CÓMIC PARA TODOS

‘Talco de vidrio’, de Marcello Quintanilha

p-talco-vidrioEditorial: La Cúpula.

Guión: Marcello Quintanhila.

Dibujo: Marcello Quintanhila.

Páginas: 164.

Precio: 17,90 euros.

Presentación: Rústica con solapas.

Publicación: Junio 2016.

Tungsteno (aquí, su reseña) fue un muy interesante descubrimiento, el de Marcello Quintanilha, un autor que dominaba en esas páginas el ritmo narrativo, que era capaz de crear un thriller potente y que estaba como pez en el agua en un ambiente cercano para él, Salvador de Bahía. Con semejante presentación en el mercado editorial español, se esperaba con impaciencia una segunda obra del autor. Y esta, Talco de vidrio, como poco, sorprende al mismo nivel que la anterior. Sorprende porque supone un cambio casi radical en muchos aspectos. No en el espléndido manejo del ritmo, aunque la apuesta sea completamente diferente. No estamos ante un thriller, sino ante una radiografía de una crisis, la de una mujer de mediana edad, aparente triunfadora de la vida, con un buen matrimonio, dos hijos, una carrera prometedora como dentista y dinero para disfrutarlo. Pero algo falla, algo chirría, muchos pensamientos negativos le vienen a la mente y a la vista del lector a través de una insistente narración en off que nos introduce de lleno en el complicado estado vital de la protagonista. En ese sentido, la obra es, de hecho, todo un monólogo que apuesta por la contradicción, por la crisis y por la catarsis, por la sinceridad interior y la hipocresía social, por un hilo intrincado y valiente que sirve para dar voz a situaciones de las que se habla poco.

En realidad, Talco de vidrio supone poner en tela de juicio el modelo de triunfo social en el que se basa la convivencia en nuestros días. Buscar ese terreno, además, desde el punto de vista de una mujer, es algo muy atrevido. Y hacerlo deteniéndose con tanta precisión en aspectos normalmente silenciosos, en las envidias, en las comparaciones, en los miedos y en los arrepentimientos, da a Talco de vidrio un poso muy intrigante. Puede que al principio cueste que el lector asimile los códigos narrativos que plantea Quintanilha, con mucho texto para acompañar a viñetas normalmente muy pequeñas, con pensamientos profusamente alargados. Pero una vez que se ha producido la inmersión en el pensamiento de Rosángela, que así se llama la protagonista, es muy difícil salir. La empatía crece a cada página que pasa, incluso aunque la situación del lector nada tenga que ver con la de esta dentista en medio de una crisis vital de proporciones incalculables, hasta llegar a un final impactante, aunque quizá algo previsible por la paciencia con la que el autor expone cada secuencia. Y si hay algo que destaca es la manera en que contrapone el éxito aparente con la felicidad, utilizando por un lado la posición social de Rosángela y por otro la sonrisa de su prima, abriendo ya desde la primera secuencia una brecha irreparable en la vida de la protagonista.

Con Tungsteno, Quintanilha mostró un dominio de la acción, y por eso Talco de vidrio supone un reto importante. El motivo es que no hay escenas que permitan, por sí mismas, un ritmo más acelerado. No es un thriller, no es un relato de acción. El cambio de tercio es enorme y, por eso mismo, una prueba de fuego para el autor. Pero el caso es que logra transmitir esa sensación de que están continuamente pasando cosas, aunque no sea en la viñeta y sí en el complejo mundo interior de Rosángela. Ni siquiera en las exposiciones más largas hay sensación de que el ritmo sea lento o la lectura aburrida. Mediante la multiplicación de pequeñas viñetas y la inclusión de cartuchos de textos cambiando del blanco al negro según el estado de ánimo que pretende reflejar, Quintanilha consigue que incluso las escenas más mundanas inviten al lector a recorrer con velocidad las páginas para llegar a un final. Talco de vidrio es una lectura que va de menos a más, empieza en un punto más bajo porque no es fácil entrar en su propuesta y entender por dónde van los tiros, sobre todo si tenemos en cuenta que la historia es diametralmente opuesta a la que planteó en Tungsteno. Pero llega a toda su apoteosis cuando se entiende que la crisis, la catarsis y la resolución que propone forman un relato intenso y apasionante que merece la pena leerse.

Veneta publicó originalmente Talco de vidro en marzo de 2015. El libro no tiene contenido extra.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 29 julio, 2016 por en Cómic, La Cúpula, Marcello Quintanilha, Veneta y etiquetada con , .

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