Cómic para todos

‘Voyeur 1. Las historietas eróticas para Playboy’, de Horacio Altuna

Portada_Voyeur1Editorial: Dibbuks.

Guión: Horacio Altuna.

Dibujo: Horacio Altuna.

Páginas: 120.

Precio: 24 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Junio 2016.

¿Está viviendo un revival el cómic erótico? Hace ya unos cuantos años, cuando las revistas campaban a sus anchas en el mercado español a través de los kioscos, era un género en el que muchísimos autores españoles se movían a gusto. La desaparición de las revistas y, por qué no decirlo, los cambios en la sociedad y en la comunicación con la llegada de Internet, hicieron que este tipo de cómic quedara algo relegado entre las preferencias del público español. Pero en los últimos tiempos se está volviendo al género, y además en buena medida de la mano de los clásicos. Voyeur es una muestra perfecta, porque, tal y como reza su subtítulo, recopila Las historietas eróticas para Playboy que realizó el gran Horacio Altuna. Hablamos de porno, sin tapujos y sin vergüenzas, y eso mismo hace que su público sea más que evidente, al igual que el objetivo que cumplen estos relatos cortos, que no es otro que el de calentar y excitar a su audiencia. Pero hay que reconocerle a Altuna que todo eso lo hace con gracia, imaginando situaciones divertidas y simpáticas, sin llevar el sexo al terreno de lo sucio y sin abusar de lo más explícito, por mucho que haya evidentemente escenas de sexo de todo tipo y en toda clase de posturas. Es cómic erótico, eso está claro. Pero es, sobre todo, pícaro, divertido y desenfadado, incluso visto con el paso del tiempo como compañero de viaje.

Lo más curioso de las historias de Altuna reunidas en este volumen es que es difícil tomarlas como algo sexista. Es verdad que hay muchas más mujeres de voluptuosos y carnales cuerpos que hombres de formas moldeadas en un gimnasio, y que hay una clara apuesta por el españolito de a pie, con su bigote y su barriga. Pero es en las historias donde se ve que a Altuna le va la marcha, porque sus mujeres son pícaras, atrevidas, juguetonas, incluso caraduras y desinhibidas, tan protagonistas de las correrías sexuales que se ven en estos relatos cortos como los hombres. Sería absurdo negar que estas historietas buscan a un público eminentemente masculino, pero hay de todo, hasta un grupo de mujeres que arrinconan a un hombre para violarle, cosa que desde luego no le creen luego en comisaría. Altuna es un tipo que sabe encontrar el lado más divertido de lo que daría para historias mucho más dramáticas, con infidelidades y engaños de por medio, con mujeres que buscan hombres por dinero y hombres que son incapaces de no engañar a sus mujeres. Hay que tener mucha maña para sacar de ahí conclusiones picaronas y cargadas de ironía, pero el autor lo consigue con una enorme facilidad, añadiendo un disfrute adicional a lo que es, obviamente, un tebeo para poner a tono el deseo sexual.

Eso no es que no haya que olvidarlo, es que Altuna no deja que se nos vaya de la cabeza. Sin necesidad de ser extremadamente explícito y evitando en buena medida el dibujo de órganos genitales que en realidad no necesita para excitar, el dibujante consigue explotar el lado más sexual de la belleza, sobre todo, claro está, de la femenina, ya que dado el público oibjetivo de la revista Playboy es inevitable que haya muchos más desnudos de mujeres que de hombres. Estas mujeres son curvilíneas, carnales, voluptuosas, de grandes pechos y traseros, siempre con el objetivo inalterable de conseguir un efecto claro en el deseo del lector. Y por supuesto que lo consigue. Altuna encuentra ángulos siempre eficaces para mostrar actos sexuales de tal manera que no rompan la historia, para que esas imágenes no se conviertan en la única excusa con la que disfrutar de estos relatos. Voyeur describe a la perfección al autor, un auténtico mirón que se cuela en las vidas de personas mundanas, con sus secretos, con sus fantasías y con sus debilidades, pero también al lector, que mira con la misma intensidad que el propio Altuna. Lo que provocan estos relatos es el deseo de mirar. También, cómo no, el de actuar. Y si un cómic es capaz de hacer eso, parece evidente que el erotismo y la sexualidad que explora Altuna cumplen con creces todo lo que querían motivar.

El contenido extra lo forman una introducción de José Luis Córdoba y un portafolio de bocetos de Horacio Altuna.

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Esta entrada fue publicada en 21 julio, 2016 por en Cómic, Dibbuks, Horacio Altuna y etiquetada con , , .

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