CÓMIC PARA TODOS

‘Las minis de Masacre’ 1, de Fabian Nicieza, Mark Waid, Joe Madureira e Ian Churchill

image_galleryEditorial: Panini.

Guión: Fabian Nicieza y Mark Waid.

Dibujo: Joe Madureira, Ian Churchill, Lee Weeks y Ken Lashley.

Páginas: 208.

Precio: 18,95 euros.

Presentación: Rústica con solapas.

Publicación: Abril 2016.

Hay un acuerdo bastante extendido entre los aficionados al cómic de superhéroes sobre lo nefastos que resultaron los años 90. No quiere decir eso que todo lo que se hicieran en esos años fuera deleznable, por supuesto, pero sí que es verdad que la industria sufrió mucho en aquel tiempo y buena parte de su productos tenían unas señas de identidad muy claras, buscando una espectacularidad visual desmedida y en muchas ocasiones hasta artificial que contrastaba con el descuido más absoluto de las historias. Resulta curioso, en todo caso, que partiendo de esos años 90, lleguen a nuestros días personajes que tienen una fuerza espectacular. Masacre, ese héroe al que el cine ha regalado una nueva vida bajo el nombre original de Deadpool, es hijo de los 90, y que uno de sus creadores fuera Rob Liefeld, el inefable Rob Liefeld, es ya un indicativo de por dónde van los tiros, nunca mejor dicho cuando nos referimos a este lenguaraz mercenario. Con Las minis de Masacre, nos llega la oportunidad de recuperar las primeras aventuras del personaje en solitario y la primera conclusión es que en ellas todavía estamos lejos de las características esenciales del antihéroe enmascarado que hacen que siga triunfando en la actualidad. Nada del otro jueves, pero una estupenda rareza para ir viendo la evolución del personaje.

La verdad es que ni Persecución en círculo ni Pecados del pasado alcanzan la categoría de historia definitiva de Masacre. Pero sí que se pueden encontrar en ambas elementos que ayudan a entender el personaje. Es posible que Mark Waid, en la segunda de las historias que contiene este volumen, sea capaz de sacar algo más de partido del protagonista que Fabian Nicieza en la primera, gracias a un sentido del humor mucho mejor aplicado en la historia, pero los dos intercalan esas batallas absurdas, esas peleas infinitas, esos poderes curativos, ese sarcasmo inagotable y sobre todo la relación de Wade Wilson con una parte del universo Marvel que normalmente, excepción hecha de Juggernaut, configura un segundo o incluso un tercer plano. Y sí, uno de los pecados de Nicieza y de Waid está precisamente ahí, en que para ser las primeras miniseries del personaje siempre da la sensación de que hemos aterrizado en mitad de una historia mucho mayor, condicionada por sucesos previos y, por esa misma razón, siendo en ocasiones un terreno limitado para quien ya conozca al personaje. Lo bueno engancha, lo que en teoría hay que conocer separa si no se conoce, con lo que la sensación es algo extraña. Masacre, en todo caso, es uno de esos personajes extraños que siempre dejan algo que merezca la pena y eso se nota en ambas miniseries.

Como se ha comentado más arriba, la vinculación de Masacre con los años 90, y que de hecho estas dos miniseries vieran la luz en esos años, hacen que su estilo visual está muy marcado por esa impronta. Joe Madureira e Ian Churchill supieron moverse relativamente bien entre esas imposiciones propias de la época para que la espectacularidad de sus dibujos encontrara un buen encaje en estas historias, y el mismo desmadre en el que tan bien se mueve Masacre ayuda a que esta forma de entender el cómic de superhéroes no repela en un primer vistazo. Los puristas de la anatomía humana tendrán que abstenerse, o de lo contrario lo pasarán mal, pero no es menos cierto que Madureira un poco más que Churchill acaba firmando un trabajo que no chirría lejos de su fecha de publicación. Lo bueno tanto de Persecución en círculo como de Pecados del pasado está en ese rocambolesco encaje de Masacre en el universo Marvel, eso que permite a sus dibujantes experimentar con personajes extraños y situaciones que rozan el absurdo. Pero si eso no funciona con Deadpool, ¿con quién podría hacer? Las minis de Masacre son, en realidad como el mismo personaje, una rareza, y con ese espíritu hay que encararlas. Y aunque quizá tendrían que haber sido una mejor puerta de entrada al personaje de lo que realmente son, las palomitas se aceptan con agrado en su lectura.

El volumen comprende los cuatro números de los dos primeros volúmenes de Deadpool, publicados respectivamente por Marvel Comics entre agosto y noviembre de 1993 y los mismos meses de 1994. El contenido extra lo forman una introducción de Bruno Orive y las portadas orghinales de Joe Madureira e Ian Churchill.

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