Cómic para todos

‘Batman. Jekyll y Hyde’, de Paul Jenkins, Jae Lee y Sean Phillips

BM_JekyllyHydeEditorial: ECC.

Guión: Paul Jenkins.

Dibujo: Jae Lee y Sean Phillips.

Páginas: 144.

Precio: 15,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Febrero 2016.

Con Batman. Jekyll y Hyde hay un problema que salta a la vista de inmediato. Se nota demasiado que Paul Jenkins quiere trascender. Quiere que esta sea una historia definitiva sobre Dos Caras, al nivel, por ejemplo, de la extraordinaria El ojo de la aguja. Y si aquella era una reinvención extraordinaria de su historia de origen, esta quiere ir aún más lejos y buscar en la raíz misma de la psicología de Harvey Dent una razón novedosa que explique su locura y su obsesión con la dualidad. Esa ambición es lo que hace que la historia no termine de funcionar, al menos no al nivel que pretende. Paul Jenkins es un escritor hábil, pero aquí choca frontalmente con la misma idiosincrasia de un personaje que ya es extraordinario, que necesita una vuelta de tuerca tan original para llamar la atención de nadie. Es loable el intento, de eso no hay duda, el aspecto visual que dan a la serie Jae Lee primero y Sean Philips después es interesante, y tampoco se le puede negar a Jenkins la habilidad para que algunos pasajes de la historia funcionen francamente bien. Pero la resistencia que ofrece el bagaje que todos los lectores tienen ya sobre Dos Caras hace que algo chirrie. No como para descarrilar, a pesar de que el plan que Jenkins otorga al alter ego de Harvey Dent parece en realidad impropio de él, pero sí para quedarse lejos de sus altos propósitos.

Lo que Jenkins consigue admirablemente es llevar a Dos Caras a un terreno sórdido y peligroso. Nada de colores chillones ni acciones que tengan un lado divertido. Dos Caras es, probablemente, el más violento de los villanos de Batman, precisamente por su falta de remordimiento, porque supedita sus acciones al lanzamiento de una moneda. Y eso Jenkins lo entiende. Pero quizá se le escapa todo lo demás. Dos Caras, dentro de su complejidad psicológica, es un personaje que actúa con mucha claridad. Es violento, pero no imprevisible. No es el Joker. No experimenta, porque no es el Espantapájaros. Y no necesita control, porque no es el Pingüino. Y ahí es donde a Jenkins se le escapa la historia, porque está demasiado concentrado en la dualidad que quiere aportarle, que no es la tradicional, no es la que todos conocemos y que, aunque arranca en una buena dirección, acaba marchándose por otra que supone un golpe de efecto demasiado extraño para lo que cabía esperar. ¿Un error? Probablemente no, simple y probablemente se trata de una decisión que está pensada para nuevos lectores y no para viejos aficionados del personaje. Y el papel de Batman tampoco se define del todo. Brilla en el tramo central, auténtico clímax de la obra, pero se diluye en el resto de la historia, donde aparece porque tiene que haber un antagonista al villano.

La apuesta por lo turbio de Jenkins encuentra un espléndido reflejo en el tono que aporta a la serie Jae Lee. Sus rostros por definir, sus tonos oscuros, su trazo quebrado y las notas de oscuridad que siempre pueblan sus dibujos evidencian una comunión perfecta entre escritor y dibujante. Jekyll y Hyde, en lo visual, quiere ser exactamente lo que es y en ese plano funciona a la perfección. Ni siquiera la irrupción de Sean Phillips en los dos últimos episodios de la serie altera esa percepción, a pesar de que son notables las diferencias entre ambos ilustradores. Pero ambos entienden la violencia interior, más que la explícita, que anida en Dos Caras, probablemente también en el mismo Batman y desde luego en los momentos más siniestros y psicológicamente turbios de la historia. Pero en cualquier caso siempre queda la sensación de que Jekyll y Hyde le falta algo para ser la gran historia de Batman, y por supuesto de Dos Caras, que busca ser. Definir qué ese es algo es lo complicado, pero lo que está claro es que la referencia a la obra de Robert Louis Stevenson no basta. Le da, a priori, un aire de intelectualidad que luego no se alcanza con la misma facilidad con lo que aporta Jenkins. Y es una pena, porque en el fondo, aún asumiendo los muchos puntos positivos que tiene la obra, deja un cierto poso de oportunidad perdida.

El volumen incluye los seis números de Batman: Jekyll & Hyde, publicados originalmente por DC Comics entre junio y noviembre de 2005. El único contenido extra son las cubiertas originales de Sean Phillips.

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Esta entrada fue publicada en 23 mayo, 2016 por en Batman, Cómic, DC, ECC, Jae Lee, Paul Jenkins, Sean Philips y etiquetada con , , , , .

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