Cómic para todos

‘Victus 1. Veni’, de Carles Santamaría y Cesc F. Dalmases

01205810101_gEditorial: Norma.

Guión: Carles Santamaría.

Dibujo: Cesc F. Dalmases.

Páginas: 56.

Precio: 17 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Abril 2016.

Se mire por donde se mire, Victus es una espléndida noticia. Lo es por lo que tiene de comercial, porque estamos hablando de la adaptación al cómic de la exitosa novela de Albert Sánchez Piñol, un hecho que sirve para constatar que, por fin, en España el cómic también ha entrado en la rueda editorial que promueve los grandes éxitos, y eso es un síntoma de que ya tenemos una industria. Pero dicho eso, la mejor parte de la noticia está en la calidad con la que se ha acometido la tarea. Los nombres son de garantía. Y el resultado, a la altura. Carles Santamaría acierta a la hora de trasladar los retos intelectuales y personales a los que tiene que hacer frente Martí Zuviría al lenguaje del cómic desde el literario de Sánchez Piñol, y Cesc. F. Dalmases busca con línea clara y un estilo sencillo que cada dibujo se amolde a la narración en off que se plantea ya desde la primera página de este álbum, Veni, que inaugura el tríptico que cerrarán Vidi y Victus. Aunque el escenario de la novela sea el asedio de Barcelona de 1713 en la Guerra de Sucesión Española, el hecho de no llegar a este punto en Veni hace que el personaje de Martí cobre mucha más fuerza y da todavía más sentido a lo que Sánchez Piñol apunta en la introducción del libro, que la pregunta esencial que hace esta historia, el objetivo que ha de completar el relato, si Martí consigue o no hacerse ingeniero.

Ese reto lo supera Santamaría con cierta facilidad, haciendo que haya mucho acierto en la forma en la que el personaje se mueve en su contexto, en las diferentes facetas del contexto, tanto las históricas como las sociales. La empatía que se traza con el protagonista es inmediata, y la forma en la que Santamaría nos invita a seguir las andanzas de su personaje principal es muy dinámica, incluso aunque estemos ante una historia con mucho texto, no sólo los cartuchos en los que la narración en primera persona de un Martí ya avejentado nos va guiando por los diferentes acontecimientos, sino también con los abundantes y bien medidos diálogos. Con mucha destreza, el escritor nos arranca del pensamiento el tan manido debate sobre la dominancia de una novela sobre sus adaptaciones o incluso sobre la posibilidad de que una traslación muy directa sea el límite que el propio autor se marque a la hora de cambiar de medio. Esos temores se desvanecen en cuanto que se comprueba, ya desde la primera página, pero sobre todo desde la escena en la que Jeanne hace acto de presencia y la figura de Martí se empieza a entender no sólo desde su pasado, el que ha contado en el arranque, sino también desde su presente y su futuro. Y como es una historia que tiene mucho de clásico, al fin y al cabo es la de un aprendiz abriéndose camino, el interés es siempre alto.

Dalmases también se suma con acierto a la adaptación de las letras de Sánchez Piñol. Su estilo, sencillo y claro como ya se ha apuntado, es una invitación a disfrutar con los rigores del siglo XVIII que tan bien describe desde los escenarios y el vestuario. Y no sólo se trata de un buen trabajo de documentación, ya que el hecho de que la historia siga siendo por encima de todo la del aprendizaje vital de Martí le permite hacer que todo el peso de sus lápices descanse en los personajes. Más allá de la publicitada inspiración del actor Adrien Brody para el rostro del protagonista, lo cierto es que Dalmases consigue que sus personajes sean carismáticos, por mucho que lo más atractivo de la propuesta visual esté precisamente en la época histórica. Dalmases apuesta por un academicismo en la composición de la página que se agradece, líneas rectas que apenas se rompen en un par de páginas y que le sirven para respetar el escenario y acomodar francamente bien los cartuchos de texto para que sean un buen complemento a la lectura y no una ralentización de la misma. Veni es una espléndida introducción al mundo de Victus, un primer acto modélico que funciona muy bien y que, con el beneplácito de Sánchez Piñol, hará las delicias de los apasionados de la novela histórica como género y de los que atesoren la novela original como un título importante.

El contenido extra del álbum lo forman una introducción de Albert Sánchez Piñol y un dosier gráfico con diseños y páginas de Cesc F. Dalmases.

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Esta entrada fue publicada en 11 agosto, 2016 por en Carles Santamaría, Cómic, Cesc F. Dalmases, Norma y etiquetada con , , , , .

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