Cómic para todos

‘Colder 2. Mala semilla’, de Paul Tobin y Juan Ferreyra

MINIColder_02Editorial: Medusa.

Guión: Paul Tobin.

Dibujo: Juan Ferreyra.

Páginas: 152.

Precio: 15,95 euros.

Presentación: Rústica.

Publicación: Mayo 2016.

Colder (aquí, su reseña) supuso un soplo de aire fresco al género de terror dentro del cómic, el medio que más difícil tiene generar esas sensaciones desasosegantes en el consumidor. Y es que cuando se reúnen un escritor tan inteligente como Paul Tobin y un dibujante tan aterrador como Juan Ferreyra, el resultado ha de ser llamativo. Como la historia original de Colder dejaba incontables cabos sueltos, y lo hacía por decisión propia, porque era algo que no necesitaban para crear una atmósfera tan turbia y aterradora como la que consiguieron. Pero por eso mismo se antojaba casi como una necesidad que Tobin y Ferreyra regresaran a la historia de Declan y la forma en la que afronta la locura propia y la ajena. Hacía falta conocer algo más sobre su vida y sobre su pasado. Y eso es lo que ofrece Mala semilla. Pero lo más genial es que lo hace de la manera más insospechada, dejando de nuevo tantos cabos sueltos como dejaba la primera parte. Sabemos más, pero seguimos sin saberlo todo. Comprendemos la locura, pero no somos capaces de afirmar que no volverá a aparecer en la vida de Declan y Reece. Y comprendemos, ahí está lo verdaderamente notable de Colder, que el mundo, su mundo, da miedo. Incluso desde la felicidad inicial de los protagonistas.

El terror por el que apuesta Colder es el más eficaz. No escatima el terror más visual y visceral, no puede hacerlo cuando el villano de esta historia es uno al que vemos recolectando dedos de víctimas inocentes con fines tan siniestros como desconocidos. Ahí es donde Tobin engancha con el misterio. No sabemos quién es este personaje, no sabemos qué relación tiene con Declan, ni tampoco cómo va a afectar a la vida feliz en todos los sentidos que este ha montado junto a Reece tras derrotar a Nimble Jack en el primer volumen. Pero sabemos que va a pasar. Lo vemos y lo sentimos. Y es ahí donde el terror cabalga desbocado, a la espera de que Tobin desencadene una situación en la que solventa lo que quizá podía sentirse como el mayor punto débil del primer Colder, el papel de Reece, que era sobre todo la clásica damisela en apuros y que aquí se convierte en parte integral de la trama, hasta el punto de arrebatar por momentos el papel protagonista a Declan. Tobin, además del terror, ofrece un ritmo fascinante, una de esas escaladas en las que siempre se tiene la sensación de que van a acabar pasando muchas cosas de forma inevitable. Y con unos personajes muy bien escritos. Puede no ser una obra perfecta, sobre todo por su final, pero sí es una que engancha.

Ahí también tiene mucho que decir el dibujo de Juan Ferreyra. Ya desde la portada del volumen, que genera un impacto similar al del primer volumen, algo que el propio Ferreyra explica en las notas finales del libro, el terror es bestial. Y es un terror turbio, siniestro, incluso algo decadente, que funciona igual de bien en el mundo de locura y pesadilla que se han inventado entre escritor e ilustrador pero también en el mundo real. Es decir, funciona desde la perspectiva de Declan, el personaje con la habilidad de absorber la locura ajena a costa de su temperatura temporal, de la misma manera que lo hace desde la de Reece, una enfermera que sólo busca la felicidad desde un prisma mucho más realista y que siente miedo ante el mundo que le ha abierto su pareja. Ferreyra domina el terror desde lo fantástico y desde lo cotidiano, y consigue que un sensacional diseño de personaje evolucione hasta convertirse en un villano de terror completamente creíble y fascinante. Ojo a la ambientación que logra Ferreyra incluso sin héroe y villano presentes, en unas escenas planificadas con esmero. Colder. Mala semilla profundiza así en lo que ya hacía del primer volumen de Colder una obra muy a tener en cuenta. Y es una serie que sigue abierta y que ojalá mantenga este nivel.

El volumen contiene los cinco números de Colder: The Bad Seed, publicados originalmente por Dark Horse entre octubre de 2014 y febrero de 2015. El contenido extra lo forman las portadas originales de Juan Ferreyra, un portafolio comentado de bocetos de la portada y un relato en prosa de Paul Tobin.

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Esta entrada fue publicada en 27 mayo, 2016 por en Cómic, Dark Horse, Juan Ferreyra, Medusa, Paul Tobin y etiquetada con , , .

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