CÓMIC PARA TODOS

‘Desaparecido’ 3, de Kei Sanbe

01300200301_gEditorial: Norma.

Guión: Kei Sanbe.

Dibujo: Kei Sanbe.

Páginas: 192.

Precio: 8 euros.

Presentación: Rústica con sobrecubierta.

Publicación: Mayo 2016.

Las expectativas con Desaparecido estaban por las nubes después de su muy intrigante primer volumen (aquí, su reseña) y el subidón que supuso el segundo (aquí, su reseña). Por eso, la comprensión con lo que sucede en el tercero es absoluta. No es, eso está claro, el mejor de los volúmenes de la serie de Kei Sanbe. No lo es porque Desaparecido nos había acostumbrado a que pasaran muchísimas cosas, a que el ritmo fuera increíblemente alto, a que el riesgo en el que vivía el protagonista fuera intensísimo, y en este tercer volumen, en realidad, hay un solo avance. Uno muy grande y que, al final de esta entrega, deja la historia en un punto muy atractivo. Pero es verdad que Sanbe ha querido apretar el botón de pausa para que esta entrega suponga más de reflexión que de thriller. Y quizá eso no sea malo, porque si el ritmo seguía subiendo en realidad lo que habría conseguido Sanbe es que un hipotético clímax final no tuviera la fuerza necesaria. Así que lo que tenemos en este tercer número es un pequeño punto de inflexión en el que Satoru tiene que trazar un nuevo plan. No ha tenido éxito en su tarea de impedir asesinato que se produjo cuando era niño y su regreso al presente ha sido de todo menos afortunado. La cosa cambia. Desaparecido también. Y al menos la serie sigue convenciendo en lo fundamental: no se sabe qué va a suceder en los próximos episodios.

De hecho, el cambio de tercio que implica este tercer volumen de la serie conlleva también un menor protagonismo de Satoru. Sigue siendo el eje a través del cual se mueve toda la narración, por supuesto, pero Airi, la joven compañera de trabajo, gana fuerza en estas páginas y sobre todo sentido. La serie ya no es tanto en este punto un thriller de investigación de un asesinato, de búsqueda de un criminal, como de las razones por las que se puede confiar en una persona. Y Airi está ahí en el centro de todo lo que se mueve. Sanbe convence mucho por ese lado, marcando además distancias con lo que hasta ahora se había mostrado como el punto más fuerte de Desaparecido, su frenético ritmo y sus constantes golpes de efecto, y también con unos diálogos que buscan dar pistas al lector para que trace sus propias hipótesis sobre lo que le está sucediendo a Satoru, tanto de niño como sobre todo de adulto. En realidad, y aunque se tenga la sensación como se ha dicho al principio de que no estamos ante el mejor volumen de Desaparecido, sí se entiende que es uno necesario para poner las bases de una nueva aceleración, la que ya se intuye que se vivirá en el cuarto. Y eso, por encima de todo, habla muy bien de Sanbe como escritor, porque no se limita a repetir lo que funciona u optar a repetir caminos ya transitados, sino que está construyendo una historia compleja.

Por estas mismas razones, y más que en el guión, donde más se nota que el volumen no es tan deslumbrante como los anteriores es en el dibujo. Sanbe llega incluso a repetir alguna viñeta para mostrar el escenario (la puerta del hospital central), y eso parece que es la tónica de esta entrega, exceptuando la gran escena de acción que contiene, que llega de hecho en la mitad del libro. Precisamente por las características del guión de este tramo de la serie, Sanbe no encuentra elementos que le permitan mostrar los puntos fuertes de su trabajo en la serie. No le hace falta una meticulosa planificación de las viñetas porque hay mucho diálogo y situaciones, digamos, más convencionales. A los personajes ya los conocemos, por lo que también hay demasiado margen para la sorpresa por ese lado. En todo caso, el autor mantiene un buen nivel, fiel a lo que habíamos visto en las dos primeras entregas aunque no las supere. Aunque la impresión es que este tercer número de Desaparecido deja sensaciones encontradas, pesa mucho más la creencia de que el cuarto volumen hará mucho mejor a este tercero, claro está siempre y cuando Sanbe sepa aprovechar las semillas que ha plantado aquí para recuperar lo trepidante de los dos primeros números. Pero el voto de confianza se lo había ganado ya ampliamente con lo que hemos visto hasta ahora.

Boku Dake ga Inai Machi comenzó a serializarse en la revista Young Ace en 2012. El primer volumen recopilatorio lo publicó Kadokawa Shoten en diciembre de 2013. El libro no tiene contenido extra.

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Esta entrada fue publicada en 14 julio, 2016 por en Kadokawa, Kei Sanbe, Manga, Norma y etiquetada con , .

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