CÓMIC PARA TODOS

‘El rey mono’, de Silverio Pisu y Milo Manara

01203920201_gEditorial: Norma.

Guión: Silverio Pisu.

Dibujo: Milo Manara.

Páginas: 96.

Precio: 20 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Junio 2016.

Confiesa Milo Manara en la introducción de esta edición de El rey mono que cuando estaba dibujando la última página de esta obra escuchó en la radio el anuncio de la muerte de Mao Zedong, máximo dirigente de la República Popular China hasta 1976. Toda una curiosidad, más aún si tenemos en cuenta que la obra trata de Sun Wu-k’ung, probablemente el personaje más conocido de la literatura china clásica, constante referencia en los discursos de Mao como símbolo de la lucha popular contra la opresión y, de alguna manera, trasunto que Silverio Pisu y el propio Manara hacen del mismo dirigente chino. Este contexto resulta decisivo para leer el tebeo, porque de lo contrario queda reducido a una explosión imaginativa a ratos delirante, incluso alucinógena, en la que un Manara todavía primerizo realiza un trabajo espléndido y complejo, presentado en esta edición en su blanco y negro original, un caos atractivo escrito por Pisu sin que por momentos quede muy claro cuál es el objetivo de la historia, más allá del seguimiento biográfico de esta criatura buscando la forma de convertirse en inmortal. Esta personal adaptación de Viaje al oeste. Las aventuras del rey mono es un cómic muy anclado a su época por muchas razones, pero que precisamente por su imaginativa forma de expresarse ha sobrevivido bastante bien al paso del tiempo.

Teniendo en cuenta o no las referencias a la biografía de Mao, lo importante para disfrutar de El rey mono está en empaparse de su entorno mitológico. Esa es la clave. Y ahí Piru consigue que lo mítico suene creíble, siempre desde un punto de vista en el que no hay límites. El protagonista busca la inmortalidad en un mundo en el que el poder, la seducción y la traición están a la orden del día. No es un relato eminentemente sexual, no desde luego como cabría esperar con la presencia de Manara, pero no se evitan esas cuestiones. Tampoco es una burla hacia Mao nítida y abierta, pero las caprichosas decisiones de este rey mono colocan por momentos al cómic en el terreno de la sátira política, lo que queda ya meridianamente claro con esa última página de la historia. Pero para llegar ahí hay que pasar por muchos escenarios inverosímiles, por personajes extravagantes y por muchos momentos en los que la cordura parece alejarse por completo de la narración. El rey mono es, en ese sentido, un tebeo extraño, extraño al menos para los parámetros más comerciales del siglo XXI, que nada tienen que ver con los de la segunda mitad de los 70, que es cuando se publicó en primer lugar este relato. Pero el caso es que va enganchando poco a poco. Se puede llegar a perder el foco de la inmortalidad que mueve al protagonista, pero siempre hay elementos nuevos que interesan.

Para evaluar el trabajo de Manara es fácil recurrir a la propia explicación que da el autor en la mencionada introducción del libro. Si Manara dice que fue en estas páginas cuando descubrió “que el cómic podía ser algo más que un divertimento, con unas posibilidades culturales infinitas”, podemos dar por sentado que es un trabajo interesante, más incluso que los trabajos eróticos que le han dado fama mundial. Con un trazo muy, muy detallista, con una imaginación desbordante, y con un diseño espléndido, Manara hace que El rey mono se convierta en un viaje verdaderamente atractivo incluso sin prestar atención al componente más político y alegórico de la historia, visto sólo como un fascinante viaje de ciencia ficción. Hay desnudos, pero no es el habitualmente sexualizado dibujo del autor en la mayoría de sus obras, y eso le añade un componente más de entusiasmo a su valoración, porque Manara no convence aquí sólo por lo que le ha convertido en mítico a los ojos del mundo, sino también por un manejo espléndido de la narrativa y de la puesta en escena. El rey mono, de esta manera, entra más fácilmente por los ojos, y es a partir de ahí cuando exige un mayor trabajo por parte del lector para comprender las intenciones más profundas que tenían los autores cuando dieron forma a este tebeo.

Le Singe apareció originalmente en la revista Alter Linus entre enero de 1976 y febrero de 1977. Dargaud la publicó en libro en enero de 1980. El contenido extra del volumen, segundo número de la Colección Manara tras El clic (aquí, su reseña), lo forman una introducción de Milo Manara y un portafolio de ilustraciones del propio Manara, incluyendo una plancha censurada en su día.

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Esta entrada fue publicada en 4 agosto, 2016 por en Cómic, Dargaud, Milo Manara, Norma, Silverio Pisu y etiquetada con , , .

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