CÓMIC PARA TODOS

‘Pokemon. Rojo, Verde y Azul’ 2, de Hidenori Kusaka y Mato

01300210201_gEditorial: Norma.

Guión: Hidenori Kusaka.

Dibujo: Mato.

Páginas: 356.

Precio: 12 euros.

Presentación: Rústica con solapas.

Publicación: Febrero 2016.

El final del ciclo Rojo, Verde y Azul de Pokémon, el primero de la versión más popular de la franquicia, acentúa aún más si cabe que el primer volumen (aquí, su reseña) el carácter originario de videojuego que hay en este título. Ni bueno, ni malo, simplemente una característica evidente de un manga que apuesta por la fidelización del seguidor desde el principio, con una estructura de combates continuos, fases de diferente nivel que el lector puede imaginarse también sentado frente a una videoconsola, y que está aderezada por anotaciones sobre los diferentes Pokémon con la que se pretende la identificación con Rojo, protagonista principal de estas aventuras, entrenador de estas criaturas y documentalista de sus capacidades precisamente para que el aficionado se sienta en la necesidad de, como decía el eslogan de la serie, hacerse con todos. Este segundo volumen supone un cierre bastante rápido de muchas de las tramas, incluso sorprende la facilidad con la que se llega a un claro fin de ciclo en el que todo queda resuelto, primero con el enfrentamiento definitivo (en dos partes, eso sí) con el Team Rocket, ese malvado grupo que se dedica a utilizar Pokémon para sus propios fines, y después entre los tres entrenadores juveniles que han protagonizado este ciclo y que, por supuesto, no son otros que los que dan título a la serie.

Si hay una sorpresa en la forma en la que Hidenori Kusaka estructura este tramo final de las aventuras de Rojo, Verde y Azul es precisamente la extensión que dedica a cada parte de este gran clímax alargado. En realidad, hay tres partes evidentes. La primera, el enfrentamiento contra los subalternos del Team Rocket, la segunda el duelo con su líder y la tercera la disquisición sobre quién es el más fuerte de los tres entrenadores que hemos conocido y con los que se ha buscado forjar una relación de cariño e identificación. Lo que sorprende es que el primero, que en realidad debería ser la antesala de los otros dos, es con diferencia el más largo. Pero funciona adecuadamente una vez que se acepta esa traslación de videojuego de plataformas, en la que el lector va acompañando a los protagonistas a través de niveles para acceder a la siguiente pantalla, al próximo escenario y al nuevo villano de turno. Con esa pretensión, el alto ritmo es una característica evidente de Pokémon. No hay tregua, salvo que se considere como tal algún que otro episodio más breve intercalado entre esos tres puntos álgidos y Kusaka no pierde demasiado tiempo en explicaciones que se alejan del fundamento básico de la franquicia, que no es otro que conocer a cuantos más Pokémon mejor y con el mayor detalle posible en sus habilidades y en las normas de funcionamiento del juego.

Mato mantiene las buenas constantes en su dibujo que ya se vieron en el primer volumen de la serie. Toda vez que el diseño de los personajes y las criaturas ya ha quedado establecido previamente, y no sólo en los capítulos precedentes del manga sino precisamente porque estamos ante una franquicia multimedia, puede centrarse cómodamente en buscar la espectacularidad que siempre necesita un tebeo que se basa en los combates para hacer avanzar la narración. Y ahí Mato se desenvuelve francamente bien. Puede que en algunos momentos haya algo de confusión, que es en muchas ocasiones el caballo de batalla de cualquier cómic en blanco y negro, pero en general las peleas se pueden seguir lo suficientemente bien como para que las habilidades particular de cada uno de los Pokémon que se utilizan luzcan de forma clara. Mato no se mete en líos y se muestra fiel a lo que cabe esperar de una serie de estas características, desarrollando con acierto  cada combate que surge de la imaginación de Kusaka. Rojo, Verde y Azul es, por derecho propio, el título más apreciable de Pokémon precisamente porque utiliza a los personajes más reconocibles de su universo. Y desde luego el aficionado puede estar tranquilo, porque la fidelidad a la franquicia es total. Un buen entretenimiento, aunque más pensado para fans que para otros lectores.

El volumen incluye material volúmenes 3 y 4 de Pocket Monsters Special, publicados originalmente por Shogakukan en mayo y diciembre de 1998. No tiene contenido extra.

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Esta entrada fue publicada en 1 junio, 2016 por en Hidenori Kusaka, Manga, Mato, Norma, Shogakukan y etiquetada con , , .

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