Cómic para todos

‘Gotham Central’ 4, de Ed Brubaker, Greg Rucka y Kano

gotham_central_num4_corriganEditorial: ECC.

Guión: Ed Brubaker y Greg Rucka.

Dibujo: Kano, Stefano Gaudiano y Steve Lieber.

Páginas: 224.

Precio: 22 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Enero 2016.

Cuando Ed Brubaker y Greg Rucka dieron por finalizada Gotham Central después de 40 números mensuales, lo hicieron con un cierre contundente. Tan duro y realista como lo había sido toda la serie. Es verdad que tuvieron que pagar el peaje de que su historia se cruzara con Crisis infinita, el evento de turno de DC, demostrando que no hay serie intocable y que no hay resquicios en los que se pueda esconder una serie personal y que ningún experto en marketing pueda tocar. Pero incluso ahí Brubaker y Rucka dejaron su sello, haciendo que lo más épico tuviera reflejo en el objeto real de Gotham Central, lo más humano. Estos dos escritores de talla sobresaliente supieron crear el drama policial definitivo, al menos en lo que se refiere al encaje de una serie de este tipo en un mundo plagado de superhéroes, porque supieron entender el trabajo diario de personajes que tenían un triste papel reservado en este género, el de comparsas de los héroes, el de simple acompañamiento de diálogos explicativos. Bestial la forma en la que Brubaker y Rucka cierran la serie, con un halo de pesadumbre que no se aleja en ningún momento de lo que cabe esperar de una ciudad como Gotham y que pone incontables emociones a flor de piel, no sólo en los personajes que ambos escritores manejan a su antojo, sino sobre todo en el lector.

Gotham no es una ciudad luminosa. No es Metrópolis. Y por tanto, su historia no se puede contar desde el optimismo. Con este espléndido final, la conclusión es que Gotham Central mostró el mejor de los caminos posibles para expandir el mundo de Batman, con y sin él. El Caballero Oscuro aparece, siempre de fondo. Pero Brubaker y Rucka hacen de Robin el centro de una de sus historias finales de una manera espectacular. Centro, pero no exclusivo. Porque no es una historia sobre Robin, o sobre Batman, sino sobre cómo encara la policía de Gotham un crimen que gira en torno a los enmascarados. Es sencillamente impresionante lo bien que integran los dos autores un mundo imposible en uno perfectamente palpable. Gotham Central habla de corrupción, pero también de un heroísmo resquebrajado; de la justicia, pero desde puntos de vista tan diversos como diferentes son los agentes que forman parte de los dos turnos; del compañerismo, porque al final la serie se centra en seres humanos que desarrollan unas relaciones de amistad y camaradería; y también del drama, policial, sin duda, porque los protagonistas son agentes, pero también personal. El desarrollo de Montoya, Allen y tantos otros policías y personajes secundarios (bestial la trama sobre la libertad de prensa con el reportero Simon Lipman) es sencillamente antológico.

Hay que reconocer que cuando Michael Lark fue paulatinamente dejando los lápices de Gotham Central, la serie perdió una pequeña parte de su magia. Su arranque fue tan impresionante, gracias al trío formado por Brubaker, Rucka y Lark, que las ausencias del ilustrador se notaban mucho. Kano, con el apoyo de Stefano Gaudiano, supo llenar magníficamente ese hueco y los números finales de la serie recuperan la fuerza original. En sus lápices, Gotham sigue siendo una ciudad sucia y corrupta, viva en el sentido más turbio que se le pueda dar a ese término aplicado a una ciudad infestada de crimen y almas perdidas. Y los personajes siguen mostrando esos conflictos interiores que hacen tan imposible el desarrollo del trabajo de policía en esta urbe oscura incluso de día. La forman en la que Kano narra los momentos más significativos del último arco argumental, el que da título a este cuarto libro de la serie, Corrigan, forman parte de los mejores momentos de toda la serie. Y eso en Gotham Central es mucho decir, porque estamos ante uno de los mejores títulos colaterales que jamás se han publicado en torno a la figura de Batman en las últimas décadas. Por momentos, incluso el mejor. Y la despedida está a la altura que requiere una marca, la de Gotham Central, que hizo historia y se convirtió, desde el primer momento, en un clásico instantáneo.

El volumen incluye los números 32 a 40 de Gotham Central, publicados originalmente por DC Comics entre agosto de 2005 y abril de 2006. El único contenido extra son las cubiertas originales de Chris Brunner, Sean Phillips y Josh Middleton.

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Esta entrada fue publicada en 25 abril, 2016 por en Cómic, DC, ECC, Ed Brubaker, Greg Rucka, Kano, Stefano Gaudino, Steve Lieber y etiquetada con , , , , , , .

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