CÓMIC PARA TODOS

‘El País Libre. Un relato de la cruzada de los niños’

El_Pais_LibreEditorial: ECC.

Guión: Neil Gaiman, Toby Litt, Rachel Pollack, Alisa Kwitney y Jamie Delano.

Dibujo: Chris Bachalo, Peter Ross, Al Davison y Peter Snejberg.

Páginas: 208.

Precio: 20,50 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Febrero 2016.

La misma idea de El País Libre. Un relato de la cruzada de los niños es bastante descabellada. Neil Gaiman lo explica bastante bien en la introducción del libro. Vertigo era un sello respetado, cuidado y hasta venerado en muchos casos por los aficionados, pero no dejaba de ser un cajón de sastre en el que estaban mezclados títulos muy diferentes y sin aparente conexión. Por eso, hacer un crossover entre algunas de esas series era una idea, como poco, arriesgada. Pero, claro, en Vertigo convivían algunos de los mejores talentos de la industria del cómic norteamericana, y por eso el resultado de este experimento genera expectativas. Mezclar Sandman, Animal Man, La Patrulla Condenada, La Cosa del Pantano, Orquidea Negra y Los Libros de la Magia no sería nada fácil desde la perspectiva de sus protagonistas. ¿Pero y desde la de sus niños? Ahí radica la genialidad de El País Libre, un tebeo que no pierde el toque de Vertigo pero que a la vez busca otros referentes literarios y cinematográficos, que van desde el Peter Pan de J. M. Barrie hasta el Oliver Twist de Charles Dickens, sin olvidar un tono que recuerda hasta a Cuenta conmigo, el filme de Rob Reiner o, quizá también desde un ángulo algo arriesgado, a Los Goonies de Richard Donner. Y todo porque sus protagonistas son niños, y la historia sigue siendo Vertigo. Arriesgado, sin duda.

La cuestión es que, desde esa situación de cajón de sastre, El País Libre no es un relato nada fácil. Y de ahí que tenga cierta irregularidad en algunos momentos, o que se sienta que no todos los personajes tengan el mismo peso. O, incluso, que la vinculación de estos niños con las diferentes series de Vertigo de las que proceden sea prácticamente un ejercicio pensado sólo para los más versados. Pero, claro, es Gaiman quien está detrás de este proyecto aunque no sea el único guionista, y eso implica un nivel de imaginación brutal. Y eso es aplicable tanto al mundo de fantasía inherente a Vertigo como a ese otro aspecto que es mucho más difícil y que es lo que marca la diferencia entre las buenas y las malas historias, y es que los niños sean personajes creíbles. Con frecuencia, la ficción popular comete el error de dar a niños voces de adultos. En El País Libre, los niños suenan como niños, y además de manera muy distinta entre ellos porque tienen personalidades que nada tienen que ver las unas con las otras, y además están viviendo una aventura increíble. Eso es lo que verdaderamente vale la pena de este cómic construido de una forma tan singular y lo que hace que se olviden gustosamente las irregularidades que puedan afectarle. Que las hay, pero ojalá todos los tebeos que tienen esos defectos proporcionaran tanto como El País Libre.

En cuanto al dibujo, el nivel es francamente bueno. Resulta inevitable destacar a Chris Bachalo, que es quien se ocupa del primer acto de los tres que conforman el libro. Seguramente no es casualidad que sea el único que escribe también Gaiman en solitario, pero además Bachalo logra una mezcla espléndida entre fantasía y realismo, algo que por supuesto no sorprende porque estamos ante un autor notable en lo que a la ambientación se refiere, pero también logra un sobresaliente carisma en cada uno de los personajes que le toca dibujar. Peter Gross y Al Davison le dan al segundo acto un tono más de cuento infantil, en contraposición a las tintas negras que le gusta usar a Bachalo, y ahí, incluso haciendo un trabajo destacable, es donde se empieza a acusar la irregularidad que sí tiene el libro, una sensación que, aunque sea mínima precisamente porque el relato es atractivo hasta el final, no se abandona tampoco en el tercero y último acto, dibujado por Peter Snejbjerg y Peter Gross. En cualquier caso, todos cumplen con lo que se les pide, todos dan al libro ese aspecto Vertigo tan particular y todos entran en el maravilloso juego que les proponen Gaiman, Toby Litt, Rachel Pollack, Alisa Kwitney y Jaime Delano, todos ellos firmantes de algún segmento del guión. Y, al fin y al cabo, se trata de eso, de un juego que enganche al lector.

El volumen incluye los dos números de The Children’s Crusade, publicados originalmente por DC Comics a través de su sello Vertigo en diciembre de 1993 y enero de 1994. El contenido extra lo forman una introducción de Neil Gaiman y las portadas originales de John Totleben.

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