Cómic para todos

‘Algunos días de verano / Un oasis de felicidad’, de Christophe Chabouté

app_cubierta_ALGUNOSDIASEditorial: Planeta Cómic.

Guión: Christophe Chabouté.

Dibujo: Christophe Chabouté.

Páginas: 168.

Precio: 15,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Mayo 2016.

Aunque su trayectoria profesional supere las dos décadas, Christophe Chabouté ha sido un autor bastante desconocido en España hasta hace no mucho. Y eso, en realidad, es bastante sorprendente viendo el extraordinario nivel que ha alcanzado como narrador, sobre todo por la forma en la que sabe interpretar los silencios y las situaciones cotidianas. Por eso mismo es un auténtico placer rescatar Algunos días de verano y Un oasis de felicidad, dos de sus primeros trabajos ahora reunidos en un único volumen. Aunque sí se nota en algunos aspectos que estamos ante obras primerizas, también es igualmente obvio que ya se ve en bastantes aspecto al genio que escribió y dibujó Un poco de madera y acero (aquí, su reseña) o En soledad (aquí, su reseña), sobre todo por su preocupación por el alma humana, que describe con una enorme precisión y una sencillez envidiables y por lo bien que maneja la expresividad de sus personajes especialmente ante la ausencia o la brevedad de sus diálogos, hasta el punto de que inventa en Algunos días de verano por primera vez, como después hiciera de una forma mucho más desarrollada en En soledad, a un personaje que apenas habla para comunicarse. Y con una dificultad añadida, que es el uso de niños como protagonistas, algo que siempre es complicado cuando se manejan historias de trasfondo tan crudo y realista.

En Algunos días de verano, Chabouté prescinde de la información para que el lector se adentre en el mundo de un niño que no entiende por qué su madre le ha llevado a pasar un tiempo junto a una pareja que vive en un pequeño pueblo a la orilla de un río. No sabemos las causas, no sabemos qué relación tiene con el niño, tampoco la historia previa de esa pareja sobre la que después se van dando pinceladas que Chabouté matiza a través de los ojos de las habladurías populares. Y lo que sí vemos es cómo la realidad y la imaginación se cruzan en la mente del joven protagonista para hacerle evolucionar de una manera magnífica para las pocas páginas con las que cuenta la historia. Lo curioso de este pequeño relato, más pequeño en apariencia de lo que realmente acaba siendo por la profundidad que alcanza con muy pocos elementos en juego, es que con su final anticipa el siguiente. El oasis está aquí, ese oasis de felicidad que después desarrolla en el segundo de los relatos con una mayor extensión está también presente en este primer relato, que destaca por la contundente expresividad de las miradas, con especial hincapié en la del niño protagonista, que marca el camino por el que Chabouté ha conseguido sus mejores resultados no sólo como narrador sino también como dibujante.

Con Un oasis de felicidad, Chabouté da un paso más. Complica la trama, añade personajes, alarga el tiempo y coloca el relato entre la situación emocional de Algunos días de verano, en la que se intuye una pareja conflictiva que afecta a la felicidad de su hijo, y el uso de un escenario muy concreto, un banco de un parque, que después le daría pie a realizar su emocionante Un poco de madera y acero. El tono pesimista con el que finalizaba Algunos días de verano encuentra un negativo casi perfecto en Un oasis de felicidad. Chabouté arranca aquí mostrando una vida complicada, un matrimonio que no pasa por sus mejores momentos y la forma en que sus disputas afectan a un niño, no sólo con ellos sino también en su forma de pensar. Pero el relato acaba desviándose precisamente a la importancia que tienen las influencias en una mente infantil. Es también una historia sencilla, incluso con su mayor número de páginas, y es también una que se apoya en una sencillez muy sincera y admirable. Quizá ese sea, para algunos lectores, el punto débil de este Chabouté primerizo, que se conforma con las herramientas que le da la realidad. Pero eso mismo es parte esencial de su fuerza como narrador, por lo que este volumen se antoja como esencial para comprender a un autor muy interesante y un fabulador de la realidad como no hay demasiados.

El volumen incluye Quelques jours d’été…, publicado originalmente por Paquet en noviembre de 1998, y Un îlot de bonheur, de septiembre de 2001. En abril de 2009, Vents d’Ouest los reunió un único volumen. El libro no tiene contenido extra.

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Esta entrada fue publicada en 10 junio, 2016 por en Cómic, Chabouté, Planeta DeAgostini, Vents d'Ouest y etiquetada con , , .

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