CÓMIC PARA TODOS

‘Last Man’ 6, de Bastien Vivès, Balak y Mickaël Sanlaville

lastman-06-16x16-590x456Editorial: Diábolo.

Guión: Bastien Vivès, Mickaël Sanlaville y Balak.

Dibujo: Bastien Vivès, Mickaël Sanlaville y Balak.

Páginas: 216.

Precio: 14,95 euros.

Presentación: Rústica con sobrecubierta.

Publicación: Marzo 2016.

Primero la mala noticia. El sexto volumen de Last Man es el último de una serie extraordinaria. Ahora la buena noticia. Es el último, pero del primer ciclo que han ideado Balak, Michaël Sanlaville y Bastien Vivès. ¿Y la noticia todavía mejor? Que este trío de autores no dejan de sorprender y lo hacen a lo bestia. Asumamos que el quinto volumen de Last Man (aquí, su reseña) había dejado el relato en un punto más o menos previsible, con Adrian y Marianne cautivos y Aldana a punto de iniciar la misión de rescate junto a unos aliados impredecibles. Hemos dicho previsible, ¿verdad? Pues Balak, Sanlaville y Vivès debieron escuchar ese término, o al menos intuirlo, y logran un número final, en realidad un punto y aparte, absolutamente sorprendente, con unos golpes de efecto portentosos que llevan Last Man a un punto completamente diferente del que muchos podrían haberse imaginado. Y eso, a estas alturas de la serie, cuando ya han trascurrido 1.200 páginas de gozosa aventura, que ha ido rompiendo los moldes de las expectativas de una forma tan bestial, es algo que tiene muchísimo mérito. Estamos ante una de las grandes series de los últimos años por méritos propios, una aventura descomunal que está agotando todos los elogios por la enorme categoría no sólo de la historia sino también de cómo la están gestionando sus responsables.

Lo más asombroso de este sexto volumen, fin efectivamente de un primer ciclo excepcional, es que Balak, Sanlaville y Vivès remontan el velo de la mejor de las formas posibles cuando su relato amenaza con caer en lo más rutinario. Ojo, no de peor nivel, pero sí en un estadio en el que las sorpresas parecían no tener ya cabida. Pero Last Man consigue que un final aceptable, un clímax previsible por momentos y un desenlace abocado a una acción que sí se asoma a lo rutinario, se convierta en la mejor oportunidad de recordarnos por qué estamos ante un título tan asombroso. Last Man nunca ha dejado de ser lo que era en un principio, un tebeo que rendía homenaje al manga y al anime de combates con el que tantas generaciones han crecido, pero al mismo tiempo nunca ha dejado de transformarse en algo todavía más interesante, con una excepcional mitología y con unos personajes tan fieles a sí mismos como sorprendentes con cada nueva revelación. Last Man conjuga un poso asombroso con un ritmo decididamente imparable. Es un tebeo de peleas, sí, sin duda, pero es al mismo tiempo una historia con tantos matices que lo complicado es, en realidad, explicar de qué va Last Man debajo de tantos elementos pensados para llamar la atención del lector. Y lograr eso sin depender de giros argumentales artificiosos es otro enorme logro de este trío de artistas.

Obviamente, si se habla de un terreno colindante con lo cotidiano o lo previsible, se tiene que hacer en cuanto a su historia, porque estas escenas son buenas oportunidades para que haya un lucimiento en el dibujo que ayuda a apuntar la enorme calidad que tiene la serie. Last Man tiene un estilo muy definido, una línea muy suelta que desemboca en cuerpos de mucha movilidad, con una fluidez que se antoja imprescindible para entender la poesía del combate que propugnan sus autores, y con ese estilo se logra una espectacularidad envidiable, que además sabe manejarse en ritmos muy diversos, los que aportan las muchas viñetas pequeñas y los que congelan el tiempo en ilustraciones de mayor tamaño, incluso dentro del formato escogido para la serie, más cercano al del manga que al del álbum europeo. Pero es que Balak, Sanlaville y Vivès han logrado un dominio tal de lo que están contando que nada parece imposible para ellos, ni los momentos cargados de adrenalina ni tampoco los que se centran en unos pensamientos de sus personajes que no hace falta plasmar con palabras. Last Man cierra un primer ciclo, y lo hace con la brillantez acostumbrada aunque con algunas armas diferentes. Pero, eso sí, abre tal cantidad de posibilidades con lo que sucede en las últimas treinta páginas que todo parece posible a partir de ahora.

Casterman publicó originalmente el sexto volumen de Lastman en septiembre de 2014. El contenido extra lo forman las habituales pegatinas y el making off en viñetas que narran sus tres autores.

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Esta entrada fue publicada en 26 abril, 2016 por en Balak, Bastien Vivès, Casterman, Cómic, Diábolo, Michaël Sanlaville y etiquetada con , , , .

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