CÓMIC PARA TODOS

‘Tocadiscos’, de Zidrou y Raphaël Buchot

01200607701_gEditorial: Norma.

Guión: Zidrou y Raphaël Beuchot.

Dibujo: Raphaël Beuchot.

Páginas: 104.

Precio: 17 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Diciembre 2015.

Zidrou y Raphaël Beuchot ya habían trabajado en El cuentacuentos allá por el año 2011, pero con o sin precedente es asombroso lo bien que combinan sus talentos en Tocadiscos, segunda entrega de las tres que ambos autores pretenden hacer juntos con África como escenario. El caso es que es uno de esos tebeos que, a la vez, pueden parecer poca cosa, tremendamente sencillos, y grandísimas historias, de esas que conmueven sin necesidad de encontrar rincones que se salgan de la normalidad más absoluta una vez asimilado el singular escenario en el que tiene lugar. Así, el Continente Negro es ya una primera razón para adorar el álbum. Zidrou y Beuchot entienden a la perfección el lugar que han escogido, y cuecen el relato a fuego lento. Quizá incluso demasiado lento, puede que prescindiendo de algunos elementos que podrían haber dado aún más lustre al tebeo, pero con elementos, escenas y personajes más que suficientes para disfrutar muchísimo. Cuando se mezclan dos escritores, siempre es difícil definir qué corresponde a cada uno, pero como a Zidrou le hemos podido conocer en profundidad gracias a su endiablado ritmo de publicación en los últimos años, sí se puede decir que da la impresión de que Tocadiscos es casi una obra más propia de Beuchot a la que Zidrou da algo de poso.

Lo mejor del cómic está en que el detalle es siempre es hermoso. El libro acaba siendo una extraordinaria historia de amistad, cuando en realidad arranca como una de autoconocimiento en un escenario exótico. Ambas están bien hiladas, para pasar de una a la otra con la fluidez que otorga el realismo casi mágico en el que Zidrou es tan especialista, incluso en sus cuentos de corte más fantástico. Es una delicia ver las manías de Eugène Ysaÿe, su amor por la música, el significado que va dejando cada uno de sus sueños, o el cuidado con el que trata su instrumento; es un notable hallazgo la aparición de Tocadiscos, el africano que da nombre a la historia desde su singular trabajo de velar por una discoteca de inabarcable tamaño situada en el más insospechado de los lugares; y, aunque sea quizá lo más previsible y ya visto en obras de diferente corte, es muy atractivo el papel que juega el león solitario que va a apareciendo a lo largo de las páginas de la historia. Pero quizá, incluso a pesar del hermoso epílogo de la obra, el que da sentido en realidad a toda la obra, para algunos lectores no tendrá una profundidad tan notable como otros trabajos de Zidrou. Puede que sea demasiado costumbrista y no tan trascendente como por momentos parece que quiere ser. Ese puede ser su punto flaco, pero es uno que se disimula con mucha habilidad.

Al dibujo de Beuchot sólo se le puede poner una pega, quizá compartida con su trabajo de coguionista con Zidrou, y es que siendo una obra de un amor tan evidente a la música, no termina de encontrar sonido. La música no suena en Tocadiscos. Hay algunos intentos, pero no está ahí su punto fuerte. Si ahí también lo hubieran clavado Zidrou y Beuchot, probablemente estaríamos ante un imprescindible. Sin eso, el tebeo es un bastante apreciable notable. Beuchot contribuye dando un colorido espectacular a sus escenarios africanos y aprovechando al máximo las secuencias oníricas para que la empatía que se siente con respecto al protagonista es absoluta. En realidad, con Eugène y con el resto de personajes, al menos los que sí tienen un papel destacado en la trama, en especial Tocadiscos y, por absurdo que pueda sonar, el león, el Magnífico Cornudo, que da un misticismo especial a la historia desde su cara desfigurada con una cicatriz y su aspecto no demasiado lejano del Scar disneyano. Pero Tocadiscos es una obra de tan fácil lectura y de tantos posibles niveles de lectura que sus defectos son nimios. Puede que la masiva presencia de Zidrou en las librerías, y además con libros tan espléndidos, haya conseguido que seamos más exigentes con su obra. Eso tampoco es malo, porque también permite apreciar lo mucho de bueno que hay en Tocadiscos.

Lombard publicó originalmente Tourne-disque en junio de 2014. El único contenido extra es un portafolio con bocetos y pruebas de portada de Raphaël Beuchot.

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Esta entrada fue publicada en 6 abril, 2016 por en Cómic, Lombard, Norma, Raphaël Beuchot, Zidrou y etiquetada con , , .

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