CÓMIC PARA TODOS

‘Duerme pueblo’, de Núria Tamarit y Xulia Vicente

p-duerme-puebloEditorial: La Cúpula.

Guión: Núria Tamarit y Xulia Vicente.

Dibujo: Núria Tamarit y Xulia Vicente.

Páginas: 116.

Precio: 12 euros.

Presentación: Rústica.

Publicación: Abril 2016.

Cuando lo inclasificable se convierte en algo tangible es porque hay algo de magia. Con Duerme pueblo, la obra con la que Núria Tamarit y Xulia Vicente se presentan en sociedad, sucede algo parecido. El suyo es un tebeo peculiar, extraño, con un sabor a medio camino entre lo mágico y lo costumbrista, entre lo bizarro y lo apasionado. Es complicado separar lo que es onírico de lo que quiere ser realista, lo descriptivo de lo simplemente alocado. Y, pese a todo, o quizá a causa de todo, Duerme pueblo es un cómic de esos que más que leerse se devora. A veces con cara de asombro, en ocasiones con una mueca de diversión, y casi siempre con el asombro de quien asiste a un proceso creativo singular, a cuatro manos que da lugar a una obra efectivamente inclasificable y por eso mismo de enorme atractivo. Si se pide una definición rápida de Duerme pueblo la pregunta se convierte en un imposible. Porque es una historia sobre un misterio que acontece en un pequeño y cerrado pueblo, pero también es un relato de corte fantástico. E incluso un retrato de un microcosmos cerrado lleno de personajes extraordinarios. Pero con eso seguimos sin saber de qué va. Y casi mejor no saberlo, porque Duerme pueblo, más que una historia, es un universo. Y el universo, cuando es arte, más que comprenderse, se disfruta.

Esa misma definición, tan extraña como la propia obra, hace que Duerme pueblo no sea un tebeo digamos comercial, trazando una analogía con el cine que se escapa a lo que los grandes estudios dictan. No, Duerme pueblo no es un blockbuster y por ese motivo, probablemente, sus claves son más complicadas de entender. Pero Tamarit y Vicente dominan su microcosmos con tal habilidad que merece la pena visitar con ellas este extraño pueblo plagado de personajes con secretos que ocultar, con una historia que contar y cuyas relaciones son de lo más diverso. En realidad, lo que impacta de Duerme pueblo es que no es nada fácil saber cuál era el primer objetivo de Tamarit y Vicente. ¿Es el escenario, es la historia o son los personajes? Que no sea fácil distinguirlo es lo que convierte el tebeo en uno muy logrado, porque al final el lector se ve arrastrado por todo. Hay empatía con los protagonistas, con la pizpireta Audrey, con el inocente Boniato o con el aprovechado cura del pueblo, pero también con el entorno de Barballo, este pueblo imaginado pero al mismo tiempo plagado de tópicos costumbristas y criaturas fantásticas. Y al mismo tiempo la historia es todo un reto, porque no deja de ser el misterio sobre un cadáver que aparece en el pueblo, y el lector, por el buen hacer de las autoras, se siente empujado a intentar resolverlo como los mismos actores.

Duerme pueblo es un trabajo a cuatro manos también en cuanto a su dibujo. Xulia Vicente se ocupa de las páginas que se muestran en un bitono de blanco y azul, que de alguna manera parecen sentar las bases visuales de este universo por ser las que aparecen en primer lugar a ojos del lector, y Núria Tamarit es quien dibuja las páginas en blanco y negro. Con estilos similares, o más bien complementarios, las autoras c0ontribuyen a la sensación de que estamos ante un universo de características propias y en el que las leyes de la física o la racionalidad no se pueden aplicar. Y eso es apasionante, porque invita a pensar que cualquier cosa es posible al pasar la página, algo que sucede incluso cuando se romper la barrera dimensional del mismo cómic para convertir en un personaje más a una suerte de mediador con el mundo real del que mejor no dar más detalles. Sí cabe la duda en torno a los motivos por los que cada una de las dos autoras se encarga de esas páginas en concreto, porque eso sí rompe mínimamente el ritmo de lectura, pero como las dos dibujan con tanto acierto y crean unos personajes tan interesantes, eso acaba siendo un detalle menor a la hora de disfrutar con una historia diferente, de esas que incitan a apuntar los nombres de las autoras y esperar con muchas ganas su próximo trabajo.

El volumen no tiene contenido extra.

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Esta entrada fue publicada en 24 mayo, 2016 por en Cómic, La Cúpula, Nuria Tamarit, Xulia Vicente y etiquetada con , , .

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