Cómic para todos

‘Casacas azules (1977-1979)’, de Raoul Cauvin y Willy Lambil

CASACAS-AZULES_-5-PortadaEditorial: Dolmen.

Guión: Raoul Cauvin.

Dibujo: Willy Lambil.

Páginas: 160.

Precio: 29,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Enero 2016.

Siempre se ha dicho que el género más difícil es el de la comedia. Pero si además se consigue hacer comedia, que sea de verdad divertida, y que se haga en un escenario poco propicio para conseguir la sonrisa del lector, es que el trabajo es francamente bueno. Eso sucede siempre con Casacas azules, el retrato de Raoul Cauvin y Willy Lambil de la guerra de secesión norteramericana. Lo es porque mientras el dibujo de Lambil incita ya desde un primer momento a reír, desde la caricatura de los protagonistas hasta su formidable explotación del gag más gráfico, Cauvin logra que la base de sus historias, sin perder nunca el buen humor, tenga elementos que en realidad rozan la tragedia bélica más cruda. Es esa mezcla de sensaciones lo que hace que Casacas azules sea un clásico, incluso más allá de ese buen rato que proporciona la lectura de la serie. Y lo hace, además, de una manera muy interesante, porque Cauvin y Lambil eluden repetir esquemas y bromas, encuentran escenarios muy diferentes para cada uno de los álbumes, y de esa manera hay sorpresas cada vez que se pasa la página para continuar con las aventuras de Blutch y Chesterfield, dos personajes que forman parte ineludible de lo mejor del cómic francobelga de la década de los 70, como se comprueba en cada una de las historias que forman parte de la serie.

Tres son los álbumes que forman este libro. En el lodazal lleva a nuestros protagonistas a encontrarse con una mujer soldado en medio de una intensa campaña de batallas contra el enemigo sudista. El petimetre cambia por completo el escenario y nos enseña a un pretendiente de Amelia Appeltown, el amor todavía platónico de Chesterfield. Y, finalmente, en Rumberley los protagonistas tienen que comandar una caravana de heridos, instalados en un pueblo hostil. Semejante variedad es lo que, esencialmente, hace de Casacas azules una serie tan formidable. Porque, en realidad, también se siente todo como parte de la misma historia. Cauvin nunca fuerza una situación, simplemente la hace fluir con naturalidad y entendiendo la naturaleza de la guerra que está retratando con una verosimilitud mucho mayor de lo que cabría pensar en un tebeo de humor pensado para todos los públicos. El gag reconforta y suaviza el drama, pero la crudeza está ahí. Vemos heridos de guerra, vemos cruentas batallas, la insensatez de los conflictos armados, incluso las tretas de espionaje más interesantes. Casacas azules no es, para nada, una obra ingenua, pero sí una muy divertida, en la que se repiten comportamientos (Blutch simulando recibir balas en las cargas), pero en la que siempre hay algo nuevo. Y para lograr esa combinación hay que saber escribir muy bien.

Por supuesto, también hay que saber dibujar muy bien para lograr el efecto deseado. Y Lambil es igualmente muy bueno. Es un autor dotado para la comedia, como se aprecia ya desde el diseño de los personajes, amigables y cercanos, divertidos y caricaturescos pero sin llegar al absurdo. Se busca comedia, no surrealismo, y eso es justo lo que se consigue con el dibujo de Lambil. Pero, al mismo tiempo, la crudeza de la guerra también se aprecia con nitidez en sus dibujos. Los combates en el barro de En el lodazal, las escaramuzas en las calles de Rumberley o incluso las consecuencias en el campo de batalla quedan perfectamente reflejados en las viñetas de estos tres álbumes de Casacas azules, que fluyen sin un ánimo documental claro pero sin que tampoco parezca que Lambil ha prescindido de los detalles históricos para crear sus imágenes. Pero lo mejor del dibujo de Lambil está en la dinámica entre Blutch y Chesterfield, divertida y desenfadada, haciendo que los dos personajes crezcan desde las páginas del guión hasta convertirse casi en seres de carne y hueso con los que empatizar y con los que reírse. Por eso Casacas azules no puede pasar de moda y hoy, tantos años después de su publicación, sigue haciendo las delicias de los más pequeños gracias a su comicidad y de los más adultos porque, como en el fondo deben ser los tebeos infantiles, es inteligente.

El volumen incluye los ábumes números 13, 14 y 15 de Les tuniques bleues, Les bleues dans la gadoue, Le blanc-bec y Rumberley, publicados originalmente por Dupuis en abril de 1978, enero de 1979 y julio de ese mismo año. El contenido extra lo forman las portadas originales, ilustraciones y fotografías diversas sobre la serie y un artículo de Alfons Moliné sobre Raoul Cauvin.

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2 comentarios el “‘Casacas azules (1977-1979)’, de Raoul Cauvin y Willy Lambil

  1. MrCervero
    15 mayo, 2016

    El comic/tebeo/album de humor es sin duda una de mis grandes asignaturas pendientes. Tengo muy mal recuerdo de “Mortadelo y Filemón” y otras encumbradas obras del humor español que no soporto de ninguna de las maneras. No me hacen gracia ninguna y lo peor es que ni siquiera me entretienen.
    Bien, teniendo estos antecedentes, no es “Casacas Azules” más de lo mismo de este tipo de humor ? Pregunto sin conocimientos, y de hecho por eso pregunto, para saber más jajaja
    Como digo mi miedo a gastar el dinero en comic de humor es mucho y lo cierto es que así de primeras este tiene buena pinta, pero claro, las dudas siguen siendo muchas a pesar de tu buena reseña jejeje

    Un saludo.

    • juanrmillan
      16 mayo, 2016

      Ese miedo es normal :) Cuando tenemos alguna experiencia con el género, solemos extrapolarlo, nos pasa a todos, con autores, con géneros y con personajes. Con los antecedentes que me dices, yo te diría que no creo que sea el mismo tipo de humor. Mortadelo y Filemón es un humor más directo, más centrado en el gag. Casacas azules, por ejemplo, tiene una historia más desarrollada, tiene un trabajo de personajes diferente, y sobre todo un contexto que a mí desde luego me parece genial. Y luego el gag funciona, pero en este caso porque tiene una razón de ser argumental. Luego es verdad que con el humor no es fácil recomendar, porque cada uno tenemos un sentido del humor diferente, pero de toda la línea Fuera Borda de Dolmen yo creo que me quedaría con Casacas azules. Ya me dirás si te lanzas…

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Esta entrada fue publicada en 13 mayo, 2016 por en Cómic, Dolmen, Dupuis, Raoul Cauvin, Willy Lambil y etiquetada con , , .

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