CÓMIC PARA TODOS

’13, rue del Percebe’, de Francisco Ibáñez

EDICION-INTEGRAL-13-RUEEditorial: Ediciones B.

Guión: Francisco Ibáñez.

Dibujo: Francisco Ibáñez.

Páginas: 352.

Precio: 30 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Marzo 2016.

Como herencia de la época de Bruguera, y aunque no nació dentro de ese sello sino de la escisión de algunos de sus dibujantes que tan magistralmente contó Paco Roca en El invierno del dibujante (aquí, su reseña), a 13, rue del Percebe siempre le ha perseguido una sensación de caos, de que sus páginas se podían encontrar dispersas en publicaciones de lo más variado desde su edición original, en las páginas de la revista Tío Vivo. Ahora, la delicia de tener todas las historietas de la serie de Francisco Ibáñez, las 342 que se hicieron, es ya una realidad gracias a este volumen integral que reúne toda la serie. Ante semejante tesoro, la duda que asalta es la de leer todo en orden o, simplemente, abrir el libro al azar por cualquier página y deleitarse con lo que hacía Ibáñez en un momento concreto. Las dos opciones son perfectamente válidas, e incluso se dará la circunstancia, debido a ese caos primigenio en la reedición de estas páginas, de que el lector se encuentre a sí misma ante un retazo de su infancia, sobre todo si esa infancia tuvo lugar en los años 80, en la que las publicaciones de Bruguera llegaban prácticamente a todos sitios. En cualquier caso, es una serie de enorme trascendencia en la obra de Ibáñez y eso mismo hace que haya que valorar como lo que es, un clásico de la historieta española de humor.

Resulta inevitable que en algunos momentos se sienta algo de repetición en los chistes que Ibáñez coloca en la docena de escenarios fijos que tiene este edificio, pero al mismo tiempo es notable que el autor consiguiera encontrar más de 300 situaciones diferentes para cada uno de ellos, que fuera capaz de cruzarlos a conveniencia y con elegancia, y que incluso transformara algunos de ellos, como la historia de los vecinos del tercero, que al principio parecía la de la joven y atractiva hija rubia que no paraba de traer pretendientes a su casa para que fueran espantados por sus hermanos pequeños y acabó siendo la de estos chavales y sus travesuras. Y eso por no hablar del enorme partido que Ibáñez sabía sacar del ascensor o incluso del inquilino de la alcantarilla. La portería y la tienda de comestibles de la planta baja, el piso de realquilados y la clínica veterinaria de la primera, el científico loco y la anciana amante de los animales de la segunda, la mencionada familia y el ladrón que viven en la tercera, y por supuesto el granuja endeudado hasta las cejas del ático que no para de burlas a sus cobradores, sin olvidar por supuesto al gato y al ratón que trastean en el tejado o los viandantes que cruzan la rue del Percebe, todo es tronchante casi siempre, y mantener esa regularidad en una serie de estas características es casi un milagro.

Por supuesto, el Ibáñez dibujante siempre tiene mucho que decir en el éxito de sus tebeos. Sus chistes, sobre el papel, pueden ser buenos, pero sin el carisma que tienen sus ilustraciones probablemente no habrían tenido ni la mitad del alcance que se puede decir que ha tenido en varias generaciones de lectores de cómic en España. Ibáñez, además, solventa el gran enemigo que tiene una serie de estas características, que es la monotonía. De los mismos escenarios, prácticamente inmutables a lo largo de todo el desarrollo de la serie, consigue sacar historias que no aburren, que siempre ofrecen algo nuevo. Y no sólo con sus personajes y sus situaciones, sino también utilizando el mismo entorno como un personaje más, a veces con humo, a veces rompiendo techos y suelos, por supuesto con el uso del ascensor, y conectando unos pisos con otros para que sus historias estén entrelazadas. Esa es la magia de 13, rue del Percebe, que no es una tira que pueda leerse separando un piso de los demás del edificio, sino que es la viva expresión de una comunidad de vecinos tremendamente alocada y, por difícil que parezca, asombrosamente realista en ocasiones. Estamos ante un tebeo mítico y en su edición definitiva, todo un homenaje a la figura de un maestro del cómic y una delicia para cualquier tipo de lector que aprecie este tipo de humor gráfico.

El volumen contiene las 342 páginas de 13, rue del Percebe publicadas desde marzo de 1961. El libro no tiene contenido extra.

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Esta entrada fue publicada en 7 junio, 2016 por en Cómic, Ediciones B, Francisco Ibáñez y etiquetada con , .

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