CÓMIC PARA TODOS

‘Aspic, detectives de lo desconocido. El baile de los vampiros’, de Thierry Gloris y Jacques Lamontagne

Aspic-2-coverEditorial: Yermo.

Guión: Thierry Gloris.

Dibujo: Jacques Lamontagne.

Páginas: 104.

Precio: 24 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Enero 2016.

Si ya en el primer volumen de Aspic (aquí, su reseña) se vio con claridad que era una serie que iba de menos a más, este segundo libro lo confirma plenamente, Thierry Gloris y Jacques Lamontagne no sólo siguen confirmando las buenas sensaciones que deja su historia, sino que además han alcanzado el punto en el que se le puede sacar el máximo partido, el momento en el que Flora y Hugo ya son pareja profesional, miembros de pleno derecho los dos de Aspic, una agencia de detectives de lo paranormal, y trabajando en casos que, efectivamente, permiten que luzca la relación que mantienen, muy rica y atractiva en niveles muy diferentes. Porque si Flora es una mujer tan atractiva como bien educada, tan resuelta como testaruda, Hugo es tan caballeroso como descuidado, y tan rico como inquieto. Esta relación tan a lo Luz de luna que se establece entre los personajes tiene un marco muy interesante, el de lo sobrenatural, y hay que reconocerlo a Gloris que ha sabido encontrar escenarios muy interesantes para continuar la serie, primero un circo plagado de rarezas humanas y después lo que da título a este segundo libro, El baile de los vampiros, un buen homenaje a esta criatura nocturna que va desde los nombres que utiliza a la misma estructura de la historia, que en buena medida recoge la de Bram Stoker en Drácula.

No es que Gloris haya encontrado con Aspic algo que nadie haya escrito jamás, pero la serie funciona. Es divertida cuando tiene que serlo; es sensual, algo que casi parece obligado si hay vampiros de por medio, sin llegar a lo erótico; explora aspectos detectivescos con la misma soltura que los sobrenaturales; y sabe jugar con la guerra de sexos que, de forma bastante obvia, personifican Flora y Hugo. Y lo hace, además, adentrándose más allá de la superficie, creando poco a poco una biografía de ambos personajes, desarrollando sobre todo el de ella, de quien va explicando su pasado familiar y lo que realmente significa para ella la apuesta por Aspic. Gloris, además, disfruta con las referencias, con el homenaje, algo que convierte en esencial para la serie, que álbum a álbum va configurando una singular galería fantástica que va desde los fantasmas hasta los vampiros. De hecho, el cuarto álbum, El baile de los vampiros, es probablemente el mejor hasta la fecha, pero sería difícil de entender sin todo lo anterior. O, mejor dicho, no sería tan bueno si la relación entre Flora y Hugo no se hubiera construido tan bien hasta ese punto. De esa manera, Gloris consigue que una serie que tiene un aspecto y en principio unas pretensiones de diversión desenfadada e incluso ligera, tenga además un poso más trascendente, que sabe aprovechar el género y el escenario en que se mueve.

Ahí también tiene su parte importante el dibujo de Lamontagne, que como en el primer libro sabe encontrar un equilibrio casi perfecto entre drama y comedia, entre realismo y fantasía. Todos los elementos que se combinan en el guión de Gloris encuentran una respuesta más que adecuada en las ilustraciones de Lamontagne. Siguen funcionando a un nivel sobresaliente los personajes principales, lo que tiene más mérito aún en el caso de Flora por su cambiante aspecto (y porque, no lo olvidemos, la serie quiere explotar su belleza física sin llegar en ningún caso al desnudo, ni siquiera insinuado, algo que rompería sin duda la atmósfera de la serie), pero las nuevas incorporaciones no le van a la zaga. En Una de indios, primer álbum de este libro, Lamontagne recrea de manera formidable el mundo del circo y en El baile de los vampiros encuentra sin problemas la mezcla más adecuada entre Drácula y Nosferatu para que la criatura de la noche a la que tienen que enfrentarse Flora y Hugo no sea ni demasiado cómica ni demasiado terrorífica. Y de esta manera, Aspic va creciendo. Pasito a pasito, detalle a detalle y personaje a personaje, pero va creciendo, hasta el punto de que se tiene la sensación de que el disfrute es cada vez mayor. Como las ganas de seguir leyendo nuevas aventuras de estos dos singulares detectives.

El volumen incluye Deux ch’tis Indiens y Vaudeville chez les vampires, tercer y cuarto álbum de Aspic, détectives de l’étrange, publicados originalmente por Quadrants en agosto de 2013 y el mismo mes de 2015.

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Esta entrada fue publicada en 26 abril, 2016 por en Cómic, Jacques Lamontagne, Thierry Gloris, Yermo y etiquetada con , , .

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