CÓMIC PARA TODOS

‘Promethea. Libro uno’, de Alan Moore y J. H. Williams III

promethea_vol1Editorial: ECC.

Guión: Alan Moore.

Dibujo: J. H. Williams III.

Páginas: 326.

Precio: 31,50 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Mayo 2016.

Puede parecer una barbaridad, teniendo en cuenta el calibre de la figura de la que estamos hablando, pero si hay un cómic que es puro Alan Moore ese es Promethea. ¿La razón? Sencilla, es donde volcó toda su filosofía vital. Moore no quiere sólo que leamos, quiere que aprendamos. Nos está dando una lección. Y se puede aceptar o no, puede sentar como una molestia en el marco de este profundo relato de aventuras fantásticas, o puede aceptarse sin problema. Pero es filosofía pura. La filosofía de Alan Moore. Y es fascinante que esta lección llegue de la mano de una superheroína (muchas, en realidad), cuando el propio Moore se ha ido alejando progresivamente de un género que, incluso aunque le moleste, domina a la perfección. Es igualmente seductor que llegue con una mujer como protagonista, tratando temas peliagudos como el sexo con una naturalidad pasmosa. Y es exquisita la forma en la que Moore traza una historia metatextual que convierte a Promethea en la manifestación más hermosa de la Imaginación, con mayúscula inicial tal y como se explica en este primer volumen de la serie, bellísimamente dibujada por un J. H. Williams que es uno de los ilustradores más imaginativos del actual mercado estadounidense del cómic. Por eso, su aportación a Promethea es tan decisiva como la de Moore, por personal que sea la obra.

Y personal es, porque Moore vuelca en ella prácticamente todo lo que tiene. Y viendo la gran cantidad de elementos que hay, lo que casi parece un milagro es que haya una historia coherente, que la tiene y además muy buena. Porque Moore quiere homenajear al mundo de la creación literaria, con una historia brillante que juega a su antojo con realidad y ficción, con fantasía e imaginación. Al mismo tiempo, es inevitable ver rasgos de una clásica historia iniciática, y para más señas de una superheroína, por mucho que Moore reniegue de un género que, aunque le pese, domina con maestría. Por supuesto, las incontables referencias culturales que elevó a su máxima expresión en The League of Extraordinary Gentlemen (aquí, reseña de su primer libro) están también aquí presentes. Y, sí, está una particular filosofía cultural, social y vital, que encuentra un primer y fascinante elemento en el feminismo que describe, uno moderno y sin miedo, ni siquiera al sexo, que sublima en un episodio formidable, el décimo, Sexo, estrellas y serpientes, que claramente se convierte en la quintaesencia de una serie que arranca de una manera bestial. Promethea es, además, una historia de muchas capas, aceptable tanto desde un prisma superficial como desde el más profundo que se pueda imaginar. Así es Moore cuando está a gusto. Y aquí desde luego que lo está.

En otras palabras, el disfrute de Promethea, aunque es inmensamente mayor cuando se entra en sintonía con todo lo que hay en cada página, no está supeditado a entender todo lo que Moore propone, y en eso el protagonismo que adquiere el siempre impresionante J. H. Williams III es espectacular. El suyo es un arte magnífico, tan complejo como las palabras de Moore pero con la capacidad de ser absorbido por el cerebro con más facilidad por una razón evidente: su belleza. Williams se suma de una manera elegante y funcional a la imaginativa propuesta de Moore, consigue que cualquier locura que se le ocurra al escritor sea perfectamente creíble. Se mueve como pez en el agua dibujando las diferentes versiones de Promethea, combina estilos diferentes de ilustración para que el salto dimensional de cada punto del relato se note, no le da ningún miedo el formato apaisado del undécimo número y asume con una naturalidad enorme el espectáculo propio del cómic de superhéroes desde su siempre arriesgada composición de la página. Es una delicia pasar por cada número de Promethea. Puede que no muchos consideren esta como la obra magna de Moore, o incluso de Williams, pero su calidad es sobresaliente, su capacidad de sorprender es continua e incluso con sus elevados objetivos y su mucho texto es un tebeo enormemente entretenido.

El volumen incluye los doce primeros números de Promethea, publicados originalmente por DC Comics a través de su sello Vertigo entre agosto de 1999 y febrero de 2001. El contenido extra lo forman una introducción de Alan Moore, un epílogo de Brad Meltzer y las portadas originales de J. H. Williams III.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 5 agosto, 2016 por en Alan Moore, Cómic, ECC, J. H. Williams III, Vertigo y etiquetada con , , .

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