CÓMIC PARA TODOS

‘Riesgo suicida’ 5, de Mike Carey y Elena Casagrande

riesgo-suicida-vol-5-tierra-quemadaEditorial: Aleta.

Guión: Mike Carey.

Dibujo: Elena Casagrande y Haemi Jang.

Páginas: 112.

Precio: 12,95 euros.

Presentación: Rústica.

Publicación: Mayo 2016.

A punto de entrar en la recta final, y Riesgo suicida vuelve a cambiar notablemente de tercio para convertirse, qué cosas, en una historia familiar. Sí, hay una batalla épica por el destino del mundo, buenos contra malos o en realidad un gran conflicto dimensional en el que los bandos son mucho más complejos que esa clásica división del relato de ficción, hay poderes desatados que llevan Riesgo suicida al terreno de la ciencia ficción más genuina, e incluso trajes coloristas que recuerdan que la serie nació en buena medida como un cómic de superhéroes. Pero es una historia familiar. Eso es lo que subyace por debajo de la compleja y muy bien montada estructura que ha ideado Mike Carey, una apasionante historia de afectos cruzados y peligrosos celos, de confianza emocional en primer lugar entre parejas adultas pero también entre madres e hijas. Y es ese trasfondo personal lo que al final hace que Riesgo suicida se coloque un peldaño por encima de lo normal, porque en el fondo no es difícil imaginar esos grandes conflictos cargados de espectacularidad, pero no es tan fácil colocar en ellos, como si fuera un tablero de ajedrez, piezas que se salgan de lo común. Carey lo ha conseguido a fuerza de ir ofreciendo muchos tebeos dentro del mismo, cambiando de género y en apariencia de objetivo, pero ahora ya todo parece dispuesto para un gran final a todos los niveles.

Y es que este quinto volumen, penúltimo de la serie, deja las cosas en un punto culminante. Y lo hace, curiosamente, desde un punto en apariencia bastante anticlimático, dejando la gran batalla épica en dos escenarios para el segundo de los tres números de la historia principal de esta entrega, Tierra quemada, y haciendo que el último de ellos sirva como una suerte de mezcla entre el epílogo y el prólogo que es, precisamente, donde se ven mucho mejor las consecuencias personales de todo lo que Carey ha venido contando en los números precedentes. En realidad, la genialidad de Riesgo suicida y hasta dónde podía llevar con su ingenio se ha ido viendo con más claridad según avanzaba, porque al principio intrigó con su propuesta de un mundo realista policial contra delincuentes con superpoderes, después desconcertó desmontando rápidamente esa premisa para entrar de lleno en el cómic de superhéroes, y finalmente ha llegado a esta aventura de ciencia ficción en la que destacan las relaciones personales que el protagonista ha entablado desde su doble personalidad. Carey consigue que esos saltos tengan ya pleno. El entretenimiento en la serie siempre ha estado ahí, pero lo que al principio podían parecer bandazos ahora se ven como movimientos calculados e inteligentes que han funcionado tal y como fueron planteados por su autor.

Por sus autores habría que decir en realidad, porque Elena Casagrande ha conseguido forjar un estilo muy definido para Riesgo suicida, incluso teniendo que adaptarse a esos cambios de historia, tono e incluso género con los que Carey ha agitado la serie. Sigue siendo una sorpresa que, con la enorme capacidad que tiene la ilustradora, haya optado en algunas viñetas, en muchos de los planos más abiertos, por dejar los rostros de los personajes con detalles sin concluir, sin ojos y boca, lo que en realidad resta algo de expresividad a los principales actores de este drama. Y en el fondo es una pena, porque Casagrande demuestra comprender ese nivel de drama cuando se acerca al primer plano, y si el disfrute cuando se desatan las fuerzas fantásticas es muy alto el nivel no decae en absoluto cuando de lo que se trata es de mostrar conversaciones de corte mucho más personal e intimista. En ese sentido, Riesgo suicida también ofrece sensaciones muy satisfactorias, porque Casagrande se ha consolidado en la serie como una ilustradora más que interesante. Puede que en Tierra quemada no estén sus mejores páginas en la serie, pero su nivel sigue siendo altamente satisfactorio en esta entrega, la penúltima de una serie que ha llegado hasta este punto en plena forma. Un buen final es, en todo caso, lo que determinará si todo este viaje ha merecido de verdad la pena.

El volumen incluye los números 18 a 21 de Suicide Risk, publicados originalmente por Boom! Studios entre octubre de 2014 y enero de 2015. El contenido extra lo forman las portadas originales de Stephanie Hans y Elena Casagrande, y una galería de bocetos de personajes de la propia Casagrande.

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Esta entrada fue publicada en 14 junio, 2016 por en Aleta, Boom!, Cómic, Elena Casagrande, Haemi Jang, Mike Carey y etiquetada con , , .

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