CÓMIC PARA TODOS

‘Presas fáciles’, de Miguelanxo Prado

01205910601_gEditorial: Norma.

Guión: Miguelanxo Prado.

Dibujo: Miguelanxo Prado.

Páginas: 96.

Precio: 19,50 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Mayo 2016.

Si lo que quería Miguelanxo Prado con Presas fáciles, y parece obvio que así es, era remover conciencias, se puede dar por satisfecho. Su última novela gráfica es, en sí misma, un maravilloso acto de justicia hacia un colectivo que merece todo el reconocimiento y el cariño, el de los afectados por estafas como la de las preferentes, personajes sobre todo de avanzada edad, desvalidas ante las tretas legales y administrativas de las hienas bancarias que durante años han sacado partido, y siguen haciéndolo, de las flaquezas de un sistema corrupto y no sólo imperfecto sino aprovechado para que la ley del más fuerte se imponga sin remedio. Sorprende, en todo caso, y más viendo una portada quizá demasiado clarificadora para lo que viene después, que Prado haya optado por un esquema de thriller, un policiaco que sirve con diligencia pero sin demasiada sorpresa en el primer tramo de la obra, para que pasado el ecuador, cuando la resolución del misterio queda ya plasmada en la página, la obra crezca hasta el punto al que desea llegar. Este cómic es un whodunit en el que el quién parece estar claro desde el principio, donde importa más el qué y el por qué, porque es ahí donde la empatía de Prado se desborda y donde la historia se convierte en un grito, una reivindicación, un anhelo de justicia para quien lo quiera escuchar.

Aunque pueda dar la impresión de que esa segunda mitad de Presas fáciles es superior a la primera, y en realidad lo es, no se puede desdeñar el trabajo que ha realizado Prado hasta que la trama se clarifica del todo, precisamente porque elabora un relato muy verosímil y realista, con una espléndida documentación, creíble al cien por cien y con unos personajes muy bien trazados. Nada nuevo para Prado, pero siempre elogiable. Los inspectores Tabares y Sotillo son muy buenos conductores, la dinámica que se establece entre ellos supera por momentos a la investigación que tienen entre manos, la de una serie de muertes misteriosas que afectan a empleados de banca. Prado, además, integra muy bien esta dinámica en el tramo final de Presas fáciles, hace partícipes a sus personajes de la tragedia que quiere contar, sobre todo a Tabares, y no parece casual tampoco que sea un personaje femenino quien une estos dos mundos, el de la investigación policial y el del drama realista. Con la entrada en escena de Andrés Vilar, y tras unos flashbacks trágicamente hermosos, el tebeo cobra su verdadero sentido. El personaje es formidable. Sus diálogos, rotundos. Su grito de justicia es elocuente y argumentado de una manera tan intachable que hace tambalear los cimientos del sistema. Y el corazón que hay en el relato es impresionante.

En los objetivos más personales de las novelas gráficas de Prado siempre ayuda el trazo que tiene. Los grises que cogen protagonismo en cada una de sus viñetas  hacen que la historia tenga un sentido del drama todavía más acusado, incluso en su faceta más policial y detectivesca. Y la forma en la que dibuja la vejez, la cansada, la reivindicativa, la ausente o la asustada, es sencillamente brillante. Sí que hay que destacar el carisma que imprime a los detectives, por supuesto, porque sin esa bala el disparo que supone Presas fáciles no habría sido tan certero, pero cuanto más se acerca a sus protagonistas de verdad, los que le inspiran en esta historia, aquellos a los que quiere dar voz ante la injusticia que denuncia en este cómic, mucho más crece el resultado final también en la parte gráfica. Presas fáciles no es una lectura fácil. Tampoco agradable porque lo que está relatando es una verdad ante la que muchos, demasiados, cerraron los ojos durante demasiado tiempo. Pero es precisamente eso lo que hace que esta sea una obra necesaria. Como además está narrada con mucho talento, y a pesar de que partes de su trama son bastante previsibles, Prado logra anotarse otro tanto más a su favor. Y casi parece increíble que después de leer denuncias de este calibre no haya una revolución en las calles. Quizá es que todos somos presas fáciles.

El único contenido extra es un breve dossier de bocetos y diseños de personajes.

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Esta entrada fue publicada en 7 julio, 2016 por en Cómic, Miguelanxo Prado, Norma y etiquetada con , , .

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