CÓMIC PARA TODOS

‘Nemurubaka’, de Masakazu Ishiguro

Nemurubaka_web21Editorial: Letrablanka.

Guión: Masakazu Ishiguro.

Dibujo: Masakazu Ishiguro.

Páginas: 214.

Precio: 7,95 euros.

Presentación: Rústica con sobrecubierta.

Publicación: Marzo 2016.

Detrás de un nombre aparentemente ininteligible, Nemurubaka, Masakazu Ishiguro esconde un relato muy, muy cercano. El autor se expone tanto y de una forma tan realista que quizá haya algún lector que tenga la impresión de que, en realidad, ha leído una historia sin demasiada trascendencia. Pero su importancia está ahí, en que es un claro slice of life, un relato costumbrista de dos chicas jóvenes que comparten habitación en una residencia. Ruka lucha por hacerse camino en el mundo de la música, Yumi en su vida como universitaria, y las dos están aprendiendo a vivir. Sus problemas económicos, los alimenticios, los profesionales, los sentimentales y los vitales se van cruzando de una manera muy fluida, quizá incluso demasiado fácil en su devenir en algunas ocasiones. Ese puede ser el punto débil de una historia que Ishiguro reviste con un simpático canto a la vida, que estalla definitivamente en la resolución de la obra, una conclusión natural si partimos de la misma premisa que Ishiguro: que la vida no es perfecta, pero que todos tenemos la capacidad de cambiar las cosas, sea en las grandes cuestiones o desde ámbitos aparentemente pequeños. Y lo hace además sabiendo interpretar la voz de dos chicas, casi adolescentes, con lo que saben y lo que ignoran, haciendo que el tebeo suene, sobre todo, sincero.

De hecho, la historia de Nemurubaka es bastante sencilla. A ratos, incluso simple. Y toda su fuerza está en la empatía que se pueda trazar con sus dos protagonistas. Ishiguro no pretende hacer un triple salto mortal. No busca un Ghost World como el de Daniel Clowes (aquí, su reseña). Sus pretensiones están mucho más cerca de la vida real que de una narración de cómic rompedora. Quiere más simpatía que erudición y contar, más que una historia, lo que sucede en un momento concreto de la vida de sus dos protagonistas. Ahí es donde se gana el favor del lector, en que Ruka y Yumi no sólo parecen reales, sino que además suenan como si lo fueran. Sus inquietudes, sus pensamientos, incluso sus debilidades son no sólo realistas sino verosímiles. Podrían ser las de cualquier chica de carne y hueso que tenga una vida parecida, que haya salido de casa para estudiar o buscarse la vida, que viva sola o compartiendo habitación por primera vez. Y sí, puede llegar a parecer poca cosa, pero incluso desde esa perspectiva se nota que es un manga muy sincero que logra sus objetivos con cierta facilidad. Además, Ishiguro sabe construir un universo alrededor de sus dos protagonistas, un universo que afectan a sus conocidos y a sus aspiraciones personales. De nuevo, sinceridad ante todo para que Ruka y Yumi sean auténticas.

Quizá la excesiva sencillez de Nemurubaka se pueda apreciar más en su dibujo que en su guión. Ishiguro no es un dibujante excesivamente detallista, aunque tampoco es que pueda considerarse una sorpresa lo que hay en las páginas interiores viendo el nada complejo diseño de su cubierta. Tiene momentos bastante logrados, y sobre todo destacan los de mayor comicidad, amparados en las claves más habituales y caricaturescos del manga, y a pesar de no apostar por la espectacularidad sí que hay algún momento en el que la puesta en escena es bastante notable (por ejemplo, la escena que acontece tras la elipsis temporal del último tramo del volumen). Y a pesar de la sencillez general, Ishiguro consigue que los personajes sean claramente identificables desde el primer golpe de vista, algo que, en definitiva, es lo que permite que la lectura sea cómoda y placentera. Nemurubaka no es un manga generacional, ni uno que pretenda romper fronteras, pero la simpatía con la que está construido es suficiente para convencer. Las peripecias que viven Ruka y Yumi funcionan por su cercanía, narrativa y visual, incluso para un público masculino y aunque es cierto que en algunos momentos cae en algunos tópicos de género, dejando mal a los hombres precisamente por su punto de vista femenino, que tampoco necesitaba para que funcionara correctamente el relato.

Tokuma Shoten publicó originalmente Nemurubaka en 2008. El volumen no tiene contenido extra.

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Esta entrada fue publicada en 11 abril, 2016 por en Letrablanka, Manga, Masakazu Ishiguro y etiquetada con , .

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