Cómic para todos

‘Neverwhere de Neil Gaiman’, de Mike Carey y Glenn Fabry

NeverwhereEditorial: ECC.

Guión: Mike Carey.

Dibujo: Glenn Fabry.

Páginas: 224.

Precio: 22 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Abril 2016.

Se tiende a pensar que el salto entre un medio y otro forma parte de las malévolas intenciones de las grandes corporaciones de arrebatar el dinero a los aficionados ávidos de ver sus historias y personajes favoritos en interpretaciones diferentes, pero muchas veces se obvia que, en realidad, estamos ante diferentes manifestaciones de una misma historia que se realizan precisamente para explorar sus posibilidades. Neil Gaiman es un autor que ha sabido aprovechar las opciones multimedia del actual mundo del entretenimiento casi desde el principio, y si hay un título que lo demuestra es Neverwhere. Gaiman escribió el guión para la miniserie de televisión de seis episodios que la BBC emitió por primera vez en 1996. Después se lanzó a transformar el relato en una novela y finalmente cedió el testigo a Mike Carey y Glenn Fabry para que estos la convirtieran en un cómic. ¿El resultado? Muy atractivo, precisamente porque busca explorar terrenos que ni la televisión ni la literatura podían tocar pero respetando por completo la esencia del relato, una ficción urbana y mágica que acontece en una Londres fantasiosa que se encuentra debajo de la bulliciosa capital británica. Para quien conozca alguna de las otras versiones, una curiosidad necesaria. Para quien no, una invitación directa a buscarlas y disfrutarlas.

Carey se apoya mucho más en la novela que en la serie de televisión para desarrollar el cómic, lo que, viendo el escasísimo presupuesto y casi amateur aspecto que tenía el producto de la pequeña pantalla, le permite también desplegar un abanico imaginativo mucho más amplio. Eso mismo es el gran reto de Carey, dado que el universo de Gaiman está lleno de personas cotidianas que viven aventuras extraordinarias. Es verdad que el adaptador de Neverwhere es uno de los más afines escritores al mundo de Gaiman, pero eso no implica que sea fácil la tarea. Por eso da gusto ir leyendo el viaje de Richard Mayhew, de una vida anodina, ante una novia dominante y con la que en realidad no es feliz, hasta un universo de magia, fantasía y peligros que nunca hubiera imaginado que estuvieran tan cerca de él. La fusión, en ese sentido, es más que correcta, aunque en algunos momentos sí parece claro que hay una prisa motivada por la narrativa de las viñetas en zanjar algunas escenas que podrían haber dado mucho más de sí y que seguramente Gaiman desarrolló más en la novela. Como fantasía urbana, no obstante, funciona muy bien porque se asoma a muchos niveles, desde la crítica social que impera ya desde los vagabundos que se integran en esa sociedad paralela hasta la más pura fantasía que tan bien manejan el propio Gaiman y también Carey.

Lógicamente, el cómic es un medio que permite saltarse fronteras que puede imponer el presupuesto de una serie de televisión o una ineficaz conexión entre lector y escritor en una novela. Por eso era tan importante la labor de Glenn Fabry en el cómic de Neverwhere ya desde el punto de vista del diseño de los personajes. Y más si tenemos en cuenta que Fabry es un autor que está mucho más acostumbrado a realizar portadas que números completos. Por eso, el viaje de Richard es también, en buena medida, el de Fabry, que se lanza sin miedo alguno a descubrir un mundo que le permite un alto nivel de cambios narrativos, pasando fácilmente del diálogo a las grandes viñetas de impacto con mucha naturalidad. El mundo de Gaiman y Carey encuentra un muy buen reflejo en los lápices del ilustrador que muestra con el mismo acierto lo más colorido de esta sociedad suburbana y lo más siniestro y peligroso. Para ello es esencial que Fabry se descuelgue con un dibujo plagado de detalles, que invita a observar durante mucho tiempo cada viñeta para no perderse ninguno. Neverwhere, a pesar de la amplia cantidad de versiones que ha tenido, puede no ser una de las más famosos obras de Gaiman, pero sí es una que mantiene el nivel habitual del autor. La versión de Carey y Fabry es lo suficientemente digna como para ayudar a que se alcance esa categoría.

El volumen incluye los nueve números de Neil Gaiman’s Neverwhere, publicados originalmente por DC Comics a través de su sello Vertigo entre agosto de 2005 y septiembre de 2006. El contenido extra del volumen lo forman una introducción de Mike Carey y las portadas originales de Glenn Fabry.

Podéis ver imágenes de este título aquí, aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 22 julio, 2016 por en Cómic, ECC, Glenn Fabry, Mike Carey, Neil Gaiman, Vertigo y etiquetada con , , , .

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