que ver con la historia central, una delirante aventura a bordo del avión de un dictador derrocado que viaja por el mundo, de aeropuerto en aeropuerto, sin que jamás le dejen desembarcar. Con esa mezcla de lo delirante y lo exótico, por los diferentes escenarios que visitan y por el interior del avión en el que vive el ex dictador. Cauvin acierta en el tronco de su historia, menos en su arranque. Mythic se ocupa de El fabricante de espejismos y explota con mucha habilidad el papel de Natacha dentro del avión, bebiendo sin rubor de otras historias, sobre todo de cine (a las que incluso cita), introduciendo el entorno de las películas de catástrofes, que en realidad ya habían pasado de moda cuando llegó este cómic, a la comedia desenfadada que casi siempre propone Natacha. Lo mejor de este libro, no obstante, está en el guión de Peyo para El cinturón de Orión, no sólo porque sea la historia que rompe el estereotipo de la azafata, sino también porque es la más imaginativa sin caer en lo delirante. Quizá tiene mucho que ver el hecho de que sea un guión mucho más antiguo, retocado para la ocasión, pero es el que más aporta a Natacha, incluso siendo el que saca a la protagonista de su entorno natural.

En cuanto al dibujo, Walthéry sigue en plena forma a la hora de dar vida a estos álbumes. No se puede negar que el principal y más directo atractivo de la serie está en el físico de su protagonista. Natacha es una belleza. Su profesión, un estereotipo que se presta a potenciar ese argumento. Y Walthéry, dentro de su estilo caricaturizado, domina esa faceta. Pero Natacha despega por el enorme acierto a la hora de darle un mundo, de saber jugar con elementos muy diferentes, también con los personajes secundarios. En Los nómadas del cielo el ilustrador juega con Natacha como si de una Barbie se tratara, cambiando continuamente su atuendo y jugando con su atractivo sexual. En El fabricante de espejismos, con su fortaleza de carácter. Y en El cinturón de Orión convirtiéndola en una mujer contemporánea, lejos de su profesión. Como siempre sabe desarrollar los escenarios y beneficiarse de los fondos que le dibuja Mitteï, el resultado es siempre espléndido, dejando siempre sitio a sus caricaturas de personajes reales, incluso con bromas privadas que enriquecen el contenido (y que, afortunadamente para los más neófitos, se explican en los textos que acompañan esta edición). Natacha sigue siendo a estas alturas una apuesta ganadora, cambiante y muy entretenida, que funciona en diferentes tonos y géneros. ¿Qué más se puede pedir?

El volumen incluye los álbumes Les nomades du ciel, Cauchemirage y La ceinture de Cherchimidi, publicados originalmente el primero por Dupuis en noviembre de 1988, y los dos siguientes por Marsu Productions en octubre de 1989 y noviembre de 1992. El contenido extra lo forman las portadas originales de François Whalthéry, cuantiosas imágenes e ilustraciones y un artículo de Thierri Martens.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 12 agosto, 2016 por en Cómic, Dolmen, Dupuis, François Whaltéry, Laudec, Mittéi, Mythic, Peyo, Raoul Cauvin y etiquetada con , , , .

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