CÓMIC PARA TODOS

‘Maldita tesis’, de Tiphaine Rivière

1-1Editorial: Penguin Random House / Grijalbo.

Guión: Tiphaine Rivière.

Dibujo: Tiphiane Rivière.

Páginas: 192.

Precio: 15,90 euros.

Presentación: Rústica con solapas.

Publicación: Marzo 2016.

Hay un momento en que una comedia se convierte en algo más. En el que una historia real y personal pasa a ser un análisis social demoledor. Y en Maldita tesis eso sucede ya en las primeras páginas. Porque Maldita tesis es, efectivamente, la historia casi autobiográfica de la joven autora Tiphaine Rivière, que se basó en su propia experiencia para abrir el blog Le bureau 14 de la Sorbonne y después expandió ese relato hasta llegar a esta novela gráfica. Pero sí, hay un momento en el que deja de ser esta historia personal y se convierte en una crítica demoledora a la sociedad en la que vivimos, una en la que nos importa poco lo que les suceda a los demás, en la que la barrera de la burocracia amenaza cotidianamente con arruinar nuestras vidas, en la que familia, pareja y amigos se convierten en obstáculos no ya físicos sino emocionales para lograr nuestras aspiraciones y en la que se nos invita prácticamente a dejar de vivir para poder alcanzar unas pírricas metas con las que poder subsistir profesionalmente. Maldita tesis no deja de ser nunca esa comedia que se anuncia al principio, pero los tintes agridulces poco a poco se van convirtiendo en los protagonistas, hasta el punto de que no es nada descabellado decir que esta es la historia de una pesadilla. Una voluntaria y hasta necesaria en el ámbito universitario, pero pesadilla al fin y al cabo.

Lo mejor del trabajo de Rivière es, precisamente, su universalidad. Y dicho esto en el sentido más amplio, porque no es sólo una obra que refleje la vida de los estudiantes de doctorado, sino que se puede aplicar a muchas otras profesiones y estados vitales. Ese es el acierto de la autora, que transforma una vivencia propia e intransferible en una vivencia genérica. Que consigue, sin más armas que la realidad y un magnífico desarrollo de la protagonista, que una historia divertida vaya creciendo con matices no sólo tristes sino también angustiosos. Y la comedia se convierte en sátira. Y es ahí donde una lectura que se antoja entretenida, casi jovial, pasa a ser mucho más que eso. Rivière, además, acierta al no limitar el relato a la propia tesis, sino que lo expande a todos sus ámbitos personales, a su vida de pareja, a su familia, a sus amistades. Porque, y ese es el centro de la cuestión, el mundo actual nos empuja a este tipo de trabajos, en los que si hay sueldo es escaso, en los que siempre hay alguien que se beneficia del entusiasmo juvenil de los trabajadores, en el que todo el mundo que ya ha pasado por esta misma situación ha perdido toda la capacidad de empatizar con los demás y en el que el conocimiento es arrastrado por el fango. Rivière hace que una historia divertidísima sea también una tristísima. Y eso no es nada fácil.

Más mérito tiene aún, probablemente, por el tipo de dibujo por el que apuesta. Viéndolo, es fácil anticipar que Rivière es una autora que busca la simpatía, la comedia, el gag inmediato ya desde la simplicidad de los formas de sus personajes, fondos y escenarios. Y es cierto. Este estilo es bastante identificable también en cómics de procedencia virtual, como es el caso de Maldita tesis, que necesitan rapidez de movimientos por parte del artista para satisfacer una demanda mucho más exigente que la de un libro pensado para ser directamente publicado en papel. Pero desde ahí Rivière accede al mundo de la tragicomedia sin perder de vista lo que hace personal su dibujo. Caricaturesco en muchas ocasiones, sí, con unos colores planos que ahondan en la sencillez inicial del planteamiento, pero con una expresividad que ayuda muchísimo a que todos los objetivos de la autora se vean más que satisfechos. Maldita tesis es quizá uno de esos tebeos que llame más la atención de que se pueda sentir directamente identificado con las peripecias de la autora / protagonista, pero cuya lectura ofrece satisfacciones colaterales a quien sepa entender que la situación narrada no es exclusiva ni excluyente, sino síntoma de una sociedad que, en demasiadas ocasiones, no ha sabido conducir las carreras profesionales de su muy preparada juventud.

Seuil publicó originalmente Carnets de thèse en marzo de 2015. El volumen no tiene contenido extra.

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Esta entrada fue publicada en 24 mayo, 2016 por en Cómic, Randon House Mondadori, Seuil, Tiphaine Rivière y etiquetada con , .

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